Alfa Romeo 4C, toma de contacto

Alfa Romeo no tiene problemas para vender el Alfa Romeo 4C, de hecho más bien el problema es que no todo el mundo que quiere uno lo consigue, ya que se fabrica un número no muy grande de unidades al año, y hay un cupo limitado de unidades al año para cada país, para España son unas pocas decenas nada más.

El Alfa 4C es un deportivo pequeño con un diseño que resulta muy atractivo y sugerente, muy italiano, muy llamativo, y atrae las miradas de casi todo el mundo a su paso. No resulta para nada extraño que más de uno se enamore de él a primera vista. Pero, ¿es solo un coche bonito? Ya os adelanto que es una máquina de verdad.

Esmero técnico hasta el último detalle

Alfa Romeo nos invitó a su sede en Alcalá de Henares, para explicarnos la tecnología que hay detrás de este coche, y para dar una vuelta con él por los alrededores de la ciudad complutense. Es un coche pequeño, sí, pero es un gran deportivo. Y es que estos ingenieros italianos saben hacer deportivos como ninguno.

Todos los esfuerzos de diseño del 4C se han orientado a ser muy rápido, para no amedrentarse en un circuito, pero no precisamente porque tenga un motor enorme. Claro que hay tecnología encerrada en su motor, pero sobre el papel no impresiona tanto como luego lo hace en la práctica.

En un cuatro cilindros en línea que no llega a 1.8 litros, de inyección directa, 16 válvulas, doble variador de fase (válvulas de admisión y de escape) y turbo, que entrega 240 CV y 350 Nm. Tiene correa de distribución. Va colocado en posición central-trasera y hace girar las ruedas traseras. Ojo que cualquiera que piense que con 240 CV este coche va a correr poco, se equivoca.

El turbo “sopla” a una presión de 1,5 bares y la inyección, con inyectores de 7 micro-orificios, puede inyectar la gasolina en la cámara a hasta 200 bares de presión. El turbo está refrigerado por una bomba eléctrica mediante agua, aceite y aire, incluso con el coche parado. Para reducir el lag, el colector de escape es de tipo scavenging: la gestión electrónica del motor puede sincronizar la apertura de las válvulas para insuflar aire desde la admisión al escape para que el turbo siga girando.

La caja de cambios es de doble embrague en seco, de seis velocidades, que puede funcionar en modo automático o en modo manual secuencial con las levas del volante. Se ha prescindido de la palanca de cambio, y simplemente se han dejado unos botones en la prolongación de la consola central, para poner punto muerto, insertar la marcha atrás, etc. No tiene función de arrastre (al levantar el pie del freno el coche no “tira” si no se acelera).

Que el motor no sea mastodóntico tampoco se echa mucho en falta, pues es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en tan solo 4,5 segundos, que no está nada mal. Pensad por ejemplo en un coche muy diferente, un BMW M5 con un motor V8 de 4.4 litros y 560 CV acelera de 0 a 100 km/h en 4,3 s. Mucho más coche y mucho más motor, pero no mucho más rápido.

Alfa Romeo 4C: si peso menos, corro más, así de simple

Claro, hay una diferencia muy grande entre los dos: el peso. Y es que el Alfa 4C es un deportivo pequeño... pero matón. Pesa tan solo 895 kg en vacío, gracias a una construcción muy ligera. El motor va detrás, por delanter del eje posterior, precisamente el eje motriz. El reparto de pesos es de un 62% detrás y un 38% delante.

El bastidor principal, la “cuna” que aloja el habitáculo, es de fibra de carbono Prepreg. A este bastidor principal se ensamblan otros dos bastidores secundarios de aluminio de alta resistencia, uno por delante, y otro por detrás. En los puntos de unión entre el elemento de aluminio y el elemento de fibra de carbono se interponen unas placas de acero para dar resistencia y rigidez a la unión.

El bastidor posterior incluye también un arco tubular justo por detrás de donde irán las cabezas de los ocupantes como sistema de protección en caso de vuelco. Para terminar de construir el coche todos los paneles de la carrocería son de un compuesto de fibra de vidrio y resina de poliéster (SMC), salvo los paragolpes, que son de poliuretano.

