Opel Ampera, prueba (exterior e interior)

El año pasado probamos el Opel Ampera en Holanda, en su presentación, y tuvimos contacto previamente con el primer prototipo, ¡cómo ha cambiado! Esta vez, lo sometemos a una prueba completa de una semana, para convivir con él y comprobar lo que antes estaba por comprobar. Hemos procurado no dejar nada en el tintero.

Este coche es eléctrico, pero nunca nos dejará tirados porque cuenta con un motor generador de gasolina. Que sea interesante económicamente o no para nosotros depende fundamentalmente no solo de los kilómetros que hacemos, sino la forma de hacerlos. De todas formas es un coche caro, se ha adelantado a su época.

Se cuentan con los dedos los propietarios de Ampera en España que no sean empresas, ¿qué impulsa a alguien a pagar más de 40.000 euros por un Opel? Pues hay motivos más que suficientes para ello, y los vamos a ver uno por uno. También os hablaremos de la otra cara de la moneda, también tiene sus inconvenientes.

Exterior

Al ser un modelo de producción reducida y precio elevado, no encontraremos versión de tapacubos o con plásticos negros. Las llantas que veis son las únicas que se ofrecen, de 17 pulgadas, me recuerdan levemente a las ruedas de KITT. Son una mezcla de llanta de aleación y cubierta aerodinámica.

Este coche es aerodinámica pura, fijaos en las ventanillas, tienen esos alerones incrustados con toda la intención, aparte de reducir la superficie acristalada para mejorar la eficiencia del climatizador. Es una carrocería tipo “gota de agua” o Kammback, como otros híbridos, y no tiene limpialuneta trasero.

Bajo el paragolpes delantero tiene un labio aerodinámico de plástico que rasca con mucha facilidad en rampas o algunos resaltos, y conviene ir con cuidado. Las diferencias con el Chevrolet Volt son simplemente estéticas, el resto del coche es exactamente igual. Por cierto, este coche está basado en el Astra.

Me llamó la atención la cantidad de gente que miraba con fascinación al coche, y se me ha acercado gente a preguntarme por él, que cuánto cuesta, etc. Desde luego provoca un impacto visual, quiero pensar que no solo por la novedad. Creo que es un coche bastante bonito en general.

Ahora bien, su diseño incluye algunas pegas. El portón del maletero sube mucho y puede bajar con más impulso del deseable. Como el cristal trasero es tan prolongado, no protege bien las cabezas de los ocupantes traseros de la luz solar. De la mitad de España para abajo, sobretintar las lunas me parece tremendamente recomendable.

Otra pega gorda es que el maletero no está bien protegido de los amigos de lo ajeno, solo se cubre su contenido con una lona flexible que no tapa todo. Si nos rompen el cristal para robar su contenido, más de una aseguradora se va a lavar las manos como Pilatos. Además, el cable de recarga no se queda bloqueado: se puede retirar… aunque luego sonará la alarma.

Interior

Tiene demasiados tonos oscuros por el interior, le falta un poco de alegría, en ese sentido es mejor un Hyundai, es tan sobrio como un Volkswagen. Carácter alemán, dicen, aunque se fabrica en EEUU. El diseño envolvente es muy General Motors y se ha vuelto común en Opel y Chevrolet entre otras marcas.

Para el día a día, me habría gustado un volante de menor diámetro, con los que se maniobra mejor, y no es que el Ampera vaya mal en ese sentido. Tampoco me convencen la ubicación de algunos mandos, como los que controlan el ordenador de a bordo y obligan a estirar la mano izquierda.

Me reafirmo en mis impresiones iniciales, la palanca de cambios es innecesaria y muy aparatosa, porque no vamos a cambiar nunca de relación (solo hay una), sino de modo (D, N o L), por lo tanto, con unos botoncitos bastaba. Si colocamos algunos objetos detrás de la palanca, obstaculizaremos su movimiento en la última marcha, “L”.

No tiene tantos botones como un Astra con navegador, aunque tiene muchos y salvo clientes de perfil tecnológico, puede ser excesivo. Sorprende a cualquiera cómo es la botonera de la consola central, hay que presionar el plástico, no son botones en el sentido estricto del término, pero se agradece a la hora de limpiar.

Hay otro detalle que se me escapó en la presentación, y es que los cinturones están hechos a “trozos”. Es como si dos pedazos estuviesen cosidos, como si Johnny (nombre ficticio) hubiese cortado el cinturón con una tijera en la fábrica y lo hayan remediado a la antigua.

El coche tiene luces y sombras. Por un lado, tiene pijadas típicas de coches caros como los altavoces BOSE o una excelente insonorización. Los únicos ruidos que se escuchan en este coche vienen del motor de los demás. Pero por otro lado, tiene plásticos y materiales impropios en un coche de este precio.

