Todo el mundo piensa que una Vespa solo sirve para moverse por ciudad. Esta de 1962 arrastra una camper con cama y cocina

Vespa Camper

Tiene cama, cocina y espacio para dormir, todo en un remolque artesanal que sólo pesa 77 kg

Irene Mendoza

A primera vista, esta Vespa clásica remolcando una mini-caravana parece cosa de la IA o una de esas ocurrencias que solo funcionan en internet. Sin embargo esta customización no sólo es real, sino que demuestra que, con mucho ingenio, hasta un scooter de hace más de 60 años puede convertirse en una pequeña camper.

Detrás del proyecto está Thomas Burick, profesor estadounidense y apasionado tanto de las Vespas como del caravaning: su creación pesa sólo 77 kg (casi tanto como la propia moto que la remolca) y está diseñada para dormir en ella, cocinar y llevar el equipaje necesario para una escapada. Burick lleva años utilizando este tipo de microcaravanas y ha recorrido más de 11.000 km con un proyecto similar.

Cómo convertir una Vespa de 1962 en una auténtica microcamper

Para poder viajar cómodamente con ella, la clave del proyecto para Burick estaba en reducir al máximo el peso. Para conseguirlo, tomó como inspiración una clásica Cabin Car de 1947, una pequeña caravana muy popular en EEUU caracterizada por su diseño compacto y redondeado.

Después, adaptó sus formas a una escala un 25 % menor para que pudiera ser remolcada por la Vespa y recurrió además a una técnica de construcción conocida como foamie, muy utilizada entre los aficionados al DIY por su ligereza y porque permite crear habitáculos muy ligeros sin renunciar a un buen aislamiento. ¿La claves? Los materiales.

En vez de fabricar el habitáculo con madera u otros materiales pesados, construyó un chasis de aluminio sobre el que fijó paneles de espuma rígida resistente al agua. Después los recubrió con fibra de vidrio y varias capas de pintura impermeable para aportar rigidez y proteger el conjunto frente a la lluvia.

Es una caravana pequeña y ligera pero sorprendentemente bien equipada: incluye una cama individual, compartimentos para guardar equipaje y una pequeña cocina desplegable que convierte el remolque en una auténtica vivienda de bolsillo. Todo ello remolcado por una Vespa de 145 cc, con apenas 6,5 CV, capaz de mover el conjunto a unos tranquilos 60 km/h como mucho.

Una camper diferente que prioriza la experiencia antes que la velocidad

Sobre el papel parece una idea destinada al fracaso, pero es un proyecto con mucho mérito: todo está pensado para viajar sin prisas, disfrutar de carreteras secundarias y llegar al destino con un pequeño refugio listo para dormir sin necesidad de montar una tienda. Eso sí, también tiene limitaciones evidentes.

El motor trabaja muy cerca de sus posibilidades, las pendientes obligan a tomárselo con calma y cada curva o adelantamiento requiere mucha más anticipación que sobre una Vespa convencional. A cambio, ofrece algo muy difícil de encontrar en una moto: un alojamiento siempre preparado, protegido de la lluvia y perfectamente integrado con la estética del scooter.

La Vespa de Burick no es el único intento de llevar el espíritu camper a las dos ruedas que hemos visto en los últimos años: hay desde pequeños remolques plegables con cama hasta auténticas “microautocaravanas” construidas sobre motos de Trail o incluso scooters con cabinas rígidas. Algunas son mucho más grandes y cómodas que la de Thomas, aunque también sacrifican buena parte de la agilidad propia de una moto.

Por qué esta Vespa camper tendría muy complicado circular en España

Ahora bien, todas estas preparaciones comparten el mismo problema en España: su legalización. La normativa española impone importantes limitaciones a las motocicletas que arrastran remolques, entre ellas, que el remolque no puede superar el 50 % de la masa en vacío del vehículo tractor (condición que esta Vespa de unos 95 kg incumpliría ampliamente). 

A ello habría que sumar la homologación del conjunto y su correspondiente inspección en la ITV, un proceso especialmente complejo cuando se trata de una preparación artesanal única. Si es que se consigue.

Además, el Reglamento General de Circulación establece otras restricciones para este tipo de conjuntos y, precisamente, la regulación aplicable a motocicletas y remolques acaba de actualizarse para reforzar y aclarar algunos de estos aspectos. En la práctica, eso significa que una preparación como la de Burick podría circular con relativa facilidad en EEUU, pero tendría muy complicado hacerlo legalmente en España.

 Imágenes | The Tiny Sideo of Tiny

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