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“Estaba constantemente estresada en los pueblos”. Esta pareja vivía en autocaravanas enormes, hasta que descubrieron que la clave era una camper más pequeña

Pareja Camper

Georges, de 76 años, y Evelyne, de 74, pasaron de una autocaravana enorme a una furgoneta camper para poder llegar a más sitios y olvidarse de las limitaciones

Irene Mendoza

Existe una creencia bastante extendida en el mundo camper: cuanto más grande es la autocaravana, más cómoda será la vida a bordo, pero Georges y Evelyne han descubierto después de años viajando que la ecuación no siempre funciona así. Tras pasar por siete autocaravanas, decidieron abandonar un vehículo de 4,25 toneladas para viajar en una furgoneta mucho más compacta.

La razón no fue económica ni una cuestión de edad, sino mucho más sencilla: querían poder llegar a más sitios sin estar constantemente pendientes de las dimensiones del vehículo. Evelyne resume su experiencia anterior de forma especialmente gráfica: “estaba constantemente estresada al llegar a determinados pueblos”.

Las limitaciones de una autocaravana demasiado grande fuera de la carretera

La pareja, originaria de la zona de Blois, en Loir-et-Cher, lleva años recorriendo Francia y otros países en distintas camper, por lo que experiencia no les falta. Georges, antiguo diseñador gráfico, documenta todos sus viajes en YouTube, mientras que Evelyne comparte presentaciones sobre los lugares, ciudades, pueblos y monumentos que descubren durante sus viajes para ayudar a otros usuarios.

La pareja cuenta que durante ocho años viajaron en una Bavaria Fjord 710 sobre un Fiat Ducato con chasis Al-Ko, una autocaravana de 4,25 toneladas… Era una camper grande y muy cómoda, pero sus dimensiones empezaron a convertirse en un inconveniente a medida que buscaban destinos más peculiares y carreteras menos sencillas. “No nos dejaban entrar en todas partes”, explica Georges.

Evelyne añade que llegar a determinados pueblos con aquel vehículo “le generaba un estrés constante”. La moto que llevaban les permitía solucionar parte del problema una vez instalados, pero no eliminaba la dificultad de llegar hasta determinados lugares. Al final decidieron vender la autocaravana.

En 2019 cambiaron los metros cuadrados por maniobrabilidad

El siguiente paso fue bastante más radical de lo que podría parecer: una Globecar Summit 640 nueva sobre un Citroën Jumper, con solo 6,36 metros de largo y 140 CV. Para Georges, aquella furgoneta se convirtió en su séptima autocaravana. El cambio implicaba renunciar a parte del espacio interior, pero también ganar algo que para ellos se había vuelto más importante: movilidad. 

La pareja asegura que “ahora resulta mucho más sencillo conducir y acceder a prácticamente cualquier pueblo”. Incluso pueden utilizar aparcamientos situados junto a rutas de senderismo, algo que con el vehículo anterior resultaba mucho más complicado. 

Eso tampoco significa que hayan pasado a vivir en una furgoneta diminuta, ya que esta nueva camper conserva camas individuales de una longitud similar a las de su antigua autocaravana y dispone de una capacidad de almacenamiento considerable. La diferencia está en cómo utilizan ese espacio: necesitan organizarlo mucho mejor y aprovechar cada hueco. Para ello recurren, por ejemplo, a cajas de plástico transparentes y apilables.

Menos espacio, pero también menos cosas que condicionen el viaje

El cambio tiene una consecuencia evidente: la capacidad de carga ha disminuido. Antes podían viajar con bicicletas y patinete; ahora llevan las bicicletas y consideran prácticamente imprescindible el portabicicletas. También han tenido que acostumbrarse a una nevera más pequeña, aunque aseguran que “es suficiente para dos personas” porque compran productos frescos aproximadamente cada tres días.

Dentro de la camper también hay menos espacio para moverse. Pasar uno al lado del otro no siempre resulta sencillo y el almacenamiento de la antigua autocaravana se echa de menos en ocasiones. “A cambio, todo queda mucho más a mano”. Hay además otro detalle que Evelyne valora especialmente: la gran puerta lateral corredera.

Cuando está abierta, la sensación es prácticamente la de estar al aire libre aunque se permanezca dentro del vehículo. Eso sí, la propia pareja reconoce que esta configuración puede no convencer a quienes concedan más importancia a la privacidad. Para ellos, de momento “menos es más”.

Siete autocaravanas después, todavía no tienen claro cuál será la definitiva

El cambio tampoco ha convertido a Georges y Evelyne en defensores incondicionales de las furgonetas camper. De hecho, después de varios años viajando con ella reconocen que ambas fórmulas tienen ventajas e inconvenientes. Conocen a otras personas que han hecho el mismo recorrido y están encantadas, mientras que otras aseguran que jamás renunciarían al espacio de una autocaravana grande.

La propia pareja tampoco descarta volver algún día a una autocaravana, pero ahora, parece que han entendido algo que muchos no llegan a descubrir ni tras años de viajes: no existe un tamaño perfecto para todos, sino campers que encajan mejor que otras con la forma de viajar en cada momento.

Imágenes | Nodreva

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