Probamos el Mazda6: Un coche que quiere ser el paladín de las berlinas premium a precio razonable

Nota de Motorpasión

Mazda ha renovado el Mazda6. La marca sigue determinada a meterse entre los grandes del sector con la mirada puesta en el segmento premium de las berlinas. Aunque este tipo de carrocerías se está desinflando, el Mazda6 tiene muchas papeletas para ser una alternativa razonable a Audi, Volkswagen, BMW o Mercedes-Benz.

Tomando la base de la generación saliente, el nuevo Mazda6 es mucho más que un restyling. Se trata de un coche mucho más elaborado, dispuesto a marcar una personalidad propia y jugar la baza de la calidad y el carácter con un confort de marcha elevado.

Mazda6: Una berlina agradable sobre todo

Exteriormente el diseño Kodo estrenado por el Mazda CX-5 ha dado un paso más hacia delante. La interpretación japonesa de cómo debería ser una berlina se plasma en este nuevo Mazda6, convirtiéndose en un coche de aspecto más maduro y al mismo tiempo musculoso.

Tanto el paragolpes delantero como las aletas, el paragolpes trasero y los grupos ópticos han cambiado, con una línea ascendente interrumpida en el lateral donde destacan aún más los pasos de rueda entre formas fluidas. Las llantas de 17 a 19 pulgadas con efecto tridimensional también son nuevas.

La parrilla delantera es ahora más grande con un entramado tridimensional y enmarcada por un perfil cromado que se integra con los faros más acentuado aún, unos faros LED que por cierto también son de nueva factura. La parte trasera sigue las mismas influencias y el portón se remata por un labio cromado que vuelve a acariciar los pilotos.

La zaga saca músculo con un paragolpes más voluptuoso en el que además se ha minimizado la pieza inferior de plástico negro y las salidas de escape ganan protagonismo. Los cambios son aparentemente pocos pero en conjunto resulta un coche más elegante y dinámico en parado.

Uno de los grandes cambios que se han introducido en el Mazda6 son los interiores. La sofisticación es la tónica dominante en esta nueva berlina donde cambia mucho más de lo que podría parecer desde fuera. El habitáculo recibe un salpicadero en configuración casi completamente horizontal, con una gran línea que recorre de extremo a extremo todo el panel y los aireadores integran sus formas incluso con las molduras de las puertas para maximizar la amplitud visual.

En los equipamientos más elaborados las molduras metálicas (o de auténtica madera sen japonesa según el acabado) se combinan con materiales de calidad en tonalidades de contraste para aportar una experiencia a bordo realmente satisfactoria. Los paneles tapizados y acolchados se extienden incluso por el túnel central y las zonas intermedias/bajas de las puertas.

El confort también es una de las claves en el Mazda6 en el que los japoneses han intentado que vayas entre algodones. Los asientos son totalmente nuevos, con una banqueta tapizada de cuero más amplia y menos envolvente donde se ha sacrificado la sujeción en favor de la comodidad. También tienen un mullido más grueso que evita la llegada de vibraciones al cuerpo, están ventilados y calefactados y se regulan eléctricamente.

Una vez a los mandos nos encontramos con un volante de tamaño justo con un aro fino, quizá un tanto duro en el agarre en comparación con lo mullido del resto del coche. Tras él también hay un cuadro de mandos totalmente redefinido.

Al arrancar, entre las tres esferas físicas nos saluda un panel digital de 7 pulgadas a color que muestra la velocidad, los parciales que controlamos desde el volante, la regulación del control de velocidad y los indicadores de temperatura y nivel del depósito.

Su apariencia es elegante y muy correcta, aunque echamos en falta alguna opción más de información o personalización en el espacio central. Lo que sí incluye el Mazda6 es un nuevo Head-Up Display proyectado sobre el parabrisas donde se mostrarán la velocidad, el límite de la vía y las indicaciones del GPS.

Motorizaciones razonables para un uso cotidiano

Bajo el capó los motores están basados en los empleados por la generación anterior pero se han visto revisados por completo para cumplir con las nuevas normativas de emisiones, pero manteniendo las mismas prestaciones que antes. Los propulsores que llegarán al mercado español son los siguientes:

  • Skyactive-G 2.0 145 CV (107 kW)
  • Skyactive-G 2.5 194 CV (143 kW)
  • Skyactive-D 2.2 150 CV (110 kW)
  • Skyactive-D 2.2 184 CV (135 kW)

De ellos tuvimos la oportunidad de probar los dos más potentes de cada combustible. Empezamos por el diésel de 184 CV, un motor que al arrancar se nota qué combustible consume. Mazda se ha esforzado por dotar al Mazda6 de una conducción especialmente agradable, aislando el interior con piezas rediseñadas y aislantes reforzados.

Se nota que los ruidos de rodadura están especialmente aislados, los aerodinámicos también se mantienen a raya aunque en la carrocería familiar se percibe algo más de ruido en el techo quizá por los raíles. El motor en cambio cuela algo de sonoridad en el habitáculo con una melodía diésel no muy armoniosa con el resto del coche.