Claro, allí dónde se puede reducir peso, se reduce: el bloque del motor es de aluminio, el colector de admision es de un compuesto de nylon y fibra de vidrio, la estructura de los asientos es de material compuesto, y en el interior se ha prescindido casi de todo complemento supérfluo, como por ejemplo la moqueta, dejando a la vista la fibra de carbono.

La suspensión delantera es de cuatro puntos de apoyo y la trasera multibrazo. Por cierto, se puede regular la caída de las ruedas traseras. El sistema eléctrico se ha intentado simplificar al mínimo, dejando solo 11 centralitas.

Los frenos delanteros son de competición, con disco de acero autoventilado, con núcleo de aluminio y pinzas de freno Brembo de 4 pistones. Los frenos traseros son de disco, así, sin más, más convencionales. Alfa Romeo dice que frena de 100 km/h a 0 en tan solo 36 metros. No hay dirección asistida, por si alguien se lo preguntaba.

Sí hay diferentes sistemas electrónicos de ayuda a la conducción, como el ABS, el control de tracción y el control de estabilidad. Los frenos incluyen sistema de frenada en curva y sistema de prefrenada (al levantar el pie bruscamente del acelerador, aunque no pisemos el freno, el sistema aplica un 1 kg de presión por sí solo para preparar los frenos, por ejemplo para secar el disco si se había mojado por la lluvia).

El Alfa Romeo 4C incluye el sistema DNA para que el coductor seleccione el modo de conducción que más le guste. Hay cuatro modos, Natural, Invierno (All Weather), Dynamic y Race. En el modo Race se desactivan el control de tracción y el control de estabilidad, aunque permanecen en un estado vigilante, pero sin actuar, salvo que la situación sea extrema (por ejemplo entrar en una curva muy pasados, pisar el freno, y estar a punto de irnos de paseo por la hierba, o algo peor).

Al volante: una fiera

Este coche no pretende ser un deportivo burgués refinado y lujoso. Es un coche tremendamente sincero, claro y conciso: soy un deportivo y estoy diseñado para ser eficaz, soy un purasangre italiano y no me ando con tonterías. Quien se espere un Porsche Cayman, por ejemplo, no lo va a encontrar, es más parecido a un Lotus Elise.

Es un deportivo coupé de dos plazas, de 3,99 m de largo, 1,87 m de ancho y 1,18 m de alto. Es bajo, y es uno de esos coches en los que en lugar de subirte a él, tienes que bajarte a él. Los dos asientos están muy pegados al suelo, y junto con los gruesos largueros del coche, hay que agacharse mucho y buscar cada cual su estrategia, para entrar dentro. Lo mismo sucede al salir del coche, no se baja del coche, sino que "te subes" a la calle.

El interior es austero, está bien acabado, pero sin lujos. El salpicadero es de un material gomoso con textura rugosa, de aspecto deportivo. Los ajustes son correctos y punto. Los asientos están tapizados en cuero rojo (es opcional) y los reposacabezas están integrados y quedan un poco lejos de la nuca. He tenido la sensación de que es así para dejar espacio para poder usar casco, por ejemplo para usarlo en circuito sin miramientos.

La posición de conducción es de piernas un poco extendidas, y respaldo más bien vertical. Los asientos sujetan muy bien el cuerpo, y son razonablemente cómodos, pero el cuero da mucho calor en verano, y la espalda suda más de lo deseado. Con cuero perforado en ciertas partes creo que mejoraría un poco el asunto. También los hay de tejido, que conste.

Aunque sea un coche bajo, la altura libre al techo en el interior es bastante razonable, y permite que se acomode gente alta. El conductor no tiene la sensación de ir demasiado encajado, y por anchura no molestará el acompañante. El suelo no está tapizado, se ve la fibra de carbono lisa y brillante, el reposapies y los pedales de aluminio, y tan solo hay una alfombrilla sujeta al suelo para no resbalarse. Parece que uno se sube a un coche de competición, y no a un coche de calle.

Aunque no sea un coche burgués, sí que hay equipo de sonido, uno cualquiera de una ranura DIN que encaja en el hueco sin más, y también tiene aire acondicionado. El volante es pequeño, con la parte inferior muy achatada. El cuadro de instrumentos es digital y cambia un poco la información que muestra y el color, según el modo de conducción elegido (por ejemplo rojo en Dynamic, amarillo en Race).

