Probamos el Kia Optima 2016, ahora más europeo que nunca

Conocías a Kia por los modelos cee'd, Sportage, Sorento, sus 7 años de garantía y Rafa Nadal. A principios de 2016, llegará un nuevo miembro de la familia a Kia que deberías conocer: el Kia Optima. La firma coreana ha renovado su berlina del segmento D este año y ha decidido apostar por este nuevo modelo en Europa.

El Kia Optima no es del todo una novedad en Europa. Esta berlina lleva años disponible en muchos mercados europeos, como el español, sin embargo siempre tuvo un papel testimonial. La propia marca reconoce que nunca le dio prioridad, hasta ahora. Tuvimos la oportunidad de probar (muy) brevemente este nuevo Kia Optima y nos ha gratamente sorprendido.

2015 fue un año prolífico en berlinas del segmento D. Este año se comercializaron y/o presentaron los nuevos Volkswagen Passat, Skoda Superb, Renault Talisman y Audi A4. A este grupo conviene añadir el nuevo Kia Optima. Basado en la misma plataforma que el modelo saliente, sus dimensiones apenas varían. Gana 1 cm en longitud (4.855 mm), altura y batalla (2.805 mm), mientras que crece 2,5 cm en anchura para llegar a los 1.860 mm.

Estéticamente, los cambios son sutiles, pero acertados. El Optima conserva la misma silueta dinámica y mirada agresiva que su predecesor, pero los faros son totalmente nuevos y se integran ahora en la nueva calandra, la cual es una nueva evolución del Tiger Nose propio de Kia. El parachoques también cambia en su parte inferior con nuevas tomas de aire que integran los faros antiniebla opcionales con tecnología LED.

De perfil, el cambio más sustancial está en la presencia de una tercera luna lateral que se une con la luna trasera en la parte superior, en un cruce de líneas. El parachoques trasero por su parte, es más esculpido, casi musculoso, y exhibe unos nuevos catadriópticos mucho más pequeños. La zaga se completa con pilotos traseros de nuevo diseño.

Un amplio habitáculo

El habitáculo es totalmente nuevo y rompe con el estilo del Optima saliente. El diseño del salpicadero es ahora mucho más depurado y, como en el Sorento, separa en dos zonas el tablero. En la parte superior está la zona de "información". Depurada, integra el cuadro de instrumentos y la pantalla central (de 7 u 8 pulgadas, según el equipamiento) del sistema multimedia, ligeramente orientada hacia el conductor. La parte inferior es la zona de "controles": sistemas de ayuda a la conducción, climatizador, audio, etc. La presentación es muy halagüeña y supone un gran salto adelante en términos de calidad percibida y de diseño con respecto al anterior Optima. Sin embargo, la calidad de los plásticos empleados me ha parecido inferior a la del estupendo Kia Sorento.

La ergonomía es excelente; sin duda la simplificación del diseño, ha contribuido a mejorar este aspecto. Además, es muy fácil encontrar una posición de conducción perfecta. Los asientos son amplios y cómodos, tendrían su sitio en un modelo descaradamente premium. En términos de habitabilidad estamos frente a uno de los coches más amplios del mercado. Y no solamente en las plazas delanteras, también en las plazas posteriores. El espacio para las piernas es simplemente gigante y rivaliza con el Skoda Superb. El maletero, por su parte, es otro de los puntos fuertes de este nuevo Optima. Con 510 litros está entre los mejores de la categoría. Aunque ahí sigue ganando el Skoda Superb con sus 625 litros de capacidad.

Un motor y cuatro acabados

En España, el segmento D son más de 75.000 coches al año (se prevé que este año cierre con 77.350 unidades vendidas). Está dominado por las marcas europeas y las ventas a flotas representan una notable parte de ese negocio. Por lo tanto no es de extrañar que el único motor disponible en el lanzamiento del Optima 2016 sea el 1.7 CRDi de 141 CV. Más adelante, siempre en 2016, llegarán el híbrido enchufable y el gasolina GT de 245 CV, así como una versión station wagon.

