Prueba: Mazda2 5p (parte 3)

Actualmente el Mazda2 se comercializa con 3 motores de gasolina, 1.3 75 CV, 1.3 86 CV, 1.5 103 CV y uno diesel, 1.4 CRTD 68 CV. Excepto el diesel, a cada motor le corresponde un escalón de equipamiento, acumulativos sobre el inferior. Los iniciales son muy baratos para el coche que es, pero presentan carencias de dotación y no acaban siendo interesantes. Veamos por qué.

Equipamiento

El nivel básico, Active, ofrece reproductor de CD/MP3 con adaptador auxiliar para reproductores externos de MP3, volante de plástico, elevalunas delanteros eléctricos, inmovilizador, aire acondicionado, cierre centralizado con control remoto, tapacubos powha, bloqueo de puertas y retrovisores eléctricos. En mi opinión, un poco pelao, pero por 11.750 euros en gasolina y 12.950 en diesel, no hay que pedir peras al olmo.

Si se elige el modelo Active+ suma retrovisores plegables eléctricamente, cargador de 6 CD’s y climatizador. Ahora hablamos de 13.500 euros en gasolina y 14.100 en el CRTD. Sportive (imagen superior) completa la dotación con limpiaparabrisas con sensor de lluvia y encendido automático de luces, elevalunas traseros eléctricos, climatizador, control de la velocidad de crucero, llantas de 16” y llave inteligente con apertura y arranque sin llave. Este ya sale por 15.700 euros.

Creo que merece la pena gastarse un poco más en un Active+ y dejar sólo el Active para cuando el deseo de tener este coche está por encima de todo y las carencias de equipamiento dan igual, no uso como argumento la ganancia de 11 miserables caballos. Pero el Sportive sale más rentable sólo por la ganancia de equipamiento respecto al Active+, que no son ni mucho menos pijaditas, son elementos muy útiles.

La política de extras es férrea, sólo es opcional la pintura metalizada. El resto se consigue a golpe de accesorios de concesionario. Echándoles un vistazo, uno descubre navegadores portátiles, pedales de aluminio, alerón para modelos inferiores, sensor de parking, etc. Los orientales son muy dados a este tipo de políticas.

Si queremos control de estabilidad en el Active+ hay que adquirir un paquete que incorpora sí o sí faros antiniebla, llantas de aleación 16”, tapicería deportiva y volante y pomo en piel, por 1.750 euros. Si renunciamos al DSC pero no a lo demás, el paquete sale por 900 euros. Si me pongo en la piel de un futuro comprador, me sentiría entre la espada y la pared. ¿DSC o no? He aquí la cuestión.

Sólo por la cuestión de posible sobreviraje comentada en la segunda parte, ya me compensaría poner el DSC. Con esto quiero decir que la compra inteligente es la del 1.5 Sportive. Me explico al respecto en el siguiente apartado.

Seguridad

Para empezar hay que decir que el Mazda2 es uno de los utilitarios más seguros de su categoría, pues tiene 5 estrellas EuroNCAP de protección de ocupantes, 4 de protección infantil y 2 de protección peatonal. Queda pues a la altura de dignos rivales como el Renault Clio, Opel Corsa, etc. También es justo mencionar que estos resultados los da el modelo equipado con 6 airbags, pues el modelo básico sólo tiene dos airbags. Así sale de barato el joío.

El modelo básico, Active, tiene airbags delanteros frontales, cinco cinturones de seguridad (delanteros con chivatos, limitadores de esfuerzo y pretensores), cinco cabeceros, frenos ABS, asistencia a la frenada de emergencia (EBA), distribución electrónica de frenado (EBD) y dos soportes ISOFIX en los asientos traseros. El Active+ añade los airbags laterales y de cortina, con control de estabilidad/tracción opcional. Sportive añade el DSC o ESP de serie.

Como la gama del pequeño Mazda asocia férreamente motores a equipamiento, si te compras el menos potente, renuncias a seguridad, dicho en claro castellano. La elección más racional parece el Active+, ya que aunque no quieras el motor 1.5 puedes equipar opcionalmente el DSC. Esperad, no tiene mucho sentido, por que el coche se queda a sólo 500 euros del Sportive, y ese está más equipado.

Resumiendo: la compra inteligente es del 1.5 Sportive de 103 CV, por potencia y equipamiento. Los modelos inferiores no acaban interesando por los motivos que he comentado. Ojo, que sólo he hablado de gasolina, el diesel merece un comentario aparte.

En buenas manos, ese motor puede gastar casi la mitad que el motor gasolina 1.3 (que a su vez gasta casi lo mismo que el 1.5). La rentabilidad del CRTD depende fundamentalmente de la forma de conducir, valor de reventa, años a tener el coche, kilometraje anual… No lo recomiendo sin más, cada caso debe estudiarse por separado y con calma.

Mañana las conclusiones finales.

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