
El fabricante chino GWM aterriza en nuestro mercado
El primer coche que lanza es un SUV, pero pronto llegarán más modelos, incluidos varios todoterrenos de los de verdad
Ya es habitual que, cada pocas semanas, hablemos de una nueva marca china que llega a Europa. Esta vez es el turno de GWM, una compañía china que se fundó en 1990 y que ahora da el salto a nuestro mercado.
El primer coche que vende aquí es el GWM Ora 5, un SUV compacto que está disponible en versión gasolina, en versión híbrida y en versión 100% eléctrica.
Primero un SUV, luego más SUV... y todoterrenos puros, entre otras cosas
Siendo sincero, he perdido la cuenta de las marcas chinas que han llegado a España a lo largo de los últimos años. Por primera vez en mi vida, no sé qué modelos son algunos coches que veo por la calle, y eso que esto no ha hecho nada más que empezar.
Es poco probable que todas las marcas que están llegando acaben quedándose, sencillamente, porque no hay espacio para tantas firmas, pero algunas están haciendo muy bien las cosas, saben lo que tienen que vender en nuestro mercado y, en caso de que no lo sepan, tienen la capacidad de aprender muy rápido.
Por eso estamos viendo cómo algunos coches chinos triunfan mes tras mes; los casos más claros son los de Omoda, Jaecoo y MG, pero hay otras compañías que también hay que tomárselas muy en serio, como Leapmotor, Geely, Changan o la última en llegar: GWM.
Te hablamos de GWM hace tan solo unos meses, cuando asistimos a la puesta de largo de la marca en Europa y conocimos varios de los modelos con los que pretenden hacerse un hueco en nuestro mercado, como el GWM ORA 5 y el GWM H7. En ese momento, solo pudimos verlos en estático, pero ahora ya hemos podido conducir uno de ellos: el GWM ORA 5.
Este coche es la carta de presentación de GWM en España y entra directamente a uno de los segmentos más importantes de nuestro país porque concentra una buena parte de las ventas totales: el de los SUV compactos.
Con 4,47 metros de largo, juega en la misma liga que pesos pesados de la talla del Hyundai Tucson, el Kia Sportage, el Ford Kuga, el Peugeot 3008, el Renault Austral o el Jaecoo 7.
A diferencia de cualquiera de ellos, el punto de mira del GWM es más amplio porque llega con tres tipos de motorizaciones: en versión 100% eléctrica, con un motor de gasolina sin ningún tipo de electrificación y con una variante híbrida no enchufable. Por lo tanto, puede tener la etiqueta C de la DGT, la ECO y la CERO.
Es una decisión inteligente de GWM porque cubre las principales opciones que se demandan en nuestro mercado, sin cerrarse ninguna puerta, ni siquiera la de los motores de combustión puros. La plataforma del ORA 5 es compatible con varias tecnologías de propulsión y la marca ha decidido aprovecharlo.
El diseño es el mismo, independientemente de la motorización escogida, tanto por fuera como por dentro, y esa es uno de sus principales argumentos porque, a diferencia de la mayoría de SUV chinos, no se parece en nada a ningún otro modelo del país asiático.
Bien es verdad que sus faros delanteros, incluso la forma de del capó, pueden recordar a los coches de una firma europea (vamos a decirlo: Porsche), pero es indiscutible que el diseño del ORA 5 tiene personalidad.
Esa personalidad es todavía más evidente en la parte trasera, donde la luneta con los pilotos LED integrados se lleva casi todo el protagonismo. Además, GWM ha elegido una paleta de colores exteriores muy completa, con tonos más sobrios y opciones mate, pero también con opciones muy llamativas, como el ‘Verde Amazonia’ o el ‘Azul Caribe’. Te aseguro que la gente mira mucho el coche por la calle.
GWM ORA 5: así es por dentro
Por dentro tiene más cosas en común con otros chinos (y occidentales) porque la configuración es la misma que hemos visto tantas veces: pocos botones, muchos huecos portaobjetos, aspecto minimalista, una pantalla que hace de cuadro digital y otra más grande y táctil en el centro para el multimedia y la mayoría de funciones del vehículo.
Aun así, también tiene personalidad porque tiene detalles curiosos, como los paneles rematados en tela con un patrón de pata de gallo del acabado más completo (Advance), al más puro estilo “Pepita” de Porsche, o los botones físicos de la consola central para el climatizador, que, dicho sea de paso, recuerdan a los de MINI.
Otra cosa que juega a su favor y que le permite destacar frente a muchos de sus compatriotas y frente a muchos modelos occidentales es la calidad interior: está bien hecho y utiliza buenos materiales.
Los ajustes son muy sólidos, todas las superficies son agradables al tacto y hasta el sonido de las puertas al cerrar es bueno, no suena a chapa y "a barato". Eso sí, la insonorización me ha parecido mejorable, al menos en autovía porque se cuela más ruido aerodinámico de la cuenta.
También me ha dejado buen sabor de boca la posición al volante, no solo por la buena visibilidad en todas las direcciones, sino porque la ergonomía es buena, hay bastantes botones físicos, el control por voz funciona bien y el multimedia va perfectamente, con fluidez y con un diseño de los menús fácil de entender para todo el mundo.
