El nuevo puente Dunlop ya corona la Rampa Pegaso en el Jarama, un símbolo de hermanamiento con Le Mans

El pasado jueves hemos tenido la oportunidad de asistir a uno de esos momentos relevantes dentro del panorama del motor nacional. El Circuito del Jarama sigue dándonos alegrías y en esta ocasión de la mano de Dunlop han estrenado un nuevo icono dentro del trazado madrileño con la inauguración del puente Dunlop.

Englobado dentro del proyecto Jarama 2021 que tiene el firme propósito de modernizar el templo del motor de la zona centro, Dunlop ha querido participar de forma activa en él y sumar un nuevo punto diferenciador al trazado, incorporando uno de los elementos que ya son históricos dentro del mundo de la competición.

Puente Dunlop, la corona perfecta para la Rampa Pegaso

Con el legado de ser la primera firma que fabricó un neumático en 1888 por John Boyd Dunlop se inició una profunda vinculación entre la marca y las carreras, ganando la primera competición de bicicletas en 1889 al ser la única montura que equipaba un neumático mientras los demás rodaban con ruedas vacías. A partir de ahí Dunlop ha sido protagonista en las carreras.

Son varios los puentes Dunlop que han poblado los circuitos a nivel mundial, pero sin duda los más representativos son los que se han ido sucediendo en el histórico trazado de Le Mans. En 1924, durante la segunda edición de las 24 Horas de Le Mans, Dunlop lograba su primera victoria en un certamen a la postre mítico, y ya por entonces la firma había inaugurado el primer puente Dunlop en el trazado de La Sarthe. Se trataba de una pasarela que comunicaba el interior con el exterior de la pista.

En 1930 llegó el segundo, un puente que ya sí estrenaba formas de neumático que poco después fue prohibido por cuestiones de seguridad. No fue hasta 1952 cuando llegó, después del periodo de posguerra la siguiente versión al que se sucedieron otros nuevos en 1963 cuando se cambió la ubicación a la curva Dunlop tras un ensanchamiento de la pista, otro en 1972 y finalmente el estrenado en 1985 que llega hasta nuestros días. Una estructura de 50 metros de largo por 13 de alto y 70 toneladas de peso que ha visto cómo sus ruedas acumulaban 34 victorias en las 24 Horas de Le Mans, el fabricante de neumáticos con más triunfos en esta competición.

Este espíritu de carreras ha querido recogerse por Goodyear Dunlop Ibérica en un nexo de unión metálico entre Le Mans y el Jarama, y lo ha hecho con un impresionante puente de 12,48 metros de altura y 62,23 metros de largo, formado por mas de 4,5 kilómetros de tubos soldados y paneles metálicos que crean un curioso efecto óptico de movimiento (efecto "moiré"). En total, toda la estructura pesa más de 40 toneladas y fueron necesarias seis góndolas de transportes especiales para cargar la parte final de un proyecto encargado al arquitecto Francisco Plazuelo y que desde su concepción ha llevado cuatro años.

Durante la inauguración pudimos ver de cerca la configuración final, con un aspecto soberbio coronando el final de la Rampa Pegaso. Por la noche, se recurre viste de gala con 18 paneles de LED que dan vida al puente y hacen brillar a los colores corporativos amarillo y negro, visibles desde la A-1. En ocasiones especiales y conmemorativas, la iluminación se puede cambiar a otros tonos. Un bonito detalle que borda un punto de referencia dentro de la remodelación del Circuito de Jarama.

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