Lorena dejó su vida en la ciudad para vivir en una furgoneta camper gracias a tres ingresos: “No quería vivir sin tiempo ni libertad”

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Dice que antes vivía “sin tiempo ni dinero” para ella y que ahora puede cuidarse, descansar y trabajar desde cualquier parte

Irene Mendoza

Lorena no tenía claro qué quería hacer con su vida. Lo que sí sabía, y eso terminó pesando mucho más, era lo que no quería: “No quería vivir sin tiempo ni libertad”.

Sin embargo, así se pasó mucho tiempo, bajo una rutina bastante reconocible por cualquier ser humano: de casa al trabajo, y del trabajo a casa, hasta que acabó sintiendo que aquel ritmo tenía que parar. Y así lo hizo.

“Cuando pruebas esta libertad no vuelves atrás”

 “Mi salud se resentía, mi estrés estaba por las nubes y mi alma se sentía enjaulada”, explica Lorena. Lejos de tomar una decisión afable o una salida cómoda, hizo todo lo contrario: dejar atrás su vida convencional y empezar a vivir viajando en una furgoneta camperizada, al igual que otros muchos casos.

El proceso no sucedió de la noche a la mañana, y tampoco fue una especie de solución milagrosa, según ella: “No fue un cambio de un día para otro ni una fórmula mágica. Ha sido un proceso de aprender, equivocarme, reinventarme y volver a empezar las veces que ha hecho falta”, cuenta la protagonista de la historia.

Lorena, conocida en redes como Lore Seamountain, trabaja como terapeuta de medicina natural e integral y ha convertido su forma de vivir en parte de lo que cuenta diariamente en TikTok, Instagram y Threads. “Antes iba de casa al trabajo sin tiempo ni dinero para mí”, ha explicado en uno de sus vídeos. “Ahora tengo tiempo para cuidarme y descansar de verdad”.

Lorena

La decisión, naturalmente, no le fue fácil, o eso dice: “Estaba cagada, pero lo hice sola y a pesar del miedo. Cuando pruebas esta libertad no vuelves atrás”. Lo que hizo fue convertir su furgoneta en su casa, en su hogar, y al mismo tiempo, medio de transporte y puerta de entrada a una vida nómada con la que ha recorrido lugares como Lanzarote, Fuerteventura o el norte de España, siempre al lado de su perrita, Tajine, que rescató en Marruecos.

A veces da la sensación de que este tipo de vidas se financian solas, pero no, porque las facturas siguen llegando; el caso es que Lorena trabaja, y bastante, la diferencia es que ha intentado construir sus ingresos alrededor de la vida que quería tener, en lugar de organizar su vida alrededor de un empleo fijo: “La libertad no es encontrar el trabajo 'perfecto', es diseñar la vida que quieres y construir un sustento que se adapte a ella”, sostiene.

Explica que tiene tres vías de ingresos: la primera, su profesión: “Ayudo a personas a mejorar su salud de forma natural mediante consultas online”. La segunda, es embajadora de una marca de suplementación y cosmética natural; y la tercera, levantar su propia marca de joyería artesanal. “Me siento muy afortunada de poder estar construyendo una vida que me permite trabajar desde donde quiero y poder dedicar tiempo a mis proyectos”, dice en referencia a su vida camper.

El otro coste: una vida camper tampoco sale gratis

Naturalmente, todo tiene un coste: comprar una furgoneta ya camperizada o transformarla desde cero puede requerir una inversión importante, estamos hablando de que una usada con una preparación sencilla ya supera, en 2026, muy fácilmente los 15.000 euros. Ya si hablamos de furgonetas nuevas camperizadas de fábrica se mueven fácilmente por encima de los 50.000 euros, e incluso en la parte alta del mercado hay modelos que superan ampliamente los 100.000.

Hacer una transformación propia abarata la factura, pero aún así, puede requerir varios miles de euros entre aislamiento, mobiliario, instalación eléctrica, agua, calefacción y homologación. A eso hay que sumar vida diaria, es decir: combustible, comida, seguro, mantenimiento, internet, gas, agua y posibles zonas de pernocta…

Por eso Lorena no presenta su vida como una escapatoria sin esfuerzo: “Ha sido un proceso de aprender, equivocarme, reinventarme y volver a empezar”. Y lejos de ello, ha empezado un nuevo proyecto: un camión para camperizar: “Vivir en una furgoneta camperizada es una excusa para construir una vida que se parezca más a quién soy y a quién quiero llegar a ser”.

Imágenes | Lore Seamountain

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