Dolorpasion™: ¿el fin del Circuito del Jarama?

Madrid tiene un circuito de carreras. Tuvo días de vino y rosas, gente llenando las gradas y hasta el circo de la Fórmula 1 rodando por su asfalto. En la actualidad es un trazado viejo, inadaptado para los tiempos modernos, que amenaza con desaparecer, y ese temor es cada día más fundado y su fín más cercano.

Cuando se construyó el Circuito del Jarama en los años 60, estaba en un páramo prácticamente deshabitado. Albergó la máxima categoría varios años entre 1967 y 1981, y varios campeonatos de prestigio como el de Campeonato Mundial de Motociclismo acontecieron ahí. ¿Qué pasa a día de hoy?

El circuito pertenece al RACE. En los alrededores está una gran urbanización privada, Ciudalcampo, que hay que atravesar por narices para poder entrar. Vive gente con buena situación financiera, aunque las casas más pegadas al circuito fueron baratas en su época por lo que tenían al lado, una fuente de bronca frecuente.

Residentes versus espíritu racing

Esa gente, que cuando se trasladó sabía perfectamente a dónde se iba a vivir, lleva años protestando por el ruido. ¿Qué fue primero, el huevo o la gallina? Poco a poco sus pataleos están consiguiendo que se recalifique el terreno y se abra la puerta para su desaparición y que se convierta en una zona llena de chalets.

Salvo momentos muy contados del año, no puede entrar ningún coche que produzca más de 90 dB de ruido. El circuito se usa para labores de formación, algunas carreras y eventos. Nosotros hemos acudido a varios de ellos, que si a probar Ferraris, Alfa Romeo, Porsche, Volkswagen, etc. Pero por mucho que haya bajado el ruido desde la época de la Fórmula 1…

Afortunadamente, la maquinaria inmobiliaria tiene un palo metido entre sus engranajes, la crisis. El valor del circuito puede estar en torno a los 70 millones de euros, falta la recalificación y que el RACE venda la parcela a un ambicioso promotor que luego se lleve una burrada de dinero vendiendo casas ahí al cabo de los años.

Este circuito ya no puede con un evento de gran envergadura como la Fórmula 1, ha quedado desfasado. Si se eliminase, haría falta un sustituto, pero hace falta alguien que ponga el dinero (más de 100 millones de euros) y que haya interés político en que se haga. Problema principal: nadie quiere vivir cerca de un circuito.

En lo personal tengo enraizados sentimientos con esas curvas, esas rectas y esos peraltes. Nunca he competido, pero me habría encantado. Dudo que eso pase algún día, pero quiero que mis hijos puedan verlo, es un símbolo de la historia del automovilismo en España. Tirarlo abajo solo servirá para engordar el atasco de la A-1.

Resulta repugnante aquello de irte a vivir a un sitio ruidoso, con la consiguiente rebaja, y se pretenda hacer desaparecer el circuito para que haya más casas y el terreno se revalorice. Vamos, es la misma filosofía que ha llevado a este país a la megacrisis que tenemos ahora: ladrillo, ladrillo y más ladrillo.

Por la misma regla de tres, deberían cerrar el Aeropuerto de Barajas, que también provoca quejas de todos los que viven debajo de las sendas de aterrizaje o despegue de los aviones. A veces, hay que dar un rodeo con los aviones para no molestar a los vecinos del norte, molestando a los de la otra punta de Madrid y aumentando bestialmente la contaminación.

Si los gestores del Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes y el RACE tuviesen valor, se deberían poner contra todos esos vecinos que se hicieron los suecos cuando fueron a vivir al lado de un circuito de carreras que ya estaba antes que todas esas casas. Algo del tipo: “Si no le gusta vivir aquí, puede irse a otra parte”.

El residente ideal de esa urbanización debería ser un amante del automovilismo, no su enemigo, alguien que quisiera cambiar el canto del gallo al amanecer por los bramidos de los escapes. Ahora cualquiera que quiera entrar al circuito pasa por delante del colegio privado SEK y varias casas particulares.

Mientras el RACE no tenga un uso rentable para esa parcela, irá aguantando. Pero lo que se tiene que hacer es no desincentivar su uso y dejarlo desaparecer, sino potenciarlo y aprovecharlo. Las autoescuelas de Madrid entero deberían poder ir allí para enseñar a conducir de verdad, por poner un mero ejemplo.

La pista ya se usa para cursos de conducción, y he asistido a varios. En todos siempre es legión quien no se sabe sentar en su propio coche, ni sabe pisar alguno de los tres pedales a fondo o desconoce la física elemental aplicada al coche. Eso se puede practicar ahí con un riesgo mínimo si se hace bien.

También es el único punto de Madrid donde legalmente se puede correr a tope sin ningún miedo a la DGT, la sensación de impunidad e inmunidad al pasar meta a más de 180 km/h es muy gratificante. Cualquier madrileño de alrededores debería peregrinar al Jarama por lo menos una vez en su vida. Démosle la importancia que se merece.

La historia juzgará a aquellos que tienen en sus manos el destino de la pista. Que no me vengan ni con sonoridad, ni con ecología; es un circuito de carreras, no un convento de clausura. Allí se va a hacer ruido, a correr y a contaminar. Están los demás miles de kilómetros de la red viaria para ser bueno.

Me da rabia no haber podido vivir la emoción de tener la Fórmula 1 en Madrid, nací tarde, al menos lo conozco por lo que mi padre y mi abuelo me contaron de pequeño. Varios pilotos que en paz descansen se revolverían en sus tumbas si se monta una urbanización encima de semejante símbolo por la ambición del mercado inmobiliario.

En la Segunda Oportunidad se decía “el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces en la misma piedra”. Cambiemos “piedra” por “ladrillo”. Os admito que no me desagradaría nada vivir allí, y menos sabiendo por adelantado a dónde voy. Eso sí, luego no me quejaría al cabo de 10-20 años, antes me mudo. Otros deberían tomar nota, al lado de un convento de clausura no habrá problema alguno de ruidos.

El RACE se pronunció el 31 de enero diciendo que no tienen ninguna operación abierta para acabar el circuito por boca de su presidente, Ramón García-Moliner. De acuerdo, eso es ahora, un día puede que se vean tentados, poderoso caballero es don dinero. Ojalá que no suceda, pero imposible no es.

Vía | Virutas de goma, Rincón del motor

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