La guerra en Irán ha bloqueado el estrecho por el que pasa el 20% del petróleo mundial. Y eso significa que en breve la gasolina y el diésel serán mucho más caros

El conflicto entre EEUU, Israel e Irán ha convertido el estrecho de Ormuz en el epicentro energético del planeta

Irene Mendoza

Tres buques atacados, más de 150 petroleros fondeados a la espera y grandes navieras suspendiendo el tránsito por seguridad. El estrecho de Ormuz vuelve a tensar al mercado energético mundial y el precio del petróleo ha reaccionado con fuerza casi de inmediato al conflicto.

El barril de Brent ha llegado a repuntar cerca de un 10 % en operaciones bilaterales fuera de mercado, según Reuters y Bloomberg, y los analistas ya contemplan escenarios de 90 e incluso 100 dólares por barril si la tensión se mantiene. Pero para entender por qué el mercado se mueve así hay que mirar el mapa.

El estrecho de Ormuz, el punto más sensible del mercado energético mundial

El Estrecho de Ormuz es una franja de apenas 50 km en su punto más estrecho que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico. Por ahí transitan cada día entre 14 y 15 millones de barriles de crudo. Eso equivale a cerca del 20 % del petróleo que se consume en el mundo y a una quinta parte del gas natural licuado global.

Por esa vía salen las exportaciones de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak o Qatar, y Asia depende de forma masiva de ese flujo. Japón obtiene alrededor del 90 % de su petróleo de Oriente Próximo y dos tercios del crudo que consume Asia pasa por esa puerta marítima. Cuando Ormuz se bloquea, aunque sea de facto como ahora, el impacto es inmediato.

Y es que por ahora no existe una declaración formal de cierre, pero sí una paralización práctica. La Guardia Revolucionaria iraní ha reivindicado ataques contra petroleros occidentales y el UK Maritime Trade Operations ha confirmado incidentes de seguridad en la zona. En consecuencia, navieras como Hapag-Lloyd o Maersk han suspendido el tránsito alegando razones de seguridad, según recogen El País y Bloomberg.

Si los barcos no cruzan, el efecto es el mismo que un bloqueo: es un cuello de botella energético en tiempo real. Más de un centenar de barcos petroleros han quedado fondeados en las inmediaciones del golfo, según Reuters y Kpler. Casi de inmediato, las aseguradoras ya elevan primas, los armadores buscan rutas alternativas y los compradores temen interrupciones prolongadas.

Según recoge The Guardian, la consultora energética Wood Mackenzie advierte que la situación genera un “doble shock de suministro”. No sólo se frenan las exportaciones que atraviesan el estrecho, también quedan bloqueados los volúmenes adicionales que la OPEP+ podría aportar al mercado y buena parte de la capacidad disponible del cartel mientras la vía permanezca bajo amenaza. Esa palanca, que suele utilizarse para equilibrar el mercado global, pierde eficacia si el crudo no puede salir.

Irán produce en torno a 3,1 o 3,3 millones de barriles diarios, cerca del 3 % del consumo mundial. Su peso, además de productivo, es geográfico. Controla la costa norte del estrecho y desde hace años ha utilizado la amenaza de cierre como herramienta de presión. Hasta ahora nunca se había ejecutado un cierre total, pero el simple riesgo ya basta para tensionar el mercado.

De momento, la OPEP+ ha reaccionado anunciando un aumento de producción de 206.000 barriles diarios para abril. En su comunicado habla de perspectivas estables y bajos inventarios. Sin embargo, Helima Croft, directora global de materias primas de RBC Capital Markets, advierte que la capacidad real adicional es limitada y que solo Arabia Saudí dispone de margen significativo. En otras palabras, el cartel puede amortiguar, pero no sustituir el flujo que pasa por Ormuz.

En los mercados energéticos el miedo cotiza rápido. El Brent se mueve hoy en el entorno de los 80 dólares tras fuertes repuntes iniciales y los analistas ya dibujan escenarios más tensos si la situación escala o si infraestructuras petroleras se convierten en objetivo militar. La pregunta ya no es solo cuánto puede subir el petróleo, sino cuánto tiempo puede permanecer Ormuz bajo presión. Y eso, en el tablero energético global, lo cambia todo.

Imágenes | Wikipedia, Unsplash, Motorpasión 

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