El consumo y las emisiones de los superdeportivos

Tengo un dossier de prensa de 17 páginas llamado “Bentley and CO2 en el que se habla únicamente de estrategias de reducción de la contaminación, objetivos antes de 2012, etc. ¿Es marketing o responsabilidad real? Pues no lo sé, el caso es que lo tienen.

Por su parte, Ferrari también ha anunciado que tratará de sustituir sus motores más grandes V10 y V12 por otros más pequeños y más eficientes. En toda esta fiebre verde, hay alguien que ha dicho que nanai: el presidente de Lamborghini, Stephan Winkelmann, ha dicho que nunca alcanzarán los objetivos de la UE, ni cree que eso vaya a ser un problema.

Aporta un buen argumento: el año pasado se vendieron 2.604 Lamborghini, y los clientes hacen de media unos 8.000 km anuales.

El Lamborghini Gallardo LP560 tiene un consumo de 14 litros a los 100 km, aproximadamente el doble que un coche medio. Lo cierto es que puede contaminar menos que alguien que haga 17.000 km al año.

Me contaba un amigo que un responsable de Porsche afirmaba que odiaba los coches pequeños: él tenía su 911 Turbo para los fines de semana, y durante la semana iba a trabajar en bicicleta. El resultado eran unas emisiones menores a las de un utilitario que se utiliza todos los días. Claro que esto es un caso extremo.

Tenemos así los dos puntos de vista:

Por una parte, el alto consumo de estos coches se compensa porque no se utilizan para muchos kilómetros, y representan un porcentaje mínimo de las emisiones totales

Por otra parte, que no vayan a arreglar por sí solos el problema no significa que no puedan aportar su granito de arena como el resto de fabricantes.

Quién contamina paga. Esta es la regla de oro del derecho medioambiental. El pago por la contaminación va en los impuestos de matriculación, y en los impuestos del combustible. Yo apoyaría un modelo en el que se pudiese gravar con impuestos variables en función de que sea un transporte por necesidad o por “lujo”, pero esto es imposible de medir. Además, quizás mucha gente se tendría que quedar en su casa, ya que perjudicaría más de lo que aporta si trabaja a 50 km de casa.

Como esto no existe, nos quedan las reglas del libre mercado empujadas por la conciencia ecológica. Ya lo he dicho antes, el que está loco no es el que se compra un coche de 150.000 euros y paga 14 litros cada 100 km, el que está loco es el que se compra uno de 15.000 y paga 7 litros cada 100 km (es decir, casi todos nosotros). El consumo no importa. Pero la eficiencia sí, ya sea por conciencia ecológica o por querer comprar una marca que investigue en tecnología. Y bajo mi punto de vista, Lamborghini está metiendo la pata en ambos aspectos.

En Motorpasión | Pero… ¿eso cuánto consume?, ¿Son ecológicos los coches que afirman serlo?

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