El motor del Alfa Romeo 4C se arranca como toda la vida, haciendo girar la llave en el contacto. Desde el primer momento es un coche ruidoso. Desde fuera se nota un sonido muy amplificado por los tubos de escape, desde dentro de oye el motor porque lo tienes justo detrás de la cabeza.

El motor entrega mucho par desde bastante bajo régimen, y si uno quiere, en el modo manual secuencial, se puede insertar una marcha larga y circular con tranquilidad a unas 1600 rpm, con un nivel de ruido contenido, que aún así es superior al de un coche de calle al uso.

Cuando queramos liberar todo lo que encierra el motor y lo subamos de vueltas, entonces es cuando descubriremos que es casi atronador. Es un motor muy ruidoso, bramante, con un sonido grave, cual fiera enfurecida que te persigue para arrancarte la cabeza de un zarpazo.

Sube de vueltas que da gusto y como decía mi compañero de prueba, parece que tiene muchos más caballos. Lógico, es que el coche no pesa nada y esos 240 CV y 350 Nm de par suben una montaña. El coche acelera con total contundencia y decisión, de una manera muy lineal y progresiva, sobre todo a partir de unas 2000 vueltas, y estirando hasta unas 6000. Corre mucho, y también frena mucho. Ojo, que se puede poner en velocidades de vértigo muy por encima de los límites en un suspiro.

El cambio de marchas es muy rápido tanto subiendo de marcha como reduciendo y la orden que le damos con las levas se traduce casi instantáneamente. Y en las maniobras a baja velocidad, por ejemplo aparcando y dando marcha atrás, no me pareció brusco. Al cambiar de modo de conducción cambia también un poco la celeridad de respuesta del cambio, y hace que el motor gire más o menos alto de vueltas hasta el cambio, en el caso de ir en modo automático.

Sin dirección asistida

Como dije antes la dirección del coche no es asistida. Así que es dura como por naturaleza es. Girar el volante para aparcar y desaparcar es incómodo y te hace viajar en el tiempo a los años 80. Sin embargo en marcha la cosa cambia: es una dirección muy directa, muy rápida, muy precisa y muy sensitiva, y hay que girar poco el volante.

De hecho, siendo un coche pequeño, de voladizos cortos, con una distancia entre ejes de 2,38 m, un centro de gravedad muy bajo, y una dirección tan directa, es un coche muy reactivo, muy ágil, que se mueve y responde rapidísimamente. Claro, la altura al suelo es muy baja, la suspensión es muy firme, los neumáticos dan muy buen agarre, por lo que el coche va por donde se le diga que tiene que ir.

Pero diría que hay que tener un poco de cuidado al conducirlo. No me parece un coche para cualquiera, pues puede ir realmente muy rápido, y si no se está totalmente concentrado y si no se tiene un mínimo "de tacto y mano" el coche puede irse un poco, por donde no teníamos previsto. Por ejemplo lo noté al pasar por firme en no muy buen estado: el coche puede pegar un salto con efectos mucho mayores que el que pegaría un utiliario o un compacto convencional (mucha atención y las dos manitas al volante, que no es un coche para andar con el brazo asomando por la ventanilla).

Ojo, que tampoco noté que el Alfa Romeo 4C se fuera con facilidad en condiciones normales, de hecho tuve la sensación de que habría que ir muy muy muy rápido para poner el coche en aprietos. Y aun así, salvo que uno ponga el modo Race, hay mucha electrónica activa en segundo plano para ayudar a evitar problemas mayores debidos a un conductor que se mete en un berenjenal. Sobre asfalto en buen estado parece un tren de alta velocidad.

De todos modos, a pesar de esa suspensión dura, y pasando por asfalto irregular, desde luego que no es un coche cómodo, pero tampoco tuve la sensación de que fuera tan incómodo ni que sea de esos que te acaban rompiendo la espalda, por lo menos durante un rato. Hay que tener cuidado con los resaltos y con los pasos de peatones elevados, eso sí, que el morro puede rozar un poco.

Caballeros, Alfa Romeo ha construido un deportivo purasangre, bello, muy rápido y eficaz, para todas aquellas personas que además de podérselo pagar (a partir de 53.990 euros), saben realmente lo que es conducir (¿alguien ha dicho minicavallino?).

En Motorpasión | Alfa Romeo 4C 'Launch Edition'

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