Europa y el G7 ponen un tope al petróleo ruso, con el riesgo de ver los precios de la gasolina y del diésel subir de nuevo

Las sanciones aplicadas a Rusia por occidente y sus aliados desde su invasión de Ucrania no cesan de multiplicarse. El lunes 5 de diciembre, la Unión Europea puso fin oficialmente a la mayoría de sus compras de crudo ruso.

A partir de ahora, las importaciones por mar, que representaban dos tercios de las compras de petróleo antes del conflicto, están prohibidas en la UE, salvo para Hungría que podrá seguir importando vía oleoducto.

Sin embargo, como Alemania y Polonia han anunciado que prescindirán de todos los suministros rusos a finales de diciembre, incluso por oleoducto, más del 90% de las importaciones de la UE se detendrán.

En concreto significa que se dejarán de importar unas 100 millones de toneladas o 730 millones de barriles anuales, según la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Port otra parte, hoy ha entrado en vigor el techo al precio del petróleo ruso transportado por mar. Este acuerdo, logrado por los 27 países de la Unión Europea, el G7 y Australia pone un límite de 60 dólares por barril para el crudo ruso transportado por mar en el mercado internacional. Porque sí, se podrá seguir comprando petróleo ruso, pero no directamente sino en el mercado internacional.

Una medida con consecuencias desconocidas

Con ese tope al precio, las compañías de seguros así como las navieras que transportan el petróleo sólo podrán hacerse cargo de los envíos de crudo ruso si el precio no supera los 60 dólares por barril, una medida denunciada por Moscú, claro.

Y aunque Rusia favorezca las exportaciones hacia Asia, llegando incluso a recortar su producción, a corto y medio plazo no va a ser algo sencillo de implementar. Las principales compañías navieras y de seguros del mundo tienen su sede en los países del G7, por lo que éstos tienen la manera efectivamente de poder controlar los precios de ese petróleo.

Por otra parte, en el mercado actual, el petróleo ruso se vende entre 20 y 25 dólares menos con respecto al crudo de referencia en Europa. Éste cotiza hoy a 86 dólares el barril, por lo que el crudo ruso ya se vende cerca de ese tope de 60 dólares el barril. De hecho, el tope impuesto hoy está en entre ocho y doce dólares por debajo del precio al que Rusia vende su crudo.

El objetivo es ahogar un poco más le economía rusa. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Rusia ha obtenido 67.000 millones de euros de sus ventas de petróleo a la Unión Europea. Y Rusia tiene un presupuesto militar anual asciende de unos 60.000 millones de euros.

Más allá de saber si la medida será efectiva para mermar todavía más la capacidad bélica de Rusia, la incertidumbre acerca del precio de la gasolina va creciendo. De momento, la OPEP no ha previsto nuevos recortes en la producción de crudo. Mantiene su reducción de dos millones de barriles de petróleo diarios hasta finales de 2023.

Es una falsa estabilidad, pues si la actividad económica se reanuda en China a niveles prepandémicos, es decir con una mayor demanda por su parte de crudo, no cabe duda que el precio volverá a subir más allá de los 86 dólares el barril que cuesta actualmente.

Además, la OPEP asegura en un comunicado, que a pesar de fijar su próximo encuentro el 4 de junio de 2023 están abiertos a reunirse «en cualquier momento» y adoptar «nuevas medidas inmediatas».

No cabe duda que Rusia ejercerá su influencia en la organización para intentar llevar los precios al alza con nuevos recortes o restricciones con el objetivo de aumentar la crisis energética y los precios de la gasolina y diésel en los países aliados de Ucrania.

También te puede gustar

Portada de Motorpasión

Ver todos los comentarios en https://www.motorpasion.com

VER 5 Comentarios