Nissan Juke, presentación y prueba en Fráncfort (parte 2)

Después del lapso vacacional de un servidor, toca hablar otra vez del Nissan Juke, esta vez para contaros como se comporta este pequeño SUV en diferentes tipos de carretera. Siempre de asfalto claro, puesto que no está pensado para salir de él.

Los que me conozcan desde hace tiempo sabrán que quien escribe no es muy amigo de este tipo de coches. Siempre me ha atraido más las variantes más camperas de los todoterrenos, pero tras esta prueba, voy a tener que empezar a replantearme mis gustos. Al menos, con el Nissan Juke.

De las tres motorizaciones posibles, la única que pude probar al volante fue la que montaba el motor 1.5 dCi. El tiempo no es algo que sobre en este tipo de presentaciones, sobre todo cuando tienes un sólo día para probarlo. Cosas de los ajustes de agenda.

El motor 1.5 dCi del Nissan Juke

Los 110 CV de la única opción diésel del Nissan Juke puede parecer escasito para un SUV, pero nada más lejos de la realidad. Gracias a los 240 Nm que entrega este motor y el reducido tamaño del coche y aunque parezca mentira, su bajo peso, son más que suficientes para moverlo con soltura por cualquier carretera.

Siguiendo con las comparaciones del anterior post, el Nissan Juke pesa sólo 1.285 kg en vacío, mientras que el Peugeot 207 marca en la báscula 1.201 kg. Comparando a simple vista uno con el otro, parece que esa diferencia de pesos sea mucho mayor.

Para los seguidores de Nissan, el motor 1.5 dCi les será conocido, puesto que se trata del K9K, utilizado en otros modelos del grupo. Su cilindrada es de 1.461 centímetros cúbicos y tiene inyección directa Common Rail, turbocompresor con intercooler y un único árbol de levas con ocho válvulas.

Las modificaciones hechas en el motor se centran en el turbo, que se resituado para acortar la distancia entre éste y el filtro de partículas DPF. La válvula EGR y el conducto de retorno del combustible se encargar de contener los consumos y emisiones, cifrados en 5,1 l/100 km y 134 g/km.

El Nissan Juke en la carretera

Es hora de ponerse al volante y salir a circular por carretera con el Nissan Juke. Para arrancarlo, pisamos el pedal del freno y presionamos el botón de Start. Al momento, el motor 1.5 dCi se pone en marcha y no se si por su puesta a punto o por la insonorización del habitáculo, apenas se oye desde el interior. En el exterior la cosa sigue igual y apenas se escucha el traqueteo del motor.

Lo mismo sucede con el ruido aerodinámico y de rodadura. Para ser un coche tan aparatoso, no es en absoluto molesto, incluso circulando por encima del límite. En tramos de autovía sin límite de velocidad, cuando se podían superar los 130 km/h, estos ruidos no eran muy superiores a los de un compacto normal. Incluso diría que por debajo de ciertos modelos actuales.

El cambio manual de seis velocidades, heredado sin apenas cambios del Nissan Qashqai, se me antoja algo largo de relaciones, sobre todo en la sexta marcha. A nada que circules a una velocidad constante y te encuentres con un repecho, o aprietas el acelerador a fondo o verás como la aguja empieza a bajar sin remedio. Definitivamente, esa marcha es exclusiva para llanear.

La palanca del cambio se mueve suavemente y los pedales tienen el tacto que creo deben tener unos pedales, ni muy duros ni muy blandos (soy muy quisquilloso con eso, a menos que esté en un coche de más de 400 CV…). Tienen un buen tamaño y la separación entre ellos es correcta. Ni muy juntos ni muy separados.

En autovía, el Nissan Juke se comporta más como un compacto que como un SUV de mayor altura. La conducción es cómoda, con una suspensiones de una dureza correcta y con la ventaja de tener una posición elevada respecto al resto de vehículos.