El 4 cilindros de 1.685 cc es un bloque moderno (inyección directa por conducto común, turbo de geometría variable, 4 válvulas por cilindro) que eroga 141 CV a 4.000 rpm y entrega un máximo de 340 Nm desde 1.750 rpm hasta 2.500 rpm. De serie irá asociado a un cambio manual de 6 relaciones, pero opcionalmente (en los dos niveles superiores de acabado) podrá equipar un cambio de doble embrague DCT y 7 relaciones.

La gama Optima cuenta con tres acabados para el cliente privado (Concept, Drive y Emotion) y con un acabado Business reservado para las ventas a flotas y renting en general. La gama Optima arranca en 29.480 euros (acabado Concept). Esto es sin descuentos, pero si se financia y se puede uno acoger a los diversos descuentos de la marca, el Optima Concept baja a los 21.704 euros (sin Plan Pive).

El Concept, además de los 7 airbgas y todas las ayudas electrónicas habituales a la conducción, ya equipa de serie el GPS con pantalla de 7 pulgadas con aplicaciones Tom Tom y actualizaciones gratis durante 7 años, así como el climatizador bizona y llantas de aleación (de 16 pulgadas en este caso). El acabado Drive añade las llantas de 17 pulgdas, el sistema de asistencia de mantenimiento en el carril, los faros xenón, sensores de aparcamiento delantero y trasero y la tapicería mixta tela/cuero. En opción (2.000 euros) puede equipar también el cambio DCT de 7 marchas.

El acabado Emotion sube la apuesta con llantas de 18 pulgadas, tapicería de cuero, pantalla central de 8 pulgadas, sistema audio Harman/Kardon, asientos delanteros calefactables y ventilados, asientos traseros calefactables, sistema de arranque sin llave y cámara de asistencia al aparcamiento. En opción, y únicamente con el cambio automático DCT, el acabado Emotion permite dotar al Optima de una serie de equipamiento tecnológico en forma de pack. Éste incluye la cámara de visión 360º, la ayuda al estacionamiento semiautomático, detección de objeto en ángulo muerto, alerta de tráfico trasero, control de crucero adaptativo y un cargador de móvil inalámbrico (por inducción) en la consola central. En este caso, el Optima Emotion DCT Pack Luxury sube hasta los 39.330 euros sin descuentos, que aplicando la retahíla de descuentos de la marca se quedaría en 31.554 euros (sin Plan Pive).

Es una pena que una parte del equipamiento de seguridad se reserve al modelo más alto y en opción. Aún así, la relación precio/equipamiento del Optima es una de las mejores del mercado siempre y cuando podamos acogernos a los diversos descuentos de la marca y financiando el coche con Kia.

Refinado

Dejemos atrás el aspecto pecuniario del coche y veamos qué tal va en carretera. Kia conservó el chasis del antiguo modelo, pero con notables modificaciones en su estructura y composición para mejorar el dinamismo del coche sin mermar su confort. Según la marca, el chasis es 50 % más rígido que el anterior gracias al uso de aceros de alta resistencia. Las suspensiones tienen nuevos puntos de anclaje más amplios y han optado por nuevos silent blocks más elásticos. Kia, nos asegura, que además han mejorado aún más el aislamiento acústico del motor.

Arrancamos. Al ralentí, el motor apenas se deja oír. Los diferentes ajustes eléctricos del asiento y del volante permiten conseguir una excelente postura de conducción. Además, los asientos son realmente cómodos. Están todos los ingredientes para hacer muchos kilómetros, aunque hoy no será el caso.

Los primeros km en ciudad evidencian una dirección asistida con un tacto ideal, ni muy ligera ni pesada. También se hace patente que la visibilidad de tras cuartos traseros y lateral no es la mejor de su categoría, ni por asomo. Hacía muchos años que no me pasaba esto en un coche. De todos modos, el Optima está hecho paras las carreteras, no para callejear a pesar un radio de giro más bien corto.