Tiene cuatro plazas, así que no puedo criticar la plaza central trasera, si no, diría que es prácticamente inservible. Atrás se va muy bien, no solo por el espacio, sino porque tienen su propia toma de 12 voltios, doble posavasos, huecos en las puertas y una bolsita donde iría el respaldo de la plaza central.

Quitando el problema de achicharramiento de cocorota que se puede presentar atrás, no tiene problemas. Pensemos que el diseño del coche por dentro tiene mucho que ver con la forma de las baterías. Tienen forma de “T” invertida, cubren el túnel central y están debajo de los asientos traseros.

No hay rejilla de ventilación para ellas, están climatizadas con un sistema autónomo. Por ello, la eficiencia del coche no dependerá del clima exterior a menos que sea extremo, como Siberia o Oriente Medio. Se agradece la cantidad de portaobjetos disponibles y sus ¡tres! tomas de mechero.

Lo he dicho muchas veces, pero insisto, es muy muy silencioso, más que el Octubre Rojo un híbrido. En comparación con el Prius, el Opel Ampera gana por goleada en silencio, aunque el motor de gasolina esté funcionando y pidamos toda la aceleración. La pega de que esté tan aislado es que pesa bastante.

En orden de marcha y con cuatro machos ibéricos de 90-100 kg el conjunto se aproxima o supera las dos toneladas de peso, el máximo según ficha. Quitando estos inconvenientes, también es un coche bastante confortable, solo hay que hablar de la climatización.

Incluso en el modo eficiente del climatizador, con 40 grados fuera, no se pasa calor. Si hace mucho frío, los asientos calefactados ayudan a caldear el ambiente, y si no hay nadie atrás, se ahorra energía. Solo le falta tener un temporizador para por ejemplo encontrarnos el coche a una temperatura programada todos los días.

Eso sí, el climatizador es monozona, como suele pasar en los híbridos de segmento medio. La pantalla de información es muy útil y aglutina tantas cosas que no hay que bajar la vista para nada, y eso a fin de cuentas es seguridad. En otros modelos hay dos o tres pantallas en la consola central.

Si hemos aparcado cerca de un inhibidor de señal, el coche se puede abrir con las llaves de mariposa, y para accionar el contacto, hay que accionar una cerradura oculta en la guantera central superior, retirando la protección de goma. Las llaves no entran en ningún otro sitio, son del tipo “manos libres”.

El equipo de música BOSE suena de maravilla, y contribuye a la atmósfera de coche futurista porque nos da la bienvenida con una serie de sonidos que suenan a modernidad. A su lado, el ralentí de un CDTI suena a prehistórico. Dibuja una sonrisa en nuestra cara con cada arranque.

¿Cómo se reposta o se recarga?

Para recargar el coche con electricidad hay que abrir la trampilla de la aleta izquierda delantera. Al cerrar el coche el cable de recarga no queda bloqueado, y es un detalle que deberían mejorar. Da aprensión si dejamos el coche cargando en un lugar público, desde luego.

Para la gasolina tiene otra trampilla como las de toda la vida. La capacidad exacta del depósito es de algo más de 35,3 litros (cifra oficial). Llenarlo sale barato porque es un depósito pequeño, aunque nos durará mucho. Si no tenemos energía eléctrica almacenada, no dura 500 kilómetros, dura más.

Opel recomienda encarecidamente instalar un cargador dedicado en nuestro garaje que funcione a 16 amperios, para lo cual hace falta una pequeña obra. Eso nos evita el rollazo de andar usando el cargador portátil, que además funciona más despacio. Como funciona a 10 amperios, tarda más. Esto lo explicaré más adelante.

Maletero

Como podéis ver, el maletero no es ni muy grande (310 litros), ni está protegido, ni es muy práctico. Por la forma en la que se ha construido no hay espacio para más. La forma de la boca de carga tampoco ayuda mucho, es alta y tiene un notable escalón. Por otro lado, como no van a ir cinco sino cuatro, se le puede hasta disculpar.

Bajo el piso del maletero encontraremos el cargador portátil, que está pensado para un uso esporádico en vez de habitual. También está el kit de reparación de pinchazos porque no hay rueda de repuesto. Los bornes de la batería auxiliar de 12 voltios (la de siempre) también están aquí.

También cabrán los triángulos y un par de herramientas básicas. No hay que contar con el doble fondo como un espacio útil. En cuanto a la lona flexible, no termino de entender por qué no han puesto una tapa dura como se hace en casi todos los coches, utilitarios incluidos. A mi, que me lo expliquen.

En Motorpasión | Opel Ampera, prueba ("conducción, consumos y dinámica":https://www.motorpasion.com/pruebas-de-coches/opel-ampera-prueba-parte-2, "equipamiento, versiones, recarga y seguridad":https://www.motorpasion.com/pruebas-de-coches/opel-ampera-prueba-parte-3)

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