Hubo un tiempo en el que EEUU no tenía acero para fabricar buques de guerra, así que dio con la solución más loca y efectiva: hacerlos de hormigón

Lo que hoy suena absurdo fue una solución en tiempos de guerra: buques de cemento armado convertidos en piezas clave del desembarco de Normandía

Irene Mendoza

Durante siglos, pensar en barcos era pensar en madera. Después llegó el acero y transformó la navegación moderna. Pero hubo un momento en el que EEUU miró a otro material mucho más propio de edificios y carreteras: el hormigón. Y no por extravagancia, sino por necesidad.

En las dos guerras mundiales, el acero era oro puro. Hacía falta para blindajes, armas, tanques, munición, infraestructuras y miles de vehículos militares. La prioridad estaba en tierra y en el aire, así que la marina mercante buscó alternativas. Y aquí surgió una idea extraña, pero que fue realmente efectiva: fabricar barcos con hormigón armado.

Cuando el hormigón parecía mejor idea que el acero

La base técnica no era improvisada. El hormigón reforzado con malla o barras metálicas ya se conocía desde el siglo XIX. De hecho, uno de los primeros precedentes fue una pequeña barca creada por el francés Joseph-Louis Lambot en 1848. Décadas después, otros ingenieros europeos demostraron que aquel material también podía usarse en embarcaciones mayores.

El gran impulso llegó en la Primera Guerra Mundial. En 1917, con la entrada de EEUU en el conflicto, Washington aprobó un programa de emergencia para construir 24 barcos de hormigón. Uno de los más conocidos fue el SS Faith, botado en San Francisco en 1918, considerado el primer gran mercante oceánico de este tipo construido en el país.

Tenían ciertas ventajas: no se oxidaban como el acero, ofrecían buen aislamiento térmico y podían fabricarse con materiales abundantes. El problema era que pesaban más (y por tanto eran más lentos), necesitaban cascos gruesos, consumían más combustible y resultaban menos eficientes para transportar carga. En cuanto acabó la guerra y volvió el acero, el interés en le hormigón cayó en picado.

Pero la historia se repitió en la Segunda Guerra Mundial. Otra vez faltaba metal, y otra vez había que mover urgentemente suministros por mar. En 1942, el gobierno estadounidense lanzó una nueva serie de 24 buques de hormigón. Esta vez eran mejores: el diseño había avanzado y la construcción era más rápida. Aun así, su papel principal tampoco fue el de combatir, sino apoyar la logística aliada.

Los barcos que viajaron a Normandía para hundirse

Dos de ellos, el SS David O. Saylor y el SS Vitruvius, cruzaron el Atlántico rumbo a Reino Unido para participar en una de las mayores operaciones militares de la historia: el desembarco de Normandía, el 6 de junio de 1944. Esta vez su misión no consistía en apoyar con la logística o transportar tropas: iban a ser sacrificados.

Estos dos barcos formaban parte de los llamados blockships, barcos hundidos deliberadamente para crear rompeolas artificiales frente a las playas francesas. Aquellas barreras protegían a lanchas, pontones y buques de suministro del oleaje y facilitaban la descarga de hombres, vehículos y material.

En total, decenas de viejos mercantes y varios barcos de hormigón fueron colocados y hundidos para formar parte de los puertos artificiales Mulberry, una de las grandes genialidades logísticas del ‘Día D’. Algunos quedaron semisumergidos con parte del casco visible durante años. 

Tras la guerra, muchos terminaron como muelles, diques flotantes o simples esqueletos varados en la costa. Algunos tuvieron finales todavía más sorprendentes: varios fueron usados como rompeolas permanentes y al menos uno, el SS Quartz, participó en las pruebas nucleares de la Operación Crossroads en el atolón de Bikini en 1946, los ensayos atómicos posteriores a Atomic bombings of Hiroshima and Nagasaki.

Nunca sustituyeron al acero, pero demostraron algo importante: cuando una industria entra en modo supervivencia, las ideas más improbables pueden convertirse en soluciones reales. Y pocas lo fueron tanto como construir barcos de hormigón para ganar una guerra.

Imágenes | warfare history network, wikipedia, the crete fleet

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