Nadie necesitaba que un avión aterrizase en un tren en marcha, pero Red Bull lo ha hecho posible y es espectacular. La marca de coches eléctricos Rimac ha tenido mucho que ver

El piloto italiano Darío Acosta ha logrado un nuevo récord para Red Bull al aterrizar su avión en un tren en marcha... y despegar

Álvaro Ruiz

A Red Bull cada vez le cuesta más superarse, pero siempre lo consigue. Y digo que es cada vez más difícil porque la marca de bebidas energéticas ha hecho ya tantas locuras que parece imposible hacer cosas todavía más bestias.

Hace tres años, Red Bull volvió a hacer historia haciendo aterrizar un avión en el famoso helipuerto del hotel Burj Al Arab de Dubái. Pues bien, ahora ha conseguido aterrizar un avión en un tren en movimiento. Es la primera vez que se logra esta hazaña y la ayuda de la marca de coches eléctricos Rimac ha sido clave.

Dos años de intensa preparación para elevar el listón de los desafíos de Red Bull

Los récords de Red Bull no tienen ningún objetivo, más allá de ser espectaculares. Prueba de ello es lo que acaba de lograr Darío Acosta, un atleta de Red bull que ha hecho historia en la aviación con una maniobra pionera: aterrizar su avión en un tren en movimiento y despegar.

Se trata de una maniobra muy complicada porque el piloto italiano ha tenido que conseguir ponerse a la misma velocidad a la que se mueve el tren de mercancías (120 km/h), salvando las turbulencias que genera el propio tren y operando en un flujo de aire muy inestable, para reducir la velocidad hasta la mínima en la que puede controlar su avioneta Zivko Edge 540 (87 km/h) y posarla sobre uno de los vagones, en un ejercicio de sincronización extrema. También tiene mérito el despegue porque Darío lleva a cabo una maniobra de subida vertical inmediata desde el mismo contenedor.

Hay que tener en cuenta que la velocidad de crucero estándar de este avión es de 370 km/h y, normalmente, debe aterrizar a una velocidad de 148 km/h. En esta ocasión, el tiempo que necesitó Darío para la aproximación, el aterrizaje y el despegue fue de 50 segundos.

Este singular récord se logró el 15 de febrero de 2026, en Turquía, concretamente en Afyonkarahisar. “Después de un largo estudio con varias posibilidades, concluimos que Afyonkarahisar es el lugar ideal para un proyecto controlado y seguro, debido a la infraestructura ferroviaria adecuada, las condiciones operativas y la ubicación geográfica”, explica Red Bull.

Darío ha estado entrenando varios meses para conseguirlo, desde principios de 2024. Los preparativos comenzaron con el desarrollo de simulaciones por parte del piloto y un equipo de ingenieros y el siguiente paso fue realizar pruebas controladas para recrear el aterrizaje. 

Rimac Automobili colaboró con esas pruebas, de hecho, se hicieron en una plata forma móvil en la pista de pruebas de la marca, en Pula, Croacia, utilizando un Rimac como plataforma de referencia.

El hipercoche eléctrico permitió hacer estas pruebas en movimiento con una precisión total y sirvió para que Darío y los ingenieros tuvieran toda la información necesaria para llevar a cabo la prueba posteriormente sobre un tren, dado que no había posibilidad de ensayar con un tren en movimiento. A la hora de llevar a cabo el récord, el logotipo de Rimac decoraba el vagón sobre el que ha aterrizado Darío.

“Gracias a esto, Costa pudo refinar su enfoque y comprobar el tiempo de respuesta. Dado que no eran posibles las pruebas continuas de vuelo real y el intento de aterrizar en un tren en movimiento, las tecnologías de simulación avanzada y las pruebas de tierra controladas se volvieron cruciales para el éxito del proyecto”, asegura Red Bull.

“Después de volar a través del túnel, seguí preguntándome qué podría ser más desafiante, pero aterrizar en un tren en movimiento, en un momento que apenas se puede ver, confiando únicamente en el sentido del viento, requiere un nivel de enfoque muy diferente. Estoy orgulloso de haber cambiado la definición de lo que es posible en la aviación", dice Darío Acosta.

Por su parte, Filippo Barbero, consiltor de aviación, ha señalado que “el aspecto más crítico era la alineación con el tren, por lo que la precisión debía ser absoluta, y lo logró. En un proyecto como este, no hay espacio para las emociones; Darío es un auténtico mago”.

Imágenes | Red Bull

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