
Está marcado por su central nuclear, pero también esconde patrimonio histórico, orquídeas, aves y una ubicación estratégica para viajar en camper
Almaraz no suele aparecer en las listas de pueblos más bonitos de Cáceres. De hecho, una ChatGPT lo llegó a describir como una mezcla entre “polígono industrial y urbanización de los 80 que se quedó a medias”. Sin duda es una comparación llamativa, pero quizá simplifica demasiado lo que hay alrededor de esta localidad del Campo Arañuelo.
Una central nuclear que cambió por completo el paisaje de Almaraz
Hablar de Almaraz, inevitablemente, es hablar de su central nuclear, que forma parte de su paisaje y también de su historia reciente. La instalación comenzó a funcionar en 1981 y ha generado una importante actividad económica y laboral en toda la comarca: de hecho, siete de los diez municipios extremeños con mayor renta por habitante se encuentran en el entorno de la central, según el mapa de renta del INE.
Además, la actualidad de la planta vuelve a poner a Almaraz en el foco: este mismo mes el Gobierno publicó la renovación de su autorización de explotación, que permite mantener operativas sus dos unidades hasta el 8 de junio de 2030. Pero quedarse únicamente con la central sería pasar por alto la otra cara del municipio.
Entre los sitios de interés de Almaraz, el casco urbano conserva la iglesia de San Andrés, el rollo jurisdiccional del siglo XV y el Torreón, además de otros vestigios históricos. Y a las afueras, encontraremos uno de sus grandes atractivos naturales: el embalse de Arrocampo, cuya relación con la central ha creado un entorno especialmente interesante para la observación de aves.
Un destino curioso para hacer una parada con la camper
Para quien viaja en autocaravana o camper, Almaraz tiene una ventaja evidente: está junto a la A-5, por lo que resulta una parada estratégica para quienes atraviesan Extremadura rumbo a Madrid, Portugal o el oeste peninsular. Y aquí sí hay una opción especialmente práctica: el área de autocaravanas situada en el kilómetro 200 de la Autovía de Extremadura.
Según la ficha actual de Park4night, el área dispone de 40 plazas, está abierta todo el año y permite realizar el llenado y vaciado de aguas por unos 3 euros. Además, está vinculada a una estación de servicio y cuenta también con restaurante y otros servicios para viajeros. La propia ubicación junto a la autovía hace que sea una solución pensada sobre todo para hacer una parada rápida, descansar y continuar ruta, más que para buscar el silencio de un camping.
Pero además de hacer noche en Almaraz, merece la pena bajarse de la camper para estirar las piernas y conocer su entorno. La comarca cuenta además con una notable variedad de orquídeas silvestres, y el Orchydarium, centro de interpretación de la orquídea de Almaraz, permite conocer la singular flora del Sierro de Almaraz y las especies que crecen en esta zona.
El propio centro destaca la presencia de 19 especies distintas y una variedad de aves que convierte el entorno de Arrocampo en un punto especialmente interesante para los aficionados a la naturaleza.
Para completar la visita, la Senda de las Orquídeas permite adentrarse en el Sierro de Almaraz, mientras que en la cercana Saucedilla existen recorridos y observatorios orientados al avistamiento de aves acuáticas. Y si se dispone de más tiempo, Belvís de Monroy añade al viaje un castillo y un convento en un entorno de dehesa.
Almaraz quizá no gane un concurso de pueblos bonitos frente a Trujillo o Plasencia, pero para quien viaja en camper o autocaravana tiene una combinación difícil de ignorar: está en la A-5, tiene área para autocaravanas, patrimonio y naturaleza. Quizá “el pueblo más feo” sea, simplemente, uno de los más curiosos para hacer una parada.
Imágenes | Wikipedia Commons, Turismo Extremadura, Park4night
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