En movimiento este propulsor se comporta de manera extremadamentre progresiva. Estamos hablando de un propulsor con 184 CV que destaca por una cifra de par motor especialmente elevada de 450 Nm. Tiene empuje de sobra en cualquier régimen para circular sin preocuparse por la marcha engranada, pero le falta estirada.

Posiblemente la garra que encontramos en otros motores diésel próximos a los 200 CV aquí no esté presente debido a una elección de marchas bastante largas, pensadas para favorecer los consumos por encima de las prestaciones puras.

Con el motor de gasolina de 194 CV (258 Nm) pasa un poco lo mismo. Con casi 200 CV la respuesta es razonable pero sin alardes, anteponiendo los viajes placenteros sobre los rápidos, y en su caso reforzado por una sonoridad del motor inferior que pasa casi totalmente desapercibido.

En el caso de este propulsor sí encontramos un modo Sport que actúa sobre el tarado de la dirección, para hacerla más precisa, y sobre la respuesta del acelerador y las reacciones de la caja de cambios. Con este modo seleccionado la estirada es considerablemente más vigorosa, buscando la línea roja con ganas, manteniendo el sonido en segundo plano, sin elevar el ruido del motor artificialmente.

A nivel de chasis el Mazda6 también ha recibido algunos cambios con el objetivo de conseguir un conjunto cohesionado y especialmente agradable. Las suspensiones filtran especialmente bien los asfaltos rizados pero sorprenden por contener muy bien la carrocería en los giros a buen ritmo. El compromiso en el apartado de suspensiones está muy logrado.

La habitabilidad es más que correcta, con mucho espacio tanto en las plazas delanteras como en las traseras. No en vano mide 4.870 mm de largo por 1.840 mm de ancho y 1.450 mm de alto en la carrocería de cuatro puertas con una distancia entre ejes de 2.830 mm. El Audi A4 en las mismas cotas ofrece 4.726, 1.842, 1.427 y 2.820 mm.

El maletero ofrece una capacidad en la media del segmento con 480 litros para la versión berlina que se eleva hasta unos más que aprovechables 522 litros en la carrocería Wagon. El Audi A4 ofrece los mismos 480 litros y 505 en configuración Avant.

El espacio para viajar cómodamente dentro del Mazda6 es más que aprovechable. Se han introducido además nuevos huecos portaobjetos que hacen de su interior un lugar aún más práctico. En la banqueta trasera echamos en falta algo más de forma en los asientos para conseguir sujeción, pero seguro que a las familias con hijos les es mejor así.

Más tecnología, pero a rebufo de sus rivales

A nivel de ayudas a la conducción el nuevo Mazda6 estrena funcionalidades como el asistente de mantenimiento de carril o el reconocimiento de señales de tráfico, pero sobre todo un control de velocidad inteligente con función start&stop (en las cajas de cambio automáticas) que funciona de una manera muy suave y deja la distancia apropiada con respecto al vehículo que nos precede.

También incluye (o puede incluir) los nuevos faros LED adaptativos con diodos agrupados en 20 bloques capaces de funcionar de tres maneras diferentes: Con luces de carretera con anti-deslumbramiento (dejan en sombra al vehículo que esté por delante), luces de cruce de largo alcance o un modo autopista que eleva el haz de luz.

La pantalla táctil del sistema de infoentretenimiento amplía su tamaño de 7 a 8 pulgadas, acompañada además de compatibilidad con Android Auto y Apple CarPlay. Su funcionamiento y utilización se antojan un tanto desfasadas en comparación con otros coches similares de la competencia.

La visualización de las cámaras para la ayuda al aparcamiento son especialmente pobres para un coche de esta gama que aspira a pelearse con los mejores. Las cámaras laterales ayudan a detectar objetos que no podríamos ver de otra manera pero tanto la cámara delantera como la trasera ofrecen una imagen bastante pobre y excesivamente deformada.

Detalle de la proyección de las cámaras de aparcamiento del Mazda6.

En definitiva, el Mazda6 se trata de un coche que progresa adecuadamente en muchos aspectos, se consolida en otros y aún tiene algunos puntos de mejora. Riñéndose contra sus competidores, el Mazda6 2.0 Skyactiv-G Evolution Tech (145 CV) cuesta 31.675 euros por 30.950 euros del Volkswagen Passat 1.4 TSi Advance (150 CV), 34.315 euros del Auti A4 1.4 TFSi (150 CV), 35.350 euros del BMW 318i (136 CV) y 41.105 euros del Mercedes-Benz C 180 (156 CV).

Sobre el papel, las versiones equivalentes de la competencia (de acceso) son más caras que el Mazda6 con equipamiento Tech sobre acabado Evolution (el Evolution a secas de acceso arranca en 30.375 euros) a excepción del Passat, pero en el escalón de acceso ninguna incluye buena parte del equipamiento de serie que sí trae el Mazda6.

Los gastos del viaje para esta presentación han sido asumidos por la marca. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas.

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