Rubens Barrichello resta importancia a su volante "volador"

50.000 dólares. Ese es más o menos el valor de un volante de un Fórmula 1. Una herramienta única para el piloto y que suele construirse en base a sus peticiones y manías. Quizás por lo anterior, a muchos se nos hizo extraño ver cómo Rubens Barrichello lanzaba su volante a la pista tras su accidente en el Gran Premio de Mónaco.

Sí, su posición no era la más adecuada y sí, quería salir de ahí cuanto antes, pero de ahí a lanzarlo, que no fue dejarlo caer, va un trecho. Es más, con las banderas amarillas “ondeando” (en Mónaco ya era de led) creo que el brasileño estaba más seguro dentro del cockpit que danzando por la pista, por mucho que hubiera un metro y medio hasta las barreras de protección.

Pero no, Rubens Barrichello lanzó su volante y éste cayó en medio de la pista. Lo suficiente para que Karun Chandhok, el hombre que quiera o no está en toda sino recordemos lo que pasó en Montmeló cuando le doblaban, se lo llevó “puesto” hasta el túnel y para más desdicha de Hispania Racing F1 Team, tras dejarlo el indio, fue Bruno Senna quien lo arrastró otro techo.

El brasileño ha querido restar importancia al asunto:

Lo lanzé porque quería salir del coche lo antes posible. Después del choque, el coche se quedó en medio de la pista y empezó a arder

¿Qué hubiera pasado si en su lanzamiento hubiera impactado directamente contra algún monoplaza o incluso contra un piloto?. En esta ocasión las velocidades no fueron como en Hungría el año pasado pero el grave accidente de Felipe Massa deba servir como el mejor ejemplo para evitar este tipo de comportamientos.

Vía | GP Update

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