NASCAR es ese espectáculo donde puedes ver 16 coches pegándose leñazos en plena carrera y luego uno de ellos gana

Durante las 500 Millas de Daytona que se han celebrado esta pasada noche (tarde de domingo en Florida, Estados Unidos), se ha podido ver un dantesco espectáculo consistente en un montón de coches chocando de la forma más loca. Ha sucedido en la vuelta 129 y hasta 16 competidores se han visto involucrados, incluyendo el heptacampeón del campeonato de velocidad Jimmie Johnson.

Precisamente ha sido Johnson quien ha protagonizado la acción que ha desencadenado el brutal choque, aunque de forma involuntaria. Jamie McMurray ha echado de la pista a Johnson mientras Trevor Bayne le golpeaba el Chevrolet número 48. A partir de ahí, los espectadores han pasado de ver una carrera a contemplar coches que pasaban de lado formando una pelotera.

Los implicados en semejante lío han sido Kevin Harvick, Trevor Bayne, Danica Patrick, Denny Hamlin, Clint Bowyer, Joey Logano, Joey Gase, Matt DiBenedetto, Landon Cassill, Chris Buescher, Kurt Busch, Kylie Larson, Jimmie Johnson, Brendan Gaughan, Martin Truex Jr y DJ Kennington.

Finalmente, la 59ª Daytona 500 ha terminado con victoria épica para Kurt Busch, piloto del coche 41 Haas Automation/Monster Energy Ford, luego de superar esa tremenda colisión a varias manos, tras dejar apañado su coche con varios pedazos de cinta americana, habiéndose quedado sin retrovisor a 30 vueltas del final y después de arrebatar la primera posición en la última vuelta al también aporreado Kyle Larson mientras se libraba de ser embestido por Ryan Blaney, que ha quedado en segundo lugar.

La carrera ha sido un catálogo de golpes y ha permitido que las banderas de alerta se lucieran hasta en ocho ocasiones. Los problemas se han concentrado entre las vueltas 105 y 150. Durante ese lapso se han registrado por lo menos cinco choques:

  • Kyle Busch revienta un neumático en la vuelta 105 y provoca un choque de seis coches que saca de la pista a Dale Earnhardt Jr. y Matt Kenseth, entre otros.
  • En la vuelta 128, Jamie McMurray y Trevor Bayne golpean a Jimmie Johnson, iniciando el espectacular choque de 16 vehículos, involucrando casi a la mitad del campo y dejando fuera a algunos de los mejores contendientes.
  • Ocho vueltas después, se suma al anterior un choque de cuatro coches.
  • En la vuelta 143, 11 pilotos más tienen un encontronazo en el backstretch, la recta de fondo del óvalo.
  • Finalmente, en la vuelta 151, tres coches más se estrellan en el backstretch.

Todo un espectáculo, para los 101.500 espectadores que se dieron cita esta pasada tarde de domingo en el circuito de Daytona. El pasado viernes, otro choque múltiple, esta vez en la categoría de trucks, dejó boquiabiertos a los seguidores de la NASCAR.

El impresionante choque se llevó a cabo en la última vuelta, y se saldó sin consecuencias físicas para el piloto Matt Crafton, que lideraba el pelotón cuando Gran Enfinger tocó el vehículo de Ben Rhodes desde atrás y provocó el salto por los aires del que hasta ese momento era líder de la carrera.

Una competición que nació como una lejana herencia de los tiempos de la ley seca

En las décadas de 1920 y 1930, Daytona Beach se popularizó como lugar para batir récords de velocidad, arrebatando la posición a Francia y a Bélgica. Entre 1927 y 1935 se batieron ocho marcas de forma consecutiva, y esto catapultó a la localidad de Florida hacia la fama de los aficionados a los deportes de motor.

Más allá de la clásica Daytona 500, la afición por la velocidad que dio pie a carreras como esa tiene sus orígenes en el contrabando de bebidas alcohólicas que se llevó a cabo en Estados Unidos durante la época marcada por la ley seca.

Quienes se dedicaban al transporte ilegal de alcohol necesitaban vehículos pequeños y rápidos, pero que pudieran llevar a bordo grandes cantidades de carga. Así, se hizo frecuente que aquellos contrabandistas modificaran sus coches y los pusieran a prueba rodando a toda velocidad.

Tras la derogación de la ley seca, en 1933, quedó la afición por la velocidad y por los coches modificados, y ya en 1947 se planteó la posibilidad de crear un campeonato de velocidad, al estilo del Campeonato Nacional de Stock Car Circuit que se acababa de fundar en Francia. Un año más tarde nacería la National Association for Stock Car Auto Racing (NASCAR).

Nadie puede dudar que hoy la NASCAR es puro showbusiness. Ahora bien, entre esta animalada en la que un montón de coches vuelan a buscar el hueco y el tedioso sufrimiento de la Fórmula 1 tiene que haber un punto medio.

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