
La FIA lo prohibió porque ningún equipo podía seguirle el ritmo. Suecia lo vio de otra forma: era exactamente lo que necesitaba un blindado de combate
Cuando la FIA prohibió la suspensión activa en Formula 1 a finales de 1993, lo hizo porque distorsionaba la competición. Williams había perfeccionado el sistema hasta el punto de que el resto del paddock simplemente no podía seguirle el ritmo: 30 poles y 20 victorias en dos temporadas hablan por sí solos. Fuera de la F1, sin embargo, nadie había pensado seriamente en qué otras aplicaciones podría tener esta tecnología.
BAE Systems sí lo pensó. Y el resultado es un blindado con una tecnología similar, el CV90.
Un blindado que se mueve como un deportivo
El CV90 es un vehículo blindado de combate de infantería sueco. Es lo que los civiles llamamos comúnmente un tanque, aunque técnicamente no lo es (es vehículo blindado de combate de infantería). Aun así, pesa más de 36 toneladas y puede transportar hasta 11 personas entre tripulación y soldados, y lo mueve un V8 de 16 litros de cilindrada y 1.000 CV.
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Sobre papel, debería comportarse como lo que es, una enorme caja de acero moviéndose por terreno hostil. En la práctica, desde la revisión de 2015, se comporta de forma desconcertante para cualquiera que lo vea por primera vez en campo abierto.
BAE integró en el CV90 una versión adaptada del sistema de suspensión activa hidráulica que Williams utilizó en sus FW14B y FW15C. El principio es idéntico, sensores anticipan el terreno y el sistema redistribuye la presión hidráulica entre los puntos de suspensión antes de que el impacto llegue al casco, manteniendo el vehículo nivelado y estable independiente del terreno por el que pase.
Adaptar un sistema pensado para un monoplaza de menos de 700 kg a un blindado de 36 toneladas no fue un ejercicio trivial de ingeniería. Pero las métricas resultantes son difíciles de ignorar. El cabeceo en la aceleración se redujo un 40%, lo que ayuda al confort de la tripulación y, más relevante en combate, permite disparar con precisión mientras el vehículo está en movimiento.
Además, la velocidad de crucero en terreno accidentado aumentó entre un 30% y un 40%, suficiente para dejar atrás a carros de combate -los de verdad- en los entornos donde precisamente más importa la movilidad. Y al absorber las vibraciones que antes llegaban directamente a la mecánica, los intervalos de mantenimiento también mejoran.
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El CV90 no es un prototipo. Se ha desplegado en Afganistán y Liberia, y lo utilizan siete países europeos (Dinamarca, Estonia, Finlandia, Lituania, Noruega, Países Bajos, Suecia y Suiza). Con más de 1.300 unidades en servicio, forma parte de las familias de blindados más extendidas del continente.
En su día, la FIA sacó la suspensión activa de Williams del campeonato porque hacía el coche demasiado rápido y demasiado difícil de batir para el resto de escuderías. Tres décadas después, esas mismas cualidades son exactamente lo que busca un ejército en un vehículo blindado.
Imágenes | Andrew Basterfield, Norwegian Military, Alf van Beem
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