Goodwood Festival of Speed 2014: Una experiencia inolvidable

Muchos son los países que sienten una pasión especial por el mundo del automóvil, pero solo algunos privilegiados, como Reino Unido, pueden organizar un evento de la talla del Goodwood Festival of Speed. El nivel es tal, que dificilmente puede compararse con ningún otro acontecimiento, salvo quizá la Mile Miglia, que también es una auténtico lujazo y se vive de una forma muy intensa.

La campiña del sur de Inglaterra sirve como escenario tanto para el Festival of Speed como para el Goodwood Revival (en septiembre), dos eventos que todo buen aficionado al motor debería visitar alguna vez en la vida. Nosotros hemos pasado unos días en el FOS 2014 gracias a la invitación de Michelin y os contamos todo lo que hemos visto y escuchado en la mítica colina. No te lo pierdas, que hay una amplia galería de fotos de la que disfrutar.

Lord March y Goodwood Estate

Desde hace más de 300 años la adinerada familia de Lord March (Charles Gordon-Lennox para los amigos), fundador del evento, reside en Goodwood Estate, una propiedad que incluye desde campos de golf, hipódromo, aeródromo, hotel o campos de cultivo y granjas, hasta el mítico Goodwood Motor Racing Circuit o la Goodwood House, alrededor de la cual se lleva a cabo el festival.

Con más de 4.650 hectáreas, el Goodwood Estate está situado en el condado de West Sussex, muy cerca de la costa sur del país. Allí, desde 1993, se celebran el Festival of Speed y el Goodwood Revival, que rememoran la época dorada del circuito de Goodwood. Estos eventos tienen lugar, literalmente, en los jardines del Lord, quien incluso acoge a algunos afortunados invitados en su casa, con privilegiadas vistas del evento.

Con más afluencia de público cada año, más y mejores coches y motocicletas en la lista de inscritos, y pilotos de todas las épocas, incluídas leyendas como Sir Jackie Stewart (ver foto) o Sir Stirling Moss (ver foto), el festival de la velocidad se supera en cada edición. Este año 2014 no iba a ser menos. A nosotros nos ha dejado maravillados y ahora veremos por qué.

Festival of Speed 2014

A diferencia de otros eventos, en los que se puede disfrutar de gran cantidad de vehículos de todas las épocas, en el Goodwood Festival of Speed no sólo podemos darle una alegría a la vista; también a los óidos. Y es que gran cantidad de los coches que allí se dan cita, además de reposar en los jardines para el deleite del público, también ruedan por la colina de Goodwood, así que los vemos en acción y podemos también escuchar la música de sus motores.

La diversidad es enorme: encontramos desde Fórmula 1 de distintas décadas hasta joyas de Grand Prix anteriores a los años veinte, coches de rally, míticos ganadores de Le Mans, incluídos algunos fantásticos prototipos Grupo C, bestias de GT, representantes de la competición americana (Nascar, dragster...), motocicletas, exhibiciones off-road, y los superdeportivos más recientes del mercado, estrellas del Paddock de Supercoches de Michelin (del que os hablaremos en más detalle a lo largo de la semana), entre otras cosas.

El despliegue en Godwood es alucinante. Hasta la Real Fuerza Aérea Británica está presente con exhibiciones de aviones acrobáticos, bombarderos, cazas de combate... Además, las marcas montan también sus espacios propios, donde conocer sus últimos modelos, probar algún simulador, tomar un refrigerio, y existe una zona de mercadillo donde comprar recambios, maquetas, merchandising, etc...

Junto a la casa hay también exposiciones, como la colección Cartier, entre los que se eligió como ganador del concurso de elegancia un Maserati A6GCS Berlinetta (ver foto), así como algunos de los coches del popular locutor británico Chris Evans: desde un Ferrari F40 (1990) o un Ferrari 250 GTO Lusso Competition (1963) hasta el Aston Martin DB5 descapotable (1965) de Goldeneye, un Jaguar E-Type (1970) o un Lamborghini Miura (1973).

Desde primera hora de la mañana ya hay acción en la pista de la colina, de 1,16 millas de longitud (unos 1,87 kilómetros). A lo largo de todo el fin de semana se van sucediendo las distintas categorías. Algunos vehículos hacen subidas cronometradas mientras otros se lo toman con más calma, como las motocicletas, que desde hace años no marcan tiempos, para evitar posibles percances. Además, hay una etapa de rally en la que se exhiben algunos de los modelos más míticos de esta disciplina.