No sucede lo mismo en carreteras con curvas. Aquí si se nota una excesivo balanceo de la carrocería, propiciado por la altura del coche, algo más alto que un subcompacto. En modo Normal o en modo Eco el balanceo parece “preocupante”, pero no compromete la seguridad. En modo Sport, la diferencia se nota bastante y el balanceo se acerca más al de un compacto que al de un SUV.

Conduciendo por ciudad es donde más me ha sorprendido el Nissan Juke. Y para bien. Su aparatosidad no se traduce en una pérdida de maniobrabilidad y su tamaño ayuda a ello. Callejear con él es como hacerlo con cualquier utiliario de tamaño medio, pero con la ventaja, otra vez, de una mayor altura y mejor visión.

El Nissan Dynamic Control System y su pantalla multifunción

Como mayor novedad tecnológica en el Nissan Juke tenemos el NDCS o Sistema de Control Dinámico de Nissan, montado de serie a partir del acabado Acenta. Con este sistema, tenemos un ordenador de a bordo 2.0, con informaciones y configuraciones más ampliadas que en la pantalla situada entre los relojes del cuadro de mandos.

Como decía en el anterior artículo, lo más llamativo aparte de su funcionamiento, son los botones, que cambian su imagen dependiendo de la opción elegida en los dos botones superiores. O climatizador o D-Mode (en la imagen). Así no hay líos con dobles imágenes, una opción muy interesante.

Del sistema del climatizador poco hay que decir. Sus funciones son las de un climatizador normal y corriente, adornado con la pantalla central, que dependiendo de la temperatura y potencia del aire, presenta unos dibujos u otros. No hay más que contar.

En cambio, si pulsamos sobre el botón D-Mode, la cosa cambia bastante. En la pantalla central podemos ver incluso las fuerzas G que afectan al coche. Una pijada que se podría decir que es suprimible, pero que para enseñarselo a los amigos resulta muy efectivo.

A la izquierda tenemos los tres modos de conducción. En modo Normal no hay cambio alguno en el sistema de gestión del motor o de las suspensiones. Si pasamos al modo Sport cambia la dureza de la dirección y de las suspensiones y la gestión del motor se optimiza para una conducción más agresiva. El cambio, salvo en la suspensión, apenas lo noté.

En modo Eco también se cambia la gestión del motor, pero esta vez para hacerlo más eficiente. Conduciendo normalmente, sin buscar consumos, según el ordenador de a bordo la reducción se notó en unas cuantas décimas respecto al modo normal. No es un motor tragón y sin hacer muchos filigranas para reducir consumos, el ordenador no pasó de los 5,8 l/100 km.

El único problema que le veo a este sistema es que pierde efectividad una vez en marcha. Está bien que no se permita modificar configuraciones como el idioma mientras vamos en marcha, pero es que el botón Setup está completamente bloqueado a menos que estés parado.

¿Qué pasa si el acompañante quiere cambiar algo mientras vamos en marcha? Pues que tiene que esperarse a que estemos parados o no podrá hacer nada. Tanto celo me parece excesivo, la verdad. Ni tanto ni tan calvo, para que voy a engañaros. La mayoría de las opciones no pude trastearlas porque o iba conduciendo o conducía mi compañero y no funcionaba la pantalla de configuración.

Una pena, porque se podría sacar más provecho del NDCS, la verdad. Ahí podemos configurar desde la sensibilidad de las luces automáticas hasta el cierre automático de las puertas y en la pantalla podemos ver el modo Eco, que nos dice nuestro nivel de conducción eficiente hasta el par o la presión del turbo, estos últimos en el modo Sport.

Conclusiones finales

El Nissan Juke puede ser un gran revulsivo dentro de su segmento. En aspecto y diseño no tiene rivales (para bien o para mal) y quien busque un SUV en aspecto y con el comportamiento de un compacto o subcompacto, puede ser una buena opción.

Quizá por precio se aleje de lo que estamos acostumbrados a ver en el segmento B, sobre todo si nos vamos a los modelos más equipados y potentes, pero aún así, por tamaño y equipamientos, si estás dispuesto a pagar un pequeño sobreprecio no estará muy lejos de tus pretensiones.

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