
Pablo Molina es mecánico y, junto a su pareja, ha transformado un Mercedes-Benz de 2007 en una casa sobre ruedas en el sentido más literal de la expresión
Pablo Molina tiene 51 años, trabaja como mecánico y vive con su pareja, Marisa, y su hijo en Las Toninas, Argentina. Allí ha dado forma a un proyecto que llevaba tiempo rondándole la cabeza: convertir un autobús escolar en una autocaravana espaciosa para viajar con su familia y, llegado el momento, hacer de ella su vivienda habitual.
El resultado es El Rutero, un Mercedes-Benz de 2007 que conserva parte de sus elementos originales, pero que ahora cuenta con cocina, baño con ducha, dormitorio independiente y espacio para pasar varios días fuera de casa. La pareja ya lo utiliza para escapadas de fin de semana, aunque su ambición va mucho más allá: quieren recorrer el país y dejar de aplazar sus planes para el momento de la jubilación.
De autobús escolar a una casa sobre ruedas hecha por ellos mismos
La aventura comenzó el 11 de diciembre de 2025, cuando Pablo compró el autobús en Ezeiza. El vehículo todavía conservaba sus 40 asientos originales, pero el mecánico tenía claro que quería algo más amplio que la furgoneta Renault Trafic que habían adaptado años atrás. Para financiar la compra y parte de la reforma, entregó un Fiat de 2016 y vendió después un todoterreno de 2000 para conseguir dinero para los materiales y el equipamiento.
Pablo se encargó de buena parte de los trabajos de mecánica, electricidad e instalaciones de agua, mientras que Marisa colaboró con la preparación de las superficies, la pintura y los revestimientos. También recibieron ayuda puntual de familiares y amigos.
El esfuerzo dio sus frutos rápidamente: a mediados de enero de 2026, poco más de un mes después de comprarlo, el vehículo ya estaba homologado como autocaravana y podía circular. Aunque todavía quedan detalles por terminar, El Rutero ya es funcional.
Cocina, baño y dormitorio: así es el interior de la autocaravana
Con 10,60 metros de longitud y 2,40 metros de anchura, el autobús ofrece una amplitud difícil de conseguir en una furgoneta camper convencional. Pablo diseñó la distribución para que el interior se pareciera a una vivienda, con cocina y comedor, una zona de estar y un dormitorio separado. La prioridad era evitar los espacios demasiado pequeños y no tener que transformar continuamente los muebles para comer o dormir.
La cocina cuenta con cuatro fuegos, horno y una nevera con congelador que puede funcionar a 12, 24 o 220 voltios. También dispone de agua fría y caliente, mientras que el baño incorpora ducha e inodoro seco, que separa los residuos sólidos de los líquidos y permite prescindir de una instalación convencional. Para beber y preparar mate, la familia utiliza agua potable almacenada por separado.
El dormitorio tiene una cama de matrimonio y espacio de almacenamiento, mientras que el salón dispone de un sofá convertible en cama y una televisión con soporte giratorio. Para ganar capacidad de carga sin llenar el habitáculo de armarios, Pablo también aprovechó el espacio bajo el suelo: elevó una parte unos 40 centímetros para crear un compartimento accesible desde el exterior, donde guarda herramientas, depósitos y otros elementos necesarios para viajar.
Energía solar, calefacción e internet para viajar con autonomía
La idea es poder pasar varios días fuera de los campings sin depender constantemente de una conexión eléctrica externa. Para ello, Pablo ha instalado un sistema eléctrico con baterías auxiliares que pueden cargarse mediante el alternador del autobús o conectando el vehículo a la red. Además, está preparando una ampliación con tres paneles solares y un inversor de 3.000 vatios, con la intención de ganar autonomía energética.
El equipamiento incluye también internet satelital de Starlink, televisión inteligente y calefacción estacionaria de gasóleo, con distintas salidas para distribuir el calor por el interior. Son soluciones que permiten mantener ciertas comodidades domésticas durante los viajes, aunque la autonomía real dependerá del consumo eléctrico, la capacidad de las baterías, la producción solar y las condiciones de uso.
Un proyecto para vivir viajando antes de jubilarse
Por ahora, Pablo y Marisa aprovechan los fines de semana para recorrer la costa atlántica argentina. Entre sus próximos destinos están Claromecó, Reta y San Antonio Este, aunque el objetivo final es poder vivir en el autobús y viajar durante periodos más largos. El trabajo y la escolarización de su hijo siguen condicionando los planes, por lo que el cambio de vida tendrá que llegar cuando las circunstancias lo permitan.
Pablo tiene claro por qué no quiere seguir esperando. “Es ahora. No hay que esperar”, resume en una entrevista con el canal de YouTube Pibitos Viajeros. Para él, no se trata necesariamente de emprender una gran ruta de miles de kilómetros: también vale salir sin un itinerario cerrado, encontrar un lugar agradable y quedarse allí unos días. Una filosofía que encaja con la idea de tener una casa que pueda cambiar de paisaje sin dejar atrás las comodidades de un hogar.
Imágenes | Pibitos Viajeros
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