Citroën Berlingo Combi X, prueba (parte 1)

Siento decepcionaros, esta ocasión no toca un deportivo. Insistí a Citroën para que me prestasen una Berlingo en color blanco, pero no fue posible, así que me conformé con esta. Es la versión más sencilla para transporte de pasajeros: Combi X. Por encima tiene dos versiones un poco más de turismo, SX Multispace y XTR, que tiene una estética tipo todocamino.

¿Por qué probar una furgoneta? Hay que probar de todo.

Exterior

El modelo nuevo gana 24 cm en longitud (4,38 m), 8 cm en anchura (1,81 m) y 3,5 cm de distancia entre ejes (2,73 m) frente a su antecesora, que se sigue vendiendo con el nombre de Citroën Berlingo First. Con esas medidas tenemos un vehículo muy capaz en transporte, con un espacio interior superior al de la mayoría de turismos.

Esta versión tiene puerta trasera de dos hojas, tienen la ventaja de que no hace falta nada de espacio para abrirlas, a diferencia de las SX Multispace y XTR, de un solo portón. Sólo hay una puerta lateral, ubicada a la derecha. Es de tipo corredero y el mecanismo de apertura/cierre es fácil y no requiere apenas hacer fuerza.

Como era de esperar, las ruedas tienen tapacubos, estamos hablando de un vehículo de trabajo/lúdico, no un coche para fardar. Los neumáticos son Michelin Energy Saver, medidas 205/65 R15. Me reafirmo de todo lo que dije en su día: son ahorradores y eficaces, pero aumentan la sonoridad un poco.

Interior

En la parte delantera nos encontramos un interior bastante semejante al de un turismo. Respecto al modelo previo se han reorganizado algunos elementos, la ergonomía es mejor, y ya puedo decir que he conducido turismos que no son tan cómodos como esta furgoneta. En este segmento sólo he conducido Fiat Doblò, y esta me ha gustado más.

El volante de plástico es regulable en altura y profundidad, es más fácil encontrar una postura cómoda y agradable, sobre todo para quienes pasen varias horas al día en ella. El tacto no es molesto pese a su simplicidad. El rediseño de la consola central ha dejado el pomo del cambio en una postura mucho mejor.

Hay cosas que no entiendo bien, como los huecos cilíndricos bajo los aireadores centrales, aunque lo parezcan, no sirven para dejar latas dentro, y de poderse, tendrían que estar cerradas. Para móviles, llaves, paquetes de tabaco y cosas así vienen bien. Los profesionales valorarán la cantidad de portaobjetos diseminados por el habitáculo.

Sobre el volante hay una guantera con tapa, a la derecha hay tres espacios sin cerrar. En la parte superior de la cabina se encuentra una larga bandeja donde puede ir la documentación o papeles DIN A4, chaleco reflectante y otras zarandajas. Además, bajo el equipo de música hay otro (con fondo de goma), bajo el pomo del cambio y los de las puertas.

A la altura de la pierna izquierda del pasajero puede quedar colgando un paraguas plegable con su cordón u objetos similares, y también encontramos aquí otro receptáculo. Entre los asientos delanteros está un espacio que puede ser interesante para ciertas mochilas o bolsas de trabajo con herramientas. Aunque se ven unos posavasos ahí lo cierto es que apenas sujetan una lata que no esté llena en giros normales en ciudad.

La calidad del interior es bastante aceptable, predominan los plásticos duros pero sin rebabas mal cortadas por doquier. Hay detalles criticables, como un sonido de vibración proveniente del retrovisor derecho que me estuvo haciendo la puñeta durante los casi 1.600 km de prueba. No sé si es un defecto de mi unidad concretamente o un mal generalizado. De todos modos, por unos 12.000 euros…

En la parte trasera tenemos tres plazas más cómodas de lo normal en lo referente a espacio. No hay reposabrazos, aunque para ciertos objetos vienen bien las trampillas bajo el piso y los diminutos huecos de las puertas. En esta foto se ve que metí dentro la caja de los triángulos, atrás no tiene un sitio específico y me mareaba lo que se movía dentro del maletero.

Tres adultos viajan cómodos aquí. La Berlingo no es el colmo del confort, pero el tarado de suspensión y el espacio es agradable a la hora de viajar. En días muy calurosos la climatización puede no ser satisfactoria del todo y las ventanillas traseras son de apertura limitada triangular. Dependiendo de nuestras necesidades de carga, podemos abatir las plazas de forma asimétrica.

Con un mecanismo fácil de accionar los asientos se pliegan sobre sí mismos, y no resulta complicado extraerlos completamente. Al recolocarlos tampoco hay que complicarse la vida. Con los cabeceros plegados la visibilidad del conductor hacia atrás no se ve perjudicada, sí que ocurre en modelos con los cabeceros fijos.

Hablemos ahora del espacio de carga. En versión combi tenemos 678 litros de capacidad, y retirando los asientos es casi como la versión furgón, en la que caben 3,3 m³ o la modelo más alta del Mundo tumbada, si es versión larga. Con el motor diesel de 75 y 90 CV podemos cargar hasta 633 kilogramos.

Disponemos de cuatro anclajes para colocar una red, en caso de querer asegurar cierto tipo de carga, lástima que no venga de serie. La bandeja superior puede ir totalmente desplegada, semiplegada o retirada completamente. Las posibilidades son tremendas, he llegado a conducirla bastante cargada y me resultó bastante fácil rellenar casi todo el espacio disponible. No busquéis el gato/herramientas, están bajo el asiento del copiloto.

Del respaldo de los asientos traseros a los portones hay 990 mm de largo, mientras que de lateral a lateral hay 1.200 mm. La altura máxima es de aproximadamente otros 1.200 mm. En configuración de dos asientos caben dos europalés sin problemas.

Tenemos una rueda de repuesto, pero está alojada por fuera. Los portones se pueden abrir desde dentro y se puede dejar abierta una en marcha si llevamos algo muy largo. Las bombillas de repuesto están guardadas en el pequeño hueco de la puerta, y aún cabe algo más.

Continuará...

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