“Voy a demostrarles a los jóvenes que las personas mayores también pueden hacerlo”: dos jubilados se lanzaron a recorrer EEUU en una bestial camper 4x4

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Alan y Liz Feld convirtieron la jubilación en una vida nómada a bordo de una furgoneta preparada para llegar a lugares donde una camper normal no podría

Irene Mendoza

La van life suele asociarse a preparaciones hechas con el presupuesto justo y a personas que reducen sus pertenencias al mínimo para poder vivir viajando. Pero el documental ‘Van Life USA: The New Nomads of America’, producido por ENDEVR, muestra que también existe otra cara más allá del “menos es más”: la de quienes después de décadas de éxito profesional, se lanzan a viajar con una camper a todo lujo.

Es el caso de Alan y Liz Feld, una pareja de empresarios californianos que decidió ceder la gestión de su negocio a su hijo Jonny a sus 60 y pasar la mayor parte del año viajando en una camper planificada al milímetro y sin concesiones. Ahora, por fin pueden decir que han cumplido su sueño, recorriendo parques nacionales y zonas remotas de EEUU a bordo de una auténtica overland de más de 150.000 dólares (unos 127.500 euros), equipada para pasar largas temporadas lejos de la civilización.

Cuatro décadas de trabajo para poder vivir así

Alan siempre tuvo madera de empresario: con sólo 8 años ya vendía pretzels en una feria local. Según cuenta en su web Field Van, aquella experiencia le permitió “aprender sus primeras nociones de atención al cliente y marketing”. Su relación con las furgonetas llegó unos años después, en el instituto, cuando cambió su Toyota Corolla familiar por una Dodge Tradesman 100, que convirtió en su primer proyecto.

Pero el verdadero paso de aquella primera camper a medida a convertir la van life en su profesión llegó en 1988, cuando viajó a Texas para comprar 20 furgonetas y llevar este estilo de vida a California. Entonces la demanda de casas rodantes creció rápidamente y, en apenas seis meses, ya superaba la capacidad de la empresa, convirtiendo a Alan en uno de los pioneros del sector en la Costa Oeste.

En concreto, Alan estuvo detrás de “Sportsmobile West”, una empresa especializada en transformar furgonetas especialmente pensadas para la aventura y la vida sobre ruedas. Pero cuando el contrato con la antigua empresa terminó en 2020, en plena pandemia, él y su equipo comenzaron una nueva etapa con “Field Van”, compañía que actualmente cuenta con unas 80 personas.

Incluso antes de que el mundo camper se convirtiera en el fenómeno que es hoy, los Feld ya organizaban quedadas y eventos: sólo su primer Van Rally en Lake Isabella (1998) California, llegó a reunir más de 80 furgonetas atravesando el desierto de Baja California. “Trabajamos extremadamente duro durante 30 o 40 años”, explica Alan en el documental.

“A veces trabajamos 90 días seguidos haciendo los programas”. Para él, todo aquel esfuerzo tenía una finalidad: poder disfrutar ahora de la libertad que ofrece la carretera. Su hijo Jonny, que se quedó al frente del negocio, lo reconoce con cierta envidia: “Es increíble. Estoy un poco celoso. Quiero ir y vivir en una camper”.

Una camper 4x4 para meterse donde otras no llegan

La furgoneta de Alan y Liz está muy lejos de una camperización básica. Por su experiencia, su planteamiento es el de un auténtico vehículo para la aventura capaz de internarse por caminos de montaña y zonas sin cobertura móvil, con tracción 4x4 y equipamiento pensado para viajar por terrenos extremos. “Vamos a lugares donde la mayoría no llega”, cuenta Alan en el documental.

La preparación también tiene en cuenta las emergencias que pueden surgir lejos de cualquier ayuda, por eso en el interior llevan equipos de recuperación y material médico, incluidas suturas, porque una emergencia en lugares como Death Valley puede significar varias horas de espera hasta que llegue asistencia. “Podría ser tres o cuatro horas antes de que la ayuda llegue”, explica Alan.

Los Feld son aventureros pero no minimalistas, precisamente. Tampoco tienen mal paladar, pues en lugar de limitarse a llevar lo imprescindible, llevan en la furgoneta un pequeño bar y vinos franceses y convierten sus campamentos en auténticas cocinas gourmet al aire libre.

Más allá de su perfil, el documental muestra otros muchos con presupuestos muy diferentes: desde viajeros que empiezan con unos 25.000 dólares (unos 21.300 euros) de ahorros y una furgoneta prácticamente vacía hasta conversiones de lujo que pueden superar los 180.000 dólares (unos 153.000 euros). Alan y Liz representan el extremo más acomodado de ese abanico: no han elegido la carretera porque tengan que vivir con menos, sino porque quieren utilizar sus recursos para viajar y explorar.

La única parte difícil de marcharse son sus nietas

A pesar de todas las comodidades, hay algo que hace difícil cada nueva partida: despedirse de la familia. La pareja tiene dos nietas, de 2 y 4 años, y Alan reconoce que ellas son una de las pocas cosas que les hacen dudar antes de emprender una nueva aventura. “La cosa más difícil de irse y viajar es dejar a las chicas”, admite.

Por lo demás, su filosofía es sencilla. “Te da libertad… Tenemos lo que necesitamos”, resume Liz. Alan, además, quiere demostrar que la edad no tiene por qué convertirse en una barrera para la aventura: “Voy a mostrarles a estos jóvenes que las personas mayores también pueden hacerlo”. Para ellos, la jubilación no es el final de una etapa activa, sino la oportunidad de aprovecharla mejor y con más tiempo para lo que de verdad les gusta.

La otra cara de la van life americana

La historia de los Feld rompe con la idea de que todo el que se da a la van life ha de vender la casa, reducir las posesiones y aprender a vivir con unos pocos cientos o miles de dólares al mes. El propio documental muestra que el movimiento estadounidense reúne perfiles muy distintos: jóvenes que viajan solos, parejas que viven de las redes sociales, familias que crían a sus hijos en la carretera o jubilados como Alan y Liz.

En EEUU, además, el auge de esta cultura ha impulsado un mercado de furgonetas recreativas personalizadas que crece a un ritmo superior al 10 % anual, con vehículos que van desde conversiones caseras hasta auténticas casas todoterreno. Los Feld están en los dos lados de esa historia: fueron pioneros en ayudar a levantar este estilo de vida y ahora disfrutan personalmente de aquello que llevan décadas fabricando. Para ellos, después de 40 años trabajando, la jubilación ha empezado en la carretera.

Imágenes | ENDEVR

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