Alfa Romeo MiTo 1.4 MultiAir TCT, prueba (equipamiento, versiones y seguridad)

Ya hemos visto cómo es por dentro y por fuera, cómo anda y cuánto gasta, pero tenemos que referirnos ahora a cuestiones más prácticas: la gama del Alfa Romeo MiTo. Como utilitario, no es precisamente barato, el modelo de acceso con 78 ponys cuesta un poquito más de 15.000 euros, teniendo que invertir aparte por cosas tan peregrinas como el A/C.

Un MiTo bien equipado está en la horquilla de los 20.000 a 24.000 euros, dependiendo de los extras que queramos tener, los interiores escogidos, llantas o motorización. No hemos probado el tope de gama, pero casi, porque el MultiAir de 135 CV con cambio TCT es casi 500 euros más barato que el QV de 170 sementales.

Solo podremos escoger esta carrocería, de momento. Al ser de tipo Premium, es muy personalizable, pero no llega hasta el extremo del Mini, que llega a niveles realmente impresionantes/absurdos (según el punto de vista). Al que le parezca caro el MiTo, siempre puede irse a un Fiat Punto Evo, con un precio más ajustadito.

Equipamiento de serie y opcional

El modelo básico se llama Junior y se asocia a los dos motores de menor potencia, el 1.4 78 CV (sin MultiAir ni gaitas) y el 1.3 MultiJet de 95 CV con Stop&Start. Por encima todos son Distinctive, como el probado, excepto el más caro, el Quadrifoglio Verde, asociado exclusivamente al 1.4 MultiAir de 170 CV. No hay un GTA todavía.

El básico nos trae de serie el mannetino (selector DNA), asistente de arranque en cuesta, climatizador manual SIN aire acondicionado, ordenador de a bordo, ajuste lumbar para conductor (para pasajero opc.), cierre centralizado, volante de plástico, marcos de ventanillas negras, radio-CD MP3 con cuatro altavoces…

... llantas de 15 pulgadas con tapacubos, elevalunas eléctricos delanteros, dirección asistida, volante plenamente ajustable, retrovisores exteriores calefactados, diferencial electrónico Q2, equipación de seguridad completa (esto es importante), termómetro exterior, asientos delanteros con ajuste en altura y poco más.

En el Junior hay que pagar aparte por casi todo, por lo tanto un objetivo razonable no sería gastarse 15.000 y poco, sino 16.000-17.000 largos. El modelo básico hace honor a su nombre, viene más pelado que las patatas fritas. Seguramente sale a cuenta pagar por el nivel de equipamiento siguiente.

Los Distinctive también tienen muchos opcionales, pero merece la pena la diferencia de precio sobre equipar de más a un Junior. La unidad de pruebas tiene bastante equipamiento opcional: climatizador automático, Blue&Me, faros bixenón con lavafaros, llantas de 17 pulgadas, navegador con pantalla a color, etc.

También habría que pagar aparte por el control de crucero, o los ocho mandos en el volante, el ajuste lumbar del pasajero, el reposabrazos delantero, alfombrillas, toma de corriente de 12 voltios, alerón trasero, las cinco plazas, sensor de lluvia y de luces, retrovisor electrocrómico o sensor de presión de neumáticos.

Uno de los equipamientos más prácticos, con diferencia, es el Blue&Me, una solución combinada de teléfono manos libres, conector USB, agenda, manejo multimedia, etc. Muchos comandos se pueden manejar cómodamente con la voz para reducir las distracciones, y permite hasta vigilar con lupa los consumos y nuestros recorridos (Eco:Drive).

El navegador integrado funciona muy bien, pero vale casi 2.000 eurazos (una cifra “normal” en este tipo de equipamientos). Sale mucho más a cuenta usar un Garmin o similar. El precio de las piezas es bastante razonable en cualquier caso, aunque algunos ahorros son absurdos, como pedir unos 50 euros por el conector de mechero.

Se puede personalizar mucho en cuanto a colores y tapicerías, también en colores exteriores, y también venden pegatinas para lucir un aspecto más diferenciado, algo que Mini hace desdee el principio y que es una seña de identidad de los utilitarios Premium. Nuestra visita al configurador oficial a buen seguro nos consumirá tiempo.