Ni siquiera es difícil desconectar algunos asistentes a la conducción y pitidos, como el de la alerta por superar los límites de velocidad, aunque sería todavía mejor que ofreciera la posibilidad de crear un perfil personalizado con las ayudas activas e inactivas que quiera el conductor y pueda activarlo nada más montarse en el coche, así no habría que desconectar una por una.
En cuanto al espacio, con 4,47 metros de longitud por fuera, no es que sea un coche enorme, pero aprovecha bien el espacio interior y la habitabilidad es buena, con unas plazas traseras amplias en todas las cotas y, en general, una buena sensación de amplitud.
El maletero, en cambio, es solo correcto en el gasolina y el eléctrico porque ambos se conforman con 422 litros de capacidad, mientras que en el híbrido está por debajo de la media del segmento porque se reduce hasta los 390 litros.
GWM ORA 5: así va
¿Y qué pasa cuando te pones al volante? Pues lo cierto es que las impresiones también son buenas, por una razón muy simple: se comporta como los europeos esperamos que se comporte un coche. Dicho de otra forma: la puesta a punto no es la típica de un coche chino (por si tienes dudas, eso es algo bueno).
La suspensión está bien calibrada, con un tacto más bien firme, pero sin ser dura, por lo que “se traga” bien los baches y los resaltos de las ciudades, además de ser cómoda en carreteras muy rotas (de las que cada vez hay más en España). Por su parte, la dirección no es muy directa ni informativa, pero puede tener bastante peso (hay tres niveles de asistencia disponibles).
En general, es un coche muy fácil de conducir y con el que es fácil sentirse cómodo, y es algo aplicable a las tres motorizaciones disponibles. El gasolina, pese a ser el menos potente porque tiene 160 CV, se mueve con soltura de sobra en cualquier escenario porque el motor 1.5 turbo de cuatro cilindros responde bien, hace un buen tándem con el cambio automático y es agradable.
Lo malo de esta versión de combustión pura es el consumo; en la toma de contacto no he podido hacer muchos kilómetros, por lo que tampoco puedo sacar conclusiones, pero parece que es complicado bajar de los 7,5 l/100 km de media.
El eléctrico, con 204 CV, se mueve todavía mejor porque es más potente y porque la entrega de potencia, como en todos los eléctricos, es más inmediata. Eso hace que sea especialmente ágil en ciudad. También es muy agradable de conducir, de hecho, lo es todavía más porque es más silencioso.
De lo que no puedo decir nada es de la autonomía y del consumo porque hice menos kilómetros que con el gasolina. Sobre el papel, homologa un consumo combinado de 15,5 kWh/100 km y una autonomía de 435 km en ciclo combinado WLTP. Lo cierto es que no son cifras que destaquen, como tampoco lo es la potencia máxima de carga: 120 kW en corriente continua. Hoy por hoy, son datos mejorables y hay alternativas más capaces en este segmento
Con el híbrido sí he hecho muchos kilómetros porque he tenido la oportunidad de conducirlo durante varios días y me parece la opción más interesante de la gama. Con 223 CV, también es el más potente: acelera de 0 a 100 km/h en 7,7 segundos, exactamente igual que el eléctrico, y alcanza una velocidad máxima de 185 km/h (15 km/h más que el eléctrico).
No falta empuje en ninguna situación y, a diferencia de otros conjuntos híbridos no enchufables de potencia similar, este sistema es menos ruidoso porque la transmisión, que tiene dos relaciones, es más sigilosa. Frente a otros conjuntos híbridos, también se nota el turbo en la parte de combustión porque hay más “patada” cuando se pisa el pedal derecho a fondo.
Sin embargo, el consumo no es tan bajo como en otros híbridos. Ojo, no es un coche muy gastón porque se mueve en el entorno de los 6 l/100 km de media, pero hay híbridos de potencia y tamaño similares que son más frugales. En cualquier caso, los 55 litros del depósito de combustible permiten que la autonomía sea muy razonable y en ciudad gasta menos porque la gestión de la energía es buena y funciona casi todo el tiempo en modo eléctrico.
Precio del GWM ORA 5
Y hay algo que inclina la balanza todavía más a favor del híbrido: el precio. Centrándonos en el PVP, el GWM ORA 5 1.5T gasolina de 160 CV tiene un precio de partida de 26.950 euros con el acabado Explore y parte desde los 29.500 euros con la terminación Advance más completa.
El híbrido de 223 CV arranca en 28.950 euros en el caso del Explore y desde 31.500 euros con el acabado Advance. La diferencia de precio entre el gasolina y el híbrido es de apenas 2.000 euros; en mi opinión, merece la pena gastarse ese dinero a cambio de tener la etiqueta ECO de la DGT, más potencia y un consumo más bajo (y algo menos de maletero, recuerda).
El eléctrico de 204 CV parte desde los 34.950 euros en versión Advance y desde los 37.500 euros con el nivel Advance. Con descuentos de la marca, ayudas y financiación, la cosa cambia porque el ORA 5 de gasolina pasa a estar disponible desde 19.950 euros, el híbrido desde 22.350 euros y el eléctrico desde 23.950 euros.
En todos los casos, la garantía es de siete años o 150.000 km y la verdad es que el equipamiento de serie es muy completo en los dos acabados porque no se echa en falta nada.
Imágenes | GWM
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