La fiebre camper no se detiene: ya hay motos que llevan la cama a cuestas, como si fueran mini-caravanas

  • De remolques plegables a casas encima de una Honda Gold Wing: así son las micro-autocaravanas para moto

  • Ventajas, límites y por qué muchas de estas locuras serían casi imposibles de matricular en España

Irene Mendoza

La fiebre camper que ha llenado las carreteras de furgonetas y autocaravanas ha saltado también a las dos ruedas... con soluciones que van desde lo razonable hasta lo directamente surrealista: un scooter de 125 con una cabina rígida soldada detrás. El vídeo de “Motorcycle Motorhomes”, es un gran ejemplo de cómo algunas de estas soluciones tan locas rozan la genialidad.

Gente que convierte una deportiva en cabeza tractora de un remolque camper, que planta una “mini-habitación” encima de una Honda Gold Wing o que viaja con una caja de fibra de vidrio tan pequeña que casi parece un accesorio aerodinámico. Y no es postureo de Instagram, muchos de estos inventos ruedan de verdad.

Motos que llevan a cuestas su propia habitación

Hace tiempo, en RevZilla hicieron un experimento curioso para su serie “Common Tread eXPerience”, con un punto de partida concreto: encontrar una solución camper ideal para viajar en moto con un presupuesto de unos 2.500 dólares (unos 2.300 euros) por cabeza. La solución “sensata” fue enganchar un viejo remolque-cama Kwik Kamp plegable a una Suzuki GSX-R1000 de 2006. Una deportiva mítica tirando de un invento de los años 90: parece mentira, pero funcionó.

Ese Kwik Kamp, igual que otras micro-caravanas como la histórica Slipstream de fibra de vidrio, siguen la misma receta: peso muy contenido (en torno a 90–100 kg), estructura monocasco ligera y una cama para una o dos personas que se despliega al llegar al destino. Levantas la mitad superior, tensas la lona y, de repente, tu moto tiene dormitorio, algo de almacenamiento y hasta ventanas con mosquitera. Es la versión minimalista del “moto-glamping”: sigue siendo una solución compacta, pero dejas de dormir en el suelo como un mochilero con casco.

Casas encima de la moto: el extremo más surrealista de las “moto-campers”

El compañero de proyecto de la GSX-R decidió ir un paso (o diez) más allá: en lugar de remolcar la casa, la montó encima de la moto. Compró una Honda Gold Wing de finales de los 80 y la convirtió en la “Wing-ebago”, una especie de mini granero con techo a dos aguas atornillado al chasis.

La estructura, construida con listones reciclados, contrachapado y aislamiento de fibra de vidrio, incluía cama extensible tipo “caja dentro de caja”, ventanas, luz de lectura, puertos USB y hasta una claraboya hecha con metacrilato sobrante. Una auténtica autocaravana de dos ruedas. 

Sobre el papel la idea es genial: llegas, subes la Gold Wing al caballete central, despliegas unos gatos adicionales, extiendes la parte corredera y tienes un microloft para dormir sentado erguido y estirarte a lo largo. En la práctica, el conjunto rondaba los 500 kg, sufría muchísimo con viento lateral y era torpe a baja velocidad. Conducirla parecía una mezcla de llevar un camión, velero y atracción de feria. Perfecta para un vídeo viral, pero no para hacerte un viaje real.

Del microremolque clásico al scooter camper chino

Frente a esas locuras caseras, hubo ideas más refinadas que se quedaron en nicho. La Slipstream, por ejemplo, fue una de las micro-caravanas más curiosas que se vendieron hace unos 15 años: un casco de fibra de vidrio, ligero, remolcable incluso por una moto media, con cama para uno (o dos muy acurrucados), algo de almacenamiento bajo el colchón y un portaequipajes superior para tienda, cañas de pescar o equipaje extra. Era sencilla, pero adelantada a la moda actual. 

Slipstream

Hoy su espíritu sobrevive en remolques como los Mini Mate o los modelos Time Out, más cuadrados y espaciosos, pensados para viajar con una touring o una custom y montar un pequeño salón-dormitorio allá donde acabes la ruta. Y en el extremo opuesto está el scooter camper made in China que se ha visto en patentes recientes: una especie de Honda PCX con una cabina rígida acoplada detrás, pensada para dormir acurrucado, con un motor de unos 15 CV y dudas muy serias sobre estabilidad, reparto de pesos y seguridad en caso de golpe.

Las motos convertidas en camper, ¿serían legales en España?

Ventajas, tiene unas cuantas. Para quien viaja en moto, contar con un espacio propio, protegido de la lluvia y el frío, es oro puro. Un remolque camper ligero te permite llegar al fin del mundo, desacoplarlo y seguir jugando con la moto en carreteras de curvas. Una microcaravana tipo Slipstream te da cama, algo de intimidad y almacenamiento sin tener que pagar hotel ni cargar con media casa a la espalda. Y el factor frikismo también suma: aparcar una Gold Wing convertida en tiny house en mitad de un camping es garantía de conversaciones.

La otra cara de la moneda es menos romántica. Cualquier modificación que afecte a estructura, pesos y dimensiones complica mucho la conducción: frenos que se quedan cortos, remolques que empujan a la moto en frenadas, sensibilidad extrema al viento lateral, ángulos muertos y maniobras de infarto en ciudad. 

A eso se suma el mantenimiento (más peso, más desgaste) y la propia comodidad: muchos de estos inventos permiten “dormir”, sí, pero a costa de la espalda, espacio para equipaje y una ergonomía que invita más a probarlo una vez que a vivir así semanas. En España, además, hay un filtro extra: la normativa. 

Remolcar una microcaravana con una moto es viable siempre que el remolque sea ligero (menos de 750 kg), esté homologado, circule dentro de las medidas permitidas y la moto lo tenga autorizado en ficha técnica. Otra cosa muy distinta serían experimentos tipo Wing-ebago o scooter camper con cabina soldada al chasis: se consideran reformas de importancia y, en la práctica, tendrían muy difícil pasar por homologación e ITV sin un proyecto serio de ingeniería detrás.

Y aunque durmieras dentro, seguirías sujeto a las mismas reglas de pernocta y acampada que cualquier vehículo camper: estacionar sí, montar “campamento” en la vía pública, no. Así que si sueñas con una autocaravana de dos ruedas, quizá lo más sensato siga siendo una buena tienda en las alforjas y disfrutar de estos inventos imposibles en vídeos… mientras piensas cuál sería tu propia locura camper sobre moto.

Imágenes | RevZilla, RidePro

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