Hay varios paquetes a nuestra disposición que integran varias combinaciones de equipamientos antes mencionados. Por ejemplo, tenemos el paquete Sport, incluye los faros antiniebla, paragolpes posterior deportivo, llantas de 17”, tablero de instrumentos Sport (vamos, que van en rojo) y alerón trasero.

Otro ejemplo, el Cool Sport. Pues consta del climatizador bizona, paragolpes trasero, control de crucero, llantas de 18 pulgadas (permite montarlas en el diesel de 95 CV), pedales de aluminio, tapicería Sport y el alerón trasero. Esto son 1.778 euros sobre el Distinctive. Los paquetes son ventajosos en precio.

En definitiva, cuanto más tiempo “perdamos” en el configurador, más caro va a salir, aunque también se reduce la posibilidad de encontrar uno como el tuyo. Obviamente es más personalizable que el Punto Evo, pues van dirigidos a clientes distintos. Solo en llantas podemos elegir unos 10 modelos…

El Blue&Me merece un comentario aparte. Mediante comandos vocales o menús, nos daremos de alta, y podremos asociar nuestro teléfono móvil. Al hacerlo, sincronizará la agenda, así como la lista de las últimas llamadas. Esto es muy cómodo y permite controlar casi todo mediante la voz.

La información del ordenador de a bordo puede consultarse en la pantalla del tablero de instrumentos o en la pantalla a color central si disponemos del navegador, que no es táctil. Los menús son muy intuitivos, pero no se manejan con tanta comodidad como en el Mini, por poner un ejemplo, que tiene un joystick giratorio y pulsable.

En cuanto a pijaditas interesantes, pues está el sistema de sonido avanzado, o los asientos con calefacción, techo solar, llantas de 18 pulgadas para apisonar la carretera, tapicería de cuero, tubo de escape cromado (en Junior), pinzas de freno rojas, pegatinas exteriores, taloneras en aluminio, pintura pastel…

Seguridad activa y pasiva

Pese a lo espartano que es a veces, lo bueno es que casi todo el equipamiento de seguridad es estándar, independientemente de la versión y motorización. Para los cuatro pasajeros (cinco son opcionales) tenemos sus cinturones de seguridad, cabeceros y numerosos airbags: delanteros, cortina, rodilla para conductor y laterales.

En cuanto a asistencias electrónicas, contamos con los omnipresentes frenos ABS, pero también con control de tracción (funciona muy bien en modo All-Weather), control de estabilidad, control de frenada en curva, diferencial electrónico autoblocante, chivatos de abrochado de cinturón y desconexión del airbag de pasajero.

También tiene luces diurnas, es obligatorio que las tenga. Habría que pagar aparte por faros antiniebla, sensor de presión de los neumáticos o el tercer reposacabezas trasero (y su correspondiente cinturón). Es decir, sin dicho extra, no pueden viajar más de cuatro pasajeros, ¡no hay cinco cinturones!

El Alfa Romeo MiTo fue evaluado en EuroNCAP según la normativa anterior a 2009 (muy estricta), en el año de nuestro señor de 2008. Consiguió cinco estrellas de protección de ocupantes, tres infantiles y dos de peatones. Hoy día eso no es lo mejor que hay, pero no está nada mal.

Por lo visto la protección del conductor no es óptima en lo relativo a la caja torácica, el copiloto está muy bien protegido. Falta la evaluación de la protección de latigazo cervical o el cómputo de las ayudas de seguridad (tiene varias), no era obligatorio en 2008. Probablemente tendría cinco estrellas con el sistema actual.

Aunque nos compremos el MiTo más pelado, sin aire acondicionado, con tapacubos y con asiento del copiloto sin ajuste lumbar, tendremos la tranquilidad de ir casi tan seguros como el que se gasta 6.000 ó 10.000 euros más en otro MiTo. La diferencia radicaría en los neumáticos y en la diferencia de potencia, que puede ser decisiva alguna vez.

Continuará...

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