La semana después del rally. Premio para unos, infortunio para otros

Finalmente el Rally de Catalunya no nos dejó tantos momentos extraños como algunos predecíamos tras ver el diseño de la cita española. La prueba ha ido perdiendo año tras año kilómetros de asfalto y ahora difícilmente se le puede considerar como una competición sobre alquitrán. Más en esta edición, cuando la victoria se decidió sobre la tierra tras dos días de infructuosa batalla sobre las carreteras de la Costa Daurada.

Digo infructuosa, porque tras dos días de intensa lucha (podríamos decir que los mejores rallyes de esta temporada han sido sobre el asfalto) en un solo tramo sobre tierra la emoción bajaba un grado y los dos favoritos a la victoria veían como completar dos días de competición sin errores y siendo los más rápidos no servían absolutamente para nada. Sébastien Ogier hacia su trabajo y aprovechaba su infortunio en forma de pinchazo para salir más atrás y sumar una victoria más. Y ya van ocho.

El de Gap intentó dar su habitual golpe de efecto desde la primera etapa, pero en asfalto las cosas cambian, encontrando rivales a su altura como Dani Sordo o un desconocido Jari-Matti Latvala. La curva de aprendizaje del finlandés sobre esta superficie no conoce límites y ya se enfrenta sin complejos a los especialistas sin prácticamente cometer errores. Sordo por su parte estuvo a gran nivel y viéndolo en directo desde la cuneta, era el más agresivo de los tres de cabeza y todo ello a pesar de no haber podido realizar test previos con los que reglar el coche adecuadamente.

El que se sí los hizo y no los aprovechó fue Thierry Neuville. El belga completó un rally raro, descolgándose desde el primer momento a pesar de ser teóricamente el caso contrario al de Latvala, un piloto de asfalto que se ha ido haciendo a la tierra. Tal vez un recorrido demasiado circuitero, demasiado alejado a las características de los tramos belgas o galos, hizo que Thierry perdiera algo de confianza.

Hirvonen fue el que más premio se encontró de esta situación. Tras un comienzo regular, en el que se vio inmerso en la batalla por entrar en el Top Five con Mads Östberg y Evgeny Novikov. Cuando parecía que sólo iba a poder optar a la quinta plaza como mejor posición, el finlandés se enfundaba el traje de pescador y aprovechando la corriente del abandono de Dani Sordo y de su mejor posición de salida a los tramos alcanzaba el tercer escalón del podio salvando el escaso honor que le queda a Citroën. Me pregunto qué es lo que pensará Östberg de este resultado, tras asegurar que el resultado del partido entre Mikko y él sería determinante para sus respectivas situaciones en el mercado de fichajes.

En cambio, Sordo, combinó pelea y estrategia, recordándonos al Dani de Alsacia en lo que está siendo un gran final de temporada para el de Puente San Miguel, al menos en el terreno de las sensaciones. Él único error del fin de semana terminó con un amortiguador delantero izquierdo roto y con sus esperanzas de conseguir el podio en casa tiradas por la tierra. Aun así, lo que más incertidumbre me crea si nos centramos en el futuro del piloto español, es ver la buena relación que mantiene Khalid Al Qassimi con Kris Meeke (el norirlandés estuvo en Salou y tomó notas para el árabe en los tramos de tierra), además del poco tacto y la falta de dirección que está demostrando Yves Matton.

Hayden Paddon por su parte cumplió y llevo el Ford Fiesta RS WRC a meta. El neozelandés no brilló demasiado pero no cometió tampoco errores de bulto a pesar de las pocas horas de test realizadas para amoldarse a la montura. Al menos cumplió con el primer objetivo de un rally, llegar a la meta de todos los tramos, algo que ni Nasser Al-Attiyah, ni Andreas Mikkelsen pueden decir. De poco sirve que el noruego se saque después el domingo un scratch saliendo en posiciones muy retrasadas si no consigue terminar todas las etapas.

No puedo olvidarme de los dos grandes triunfadores del fin de semana. El primero, Volkswagen. El equipo alemán se llevo el doblete del rally y del campeonato, consiguiendo los títulos de pilotos y marcas en su regreso al Mundial de Rallyes. Un equipo sin fisuras, con un número uno muy definido y con un presupuesto y un interés por la categoría que sólo les permite seguir creciendo. No hubo problemas de fiabilidad y por tanto, no hubo opciones para sus rivales. Incluso, Jost Capito ha demostrado tener bien atada la situación de la gente que está a sus órdenes, sin necesidad de enterrar a sus pilotos después de cada error o sin reconocer los méritos de cada uno. Y diciendo esto último ya sabéis a quién me refiero.

El otro nombre propio del fin de semana es Robert Kubica. Al polaco no le sirve haber conseguido su primer título de Campeón del Mundo, en este caso del WRC2. El actual piloto de Citroën tiene actualmente proposiciones “indecentes” de M-Sport y Citroën para disputar con ellos la temporada 2014 al volante de un World Rally Car. Sin embargo, una vez más, Kubica ha afirmado que su lugar está en las competiciones de monoplazas y parece no atender a otras razones.

En Catalunya volvió a estar a otro nivel. Sin errores, y con sus conocimientos a la hora de trazar sobre circuitos le hicieron imbatible una vez más durante esta temporada. De no ser por los errores iniciales, y por la obligatoria fase de aprendizaje, no tengo dudas de que podría haber luchado también por el título del ERC, terminando de redondear un gran año para él, que ya lo es aunque él no quiera reconocerlo.

Por último, destacar los otros protagonistas de este caluroso fin de semana en España. Yeray Lemes se impuso entre los pilotos de la JWRC aprovechando el inaudito error del campeón, Pontus Tidemand y justo en la misma curva que el sueco, la salida de pista de ‘Cohete’ Suarez. En el caso del praviano, una nueva decepción para cerrar un año en el que el subcampeonato del conejero sabe a poco teniendo en cuenta que los españoles volvían a partir como los grandes favoritos, al menos por la experiencia acumulada durante los últimos dos años.

Nil Solans fue el que sin duda más me impresionó. Si los estratosféricos tiempos al volante del Ford Fiesta R2 no eran suficientes (superando a pilotos del JWRC con frecuencia), la sensación que mostraba tanto en asfalto como tierra era de soltura y agresividad tirando el coche en cada una de las curvas. Tras verle puedo decir que tal vez haya luz en el futuro del automovilismo nacional en el panorama fuera de nuestras fronteras. Enrique García Ojeda voló con el R3T, Benito Guerra completó un buen rally tras los problemas mecánicos y el hecho de estar casi medio año sin correr en el campeonato) o el rally sin complejos de Oscar Sarabia son las otras gotas de color de algunas de las impresiones que iremos desarrollando durante la semana en diferentes artículos. Manteneros sintonizados.

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