Lo mejor de 2009 en Fórmula 1: David puede con Goliat

Pasada la temporada 2009 de Fórmula 1 y debidamente digerida, no se puede negar que hemos presenciado una temporada emocionante. Muchos guiones preestablecidos rotos en una campaña que ha traído continuas sorpresas y novedades. El denominador común y presupuestos de años anteriores a parte, es que el 2009 en Fórmula 1 ha sido el año en el que David pudo con Goliat. La victoria final de Brawn GP ha sido como cuando El Patito Feo del cuento se convierte en cisne. Tras de sí traía consigo el brutal presupuesto invertido por Honda en 2008 de cara al presente año, pero tras lograr montar un buen motor (Mercedes-Benz) Brawn GP comenzaba la temporada con lo puesto. Sin más.

Lástima que la mancha del campeonato hayan sido las polémicas. Porque 2009 nos ha dejado hasta unos períodos de parón de los más animados que recuerdo en los últimos años. ¡Y eso que no había tests ni pruebas durante la temporada! Pero es que a estas alturas con la cabeza fría, las cosas se ven de otra manera: estamos viviendo un período de transición en la Fórmula 1. Un período en el que se avecinaban cambios radicales, y de tal envergadura que lo más previsible es que más de uno falle. Los errores cometidos en los últimos años en Formula One Management, FIA y FOTA están tocando techo y todo está en proceso de reinventarse. Y 2010 promete ser una continuación, con el resultado de nuevo como una tremenda incógnita.

El shock inicial del año llegaría en el GP de Australia y la obsesión de la ilegalidad por los dobles difusores con los que se presentaron Brawn GP, Williams y Toyota. La primera polémica y comidilla del año estaba servida: ¡volvía el prohibido efecto suelo!. Un auténtico jarro de agua fría que hizo montar en cólera y patalear como cual patio de colegio hasta a la propia Ferrari. El primer blanco de todas las críticas, la FIA por su permisividad ante ello y en pleno pulso de poder con la recién creada FOTA. El segundo, el primer beneficiado por saber ser tan pillo como la FIA o más: Ross Brawn.

Pero lo que menos se esperaba nadie es que unos monoplazas sin KERS y con difusor “simple” se postularan como la más firme alternativa y peligro para los monoplazas blancos de Brackley: Red Bull Racing y sus RB5. La escuadra con origen en la extinta Jaguar experimentó el año pasado una mejora más que palpable, pero en este 2009 empezaba desde cero como los demás. Pero con una diferencia: acertaron. Y a la hora de adaptar al monoplaza la solución aerodinámica del momento, de nuevo lo hicieron. Mientras unos pataleaban y buscaban enmendar errores, los austríacos comenzaban a escribir su mejor temporada desde que están en la Fórmula 1.

A muchos nos dolería, pero ha tenido su morbo ver a todopoderosas como Ferrari o McLaren casi mendigar por los puntos carrera a carrera. Ni alerones delanteros móviles, ni los mejores presupuestos y patrocinadores, ni KERS ni con difusor simple ni doble cuando los adoptaron (algo que cuando Red Bull lo hizo, parece que también lo supo hacer mejor que el resto), ni pilotos campeonísimos y subcampeonísimos les permitió mejorar lo mínimamente necesario, es decir, lo suficiente para terminar por delante de los Brawn GP al acabar el año. Hasta Michael Schumacher llegó a verse haciendo una pausa en su jubilación.

Especialmente recordaré con cariño la primera carrera de 2009: el GP de Australia fue apasionante. En la primera carrera del año pensé que igual la FIA no estaba tan equivocada con los cambios, y volvíamos a ver imágenes con tres y hasta cuatro monoplazas muy pegados entre sí en zonas rápidas. Así como frenadas en grupo buscando el hueco para meter el morro, algo impensable en años anteriores.

Los tan discutidos dobles difusores funcionaban, el KERS también aunque con un efecto inferior al esperado, y que Red Bull fuera la sorpresa y alternativa a Brawn GP fue todo un revulsivo en la Fórmula 1. Toyota seguía metido entre los diez primeros como acabó 2008 y hasta los habituales colistas (Force India) prometían un buen año, como finalmente así ha sido. Lo que parecía que no terminaba de funcionar era McLaren, que comenzaban el año con errores de diseño en el MP4/24, y encima con otra polémica cuando no habían terminado de digerir y olvidar el espinoso caso del espionaje.

2009 ha sido un año de transición en la Fórmula 1 y en la FIA, y mucho temo que 2010 será la segunda parte de no sé cuántas entregas. De nuevo sabemos que hay cambios muy radicales y de notoriedad, y una vez más nos deja con muchas incógnita para un 2010 que nos tocará conocer desde el principio cuando llegue el mes de marzo.

Con tantos cambios y la necesidad de reorientar el sentido y espíritu de la Fórmula 1, también hemos tenido unos períodos de parón de carreras de los más entretenidos de los últimos años. ¡Y eso que no había sesiones de pruebas! Entre el Crashgate y que Max Mosley todavía tenía el látigo inquieto con sed de venganza personal junto con los episodios con más encontronazos que otra cosa con la FOTA, los tiempos muertos han tenido una curiosa mezcla de repulsión, diversión y surrealismo. Por supuesto con las eventuales apariciones de Bernie Ecclestone.

Como toda temporada que se precie, 2009 nos ha dejado a todos buenas carreras y auténticos tostones quemavueltas. Y como postre, un campeón que se cantaba desde las primeras carreras y que a mucha gente le ha sabido a poco: Jenson Button, que tras arrasar al comienzo del año casi siempre con su compañero Rubens Barrichello en la sombra, en la segunda mitad de la temporada ante dificultades y mucha competencia simplemente tiraba de calculadora dejándonos con regusto de poder haber hecho más.

Pero es que hasta el mismo Campeonato del Mundo de Jenson Button debe hacer saltar a muchos como si les clavaran unas espuelas en sus cuartos traseros de cara a 2010. 2009 ha sido una buena hoguera purificadora para pilotos y escuderías que se sintieran intocables en su Olimpo particular. Si muchos no reaccionan en la siguiente campaña, entre 2010 y 2011 podremos vivir más de un drama.

2010 llegará de nuevo con grandes cambios en una situación económica difícil (y también muy usada como excusa últimamente) que mezclada con la inmensa mayoría de equipos potentes con ganas de revancha no sé en qué desencadenará. Que las ganas no les traicione en su trabajo de pretemporada, porque los equipos pequeños venidos arriba como Force India o Toro Rosso están ya acechando al más mínimo error... e incluso buscándoselo a los grandes.

Y hablando de equipos pequeños, éstos a su vez con la gesta de 2009 han inyectado moral e ilusión a los nuevos que llegan, e incluso a alguno que se ha quedado fuera y quién sabe si lo veremos en parrilla en los años que están por venir. Un veneno que de nuevo puede resultar letal para todos aquellos que se confíen de estar haciendo un buen trabajo.

No nos engañemos, la vuelta de Cosworth es toda una incógnita, sobre el papel el motor va muy mal, pero claro en la Fórmula 1 al más tonto le metes el dedo en la boca y te muerde. Y realmente, no sabremos realmente qué tal funcionarán ni cómo terminarán funcionando USF1, Campos Meta, Manor y Sauber hasta que los veamos el próximo 14 de marzo de 2010 en Bahrein. Ello me provoca un pensamiento: que nos divertiremos más de lo que nos imaginamos.

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