En vías rápidas, el motor diésel sigue sin hacerse notar demasiado. En aceleración se le oye más, pero globalmente el Kia Optima es un coche silencioso. Y para una berlina de este segmento D que no tiene veleidades deportivas es de agradecer.

La dirección del Optima, que me había gustado en ciudad me gusta menos en carretera. Me explico. Aparte de ser totalmente insípida (no sientes absolutamente nada de lo que puedan estar haciendo las ruedas), la intervención del asistente de cambio de carril -que combina alerta sonora y corrección autónoma de la trayectoria- es excesivamente intrusiva. Un Seat León equipado con asistente de cambio de carril también corrige ligeramente la trayectoria, pero sus intervenciones en la dirección son más sutiles y acertadas -lee mejor la carretera-. El Optima corrige la trayectoria de forma brusca y tarde, mientras que en otras ocasiones no lo hace, deja que nos acerquemos a una de las líneas blancas y "pita" para que corrijamos. Al final, da la sensación que se trata de un sistema al que le queda un poco de puesta a punto para tenerlo fetén.

Las suspensiones entran en la categoría de las firmes, pero lo justo para darle aplomo al coche: el Optima sigue siendo muy cómodo. El control de los movimientos de la carrocería me ha parecido correcto y bastante mejorado; no se tumba en las curvas como el anterior modelo. A destacar que el Optima posee tres modos de conducción: Eco, Normal y Sport que no actúan sobre la dirección ni las suspensiones, sólo en la respuesta del motor y, en el caso del DCT que probamos, en la gestión del cambio.

No le metas prisa

Llegando a un tramo de carretera de montaña aprovechamos para seleccionar el modo Sport. El Optima no es un relámpago (0 a 100 km/h en 11 s), pero eso no es razón para no poder disfrutar al volante; todo es cuestión de sensaciones, no siempre de cronos. Mala suerte para mí, hoy tampoco habrá sensaciones.

El Optima tiene un chasis ideal para los trayectos en vías rápidas, en zonas reviradas es preferible no subir el ritmo. En este caso, la dirección se muestra muy artificial y el motor excesivamente sonoro. Éste entrega sus 340 Nm de par entre 1.750 rpm y hasta 2.500 rpm; es un rango muy estrecho para aprovecharlo y el modo Sport del DCT hace que el motor suba de vueltas inútilmente hasta las 3.500 vueltas. No ganamos ritmo ni fuerza con eso, solamente ruido. Por suerte, el Optima no me ha parecido excesivamente subvirador. Tiene tendencia a tirar de frente, como era de esperar, pero menos de lo que me imaginaba.

El cambio DCT, por su parte, se muestra algo lento al subir de marchas y más rápido para reducir si usamos las levas del volante. En modo automático es extremadamente suave y suficientemente rápido.

Si bien a nivel dinámico el Optima no es ágil, es un coche muy estable, cómodo y refinado, con una frenada fácil de dosificar y aparentemente potente. Es decir, todo lo que el mercado le pide a una berlina del segmento D.

Conclusión

El Kia Optima cambia solo en los aspectos que eran mejorables, al mismo tiempo que conserva su diseño moderno, dinámico y diferente al resto de la producción del segmento. Los nuevos equipamientos tecnológicos (aunque muchos solo estén disponible en el tope de gama) lo sitúan de nuevo como un actor importante del mercado.

Refinado, cómodo, seguro y tecnológico, el Kia Optima lo tiene todo para seducir de forma racional al cliente de una berlina tradicional. El problema es que el cliente de un segmento D que elige de forma racional, suele ser el contable de una empresa que busca coches para sus comerciales y ejecutivos.

El cliente privado se rige por motivos menos racionales y si puede opta por modelos premium. No es un problema para Kia, pues ha decidido de forma acertada ir a por el importantísimo mercado de las empresas (son más del 60 % del segmento D en Europa). En términos de relación/precio es muy interesante, siempre y cuando uno se acoja a los descuentos y financiación de Kia.

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