Este año el récord absoluto lo ha conseguido Sébastien Loeb a bordo de su Peugeot 208 T16 Pikes Peak, durante el Shootout del domingo, aunque no ha podido batir el tiempo marcado por Nick Heidfield en un McLaren MP4/13 en 1999. Como curiosidad, Jordi Gené marcó el decimoctavo tiempo con el SEAT León Cup Racer. A continuación os dejamos la clasificación final, con los diez mejores resultados:

PilotoCocheTiempoVel. Media
Sébastien LoebPeugeot 208 T16 Pikes Peak44.60 s175 km/h
Michael BartelsMaserati MC12 "Goodwood Cent 100"45.82 s169 km/h
Kenny BrackMcLaren F1 GTR (Long Tail)47.52 s177 km/h
Jann MardenboroughNissan GT-R Nismo GT348.05 s177 km/h
Didier SirgueJordan-Ford 19148.30 s167 km/h
Joe TwymanLEC-Cosworth CRP149.81 s143 km/h
Andrew NewallMcLaren-Chevrolet M8F49.87 s151 km/h
Jeremy SmithMarch-Cosworth 2-4-050.26 s146 km/h
Mike SkinnerToyota Tundra50.75 s161 km/h
Max PapisChevrolet Impala50.80 s154 km/h


En primera persona

Después de años visitando eventos de motor, exhibiciones, exposiciones, salones y todo tipo de acontecimientos en torno a este mundillo, y no sólo en España, he de decir que nunca había visto nada como Goodwood. El nivel de coches y pilotos es increíble, al igual que el del público. No es raro encontrarse a niños dando lecciones sobre superdeportivos de última hornada a sus padres. "No, papá, este es el 918, es un híbrido" escuché en algún momento.

La pasión de los ingleses por el automovilismo se palpa en el ambiente. Todo en Goodwood está decorado con mucho gusto y se hacen guiños al pasado, como es el caso de las protecciones de la pista, hechas con pacas de paja. Allí se reúnen además campeones de la talla de Jenson Button, Lewis Hamilton, Kimi Räikkönen, Damon Hill, Sébastien Loeb, Allan McNish o John Surtees, entre muchísimos otros.

Del mundo de las dos ruedas también había grandes representantes como Giacomo Agostini, Wayne Gardner, Freddie Spencer o Jonathan Rea, así como algunos de los intrépidos pilotos del Tourist Trophy de la Isla de Man, como John McGuinness, Michael Dunlop, James Hillier o Cameron Donald.

El ambiente, distendido y cercano, es una de las cosas que más sorprende. No hay muchas oportunidades de tener al lado a toda una leyenda. Además, entre el grupo de pilotos españoles pudimos saludar a Nani Roma, Dani Sordo y Jordi Gené, que hacían piña en el paddock, ya que los tres aparcaban en carpas contiguas.

Nani estuvo el primer día, el viernes, afrontando la colina con su MINI ALL4 Racing, aunque luego tuvo que marchar a Marruecos para una sesión de pruebas, mientras Jordi y Dani pasaron todo el fin de semana, el primero con su SEAT León Cup Racer y el segundo con el Hyundai i20 WRC con el que, por cierto, batió el récord en la etapa de rallies, quedando incluso por encima de Loeb, a más de dos segundos. Sordo marcó un tiempo de 2 minutos y 33 segundos, y además deleitó al público también en el trazado de la colina, al afrontarla con el cuchillo entre los dientes, derrapando y levantando humo para los aficionados.

Sin duda uno de los puntos fuertes de Goodwood, como hemos comentado, es poder no sólo ver las diversas joyas, sino escucharlas. Mi mayor lamentación este año ha sido no poder oír el motor rotativo del Mazda 767B, hermano del campeón de Le Mans en 1991, ya que, aunque estaba presente en el paddock, por alguna razón no salió a pista durante los días que estuvimos allí. Una auténtica pena. Ese sonido tiene que poner los pelos de punta.

Entre las motos eran quizá las más pequeñas, clásicas de 50 centímetros cúbicos, las que más escándalo organizaban. Y hablando de escándalo, hay que apuntar que el dragster, Austin Bantam Roadster 'Rat Trap' con motor 6.9 litros V8 de nitrometano (ver foto), sonaba más que los aviones de combate que surcaban los cielos. Menudo ruido. Vamos, que incluso hacía daño a los oídos cuando pasaba muy cerca a pleno gas. Bestial.

En general, todos los "cacharros" americanos de NASCAR emanaban un sonido ensordecedor, pero también el Chevrolet Corvette de GT y el Ford Falcon de los V8 Supercars australianos hacían mella en nuestro tímpano. Por muchos modelos V8 que afrontaran la colina, ninguno era capaz de imitar el sonido de los americanos. Es tan característico y potente que no hay duda alguna.

Personalmente, disfruté con especial interés coches de grupo B como el Lancia Delta S4 o el Audi Quattro S1, y prototipos como el Porsche 917K, el Jaguar XJR9 LM, el Sauber-Mercedes C9, el Toyota 87C "Minolta" que seguro sonará a más de un jugador de Gran Turismo y el Porsche 962C con el que Derek Bell, Hans-Joaquim Stuck y Al Holbert se alzaron en 1986 con la victoria en Le Mans.

El evento, que empezó reuniendo a unas 25.000 personas en 1993, ahora atrae a cientos de miles. Lord March se asegura cada año de que su evento no se planifique para un fin de semana en el que coincida con Le Mans o con la Fórmula 1, para asegurarse así no solo la afluencia de público, sino también la de los grandes pilotos de ambas categorías.

Todavía no he terminado de asimilar todo lo que allí ví, y ya tengo ganas de volver a visitar el Goodwood Festival of Speed. Es un evento de los que engancha, así que estoy seguro que de una u otra manera repetiré. Puede que no sea el año próximo, pero desde luego volveré a pisar las colinas de Goodwood en otra ocasión. Lo prometo.

Fotografía | Javier Álvarez
Vídeo | Youtube

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