Un paseo por Praga a través de sus coches

Esta semana Javier y yo tuvimos la oportunidad de pasar un día en Praga (capital de la República Checa). ¿Para qué? Pues eso lo sabréis mañana. No os esperéis que hayamos probado un superdeportivo, esta vez no tocaba, pero sí os contaremos algo sobre un tema en el que en España somos algo descuidados.

La cuestión es que también tuvimos la oportunidad de hacer un brevísimo pero intenso tour por la ciudad y conocer alguas curiosidades sobre sus coches. Si tenemos que resumirlo en una sola palabra no sería difícil: Škoda.

La República Checa es la casa de Škoda y eso se nota mucho en sus coches. El porcentaje es mucho mayor que el de Seat en España, la ciudad está plagada de unidades del Fabia y del Octavia.

El país de Škoda

Desde la publicidad en el reposacabezas del avión de Czech Airlines hasta los coches turísticos, todo lleva el logo de Škoda. No fuimos a ninguna fábrica de Škoda ni nada por el estilo, pero el lugar al que fuimos estaba completamente rodeado por dependencias de la marca checa: fábricas, circuitos de prueba, etc.

En la calle todo son Škoda. Una gran parte de los coches particulares, y por supuesto servicios públicos como la policía o correos. Vale, no todo, pero impresiona ver la cantidad de coches que allí hay. En principio nos comentaron que los precios eran mucho más bajos que en España, pero echando un ojo al configurador de la página veo que son similares (1 euro equivale aproximadamente a 25 coronas checas).

Sí hay diferencia en el equipamiento: el Octavia básico no trae bastantes elementos que aquí sí son de serie. Más llamativo es el caso del Škoda Superb, que no trae llantas de aleación de serie:

Una curiosidad: Škoda significa lástima en checo. Quizás deberíamos añadir la marca completa a la lista de nombres desafortunados de coches.

Y otro detalle, que se puede apreciar en la foto superior: muchas de las calles de Praga son de adoquines, toda una alegría para las suspensiones. No veáis que bién lo pasamos en nuestra Furgoneta Blanca™. Otra curiosidad sobre el lenguaje: curvas significa prostituta en checo. Nos lo comentó la persona que nos acompañaba ante nuestros repetidos comentarios sobre lo mal que tomaba las curvas el conductor.

Luces 24 horas

En la República Checa son obligatorias las luces de cruce las 24 horas, tanto en ciudad como en carretera. La multa por no llevarlas es de unos 150 euros (según nuestra conversión rápida a euros de lo que nos contaron).

Matrículas

La ‘A’ del principio significa que pertenece a la región de Praga, y los dos logos centrales (rojo y verde) tienen que ver con las emisiones, aunque no conseguimos enterarnos de qué se tratan exactamente.

Pero la mayor duda con la que nos quedamos es la de los coches sin matrícula.

No sabemos por qué, pero había bastantes coches sin matrícula, y si no recuerdo mal no eran sólo coches nuevos. Y mi intuición me dice que es legal (al menos en alguna circunstancia), ya que uno de ellos era un BMW X5 que aparcó sin matrícula, en la acera y delante de un coche de policía con las luces de emergencia encendidas (estaban atendiendo a otra cosa), ole sus… agallas.

Mención especial para este Subaru, que sí tenía matrícula, pero lo disimulaba muy bien.

He buscado en la página de Subaru a ver si tenían la opción de “matrícula en el color de la carrocería”, pero los paragolpes y las carcasas de los espejos son de serie y de la matrícula no pone nada.

Clásicos

En España apenas vemos Škoda clásicos, sólo algún Fabia con unos cuantos años de más, pero obviamente allí encontramos unos cuantos modelos que aquí no estamos acostumbrados a ver. Muchos de ellos se podían alquilar con conductor para un tour de 50 minutor por la ciudad, a un precio de unos 40 euros (si mi memoria y mi conversión no me fallan).

Tuning

No hemos visto mucho tuning por allá, pero se lleva la mención especial este Ford Escort con “óxido nitroso” al más puro estilo Marek Popescu.

Después de este vermú de domingo, mañana os contaremos qué fuimos a hacer allí.
En Diario del Viajero | Praga