Gran Premio de Portugal 1958: más vale perder con honor que ganar con deshonor

Cuando se habla de pilotos británicos con una cierta inclinación a salir de fiesta, lo normal es pensar en James Hunt, aunque en realidad en los años 50 ya hubo algún que otro piloto de un estilo similar (nunca igual, ya que Hunt fue bastante inimitable). Uno de los más populares fue Mike Hawthorn. De familia adinerada, Hawthorn era el "fiestero" del grupo, aunque siempre fiel al estilo de los años 50 y a sus orígenes. Tanto es así que competía con pajarita. Esto sí es tener clase.

Su rival en 1958 fue otro que también tuvo sus días de juerga, curiosamente tanto con Hawthorn como mucho más adelante con Hunt; Stirling Moss. En 1958, Hawthorn pilotaba para Ferrari mientras que Moss lo hacía para Vanwall. Rivales en la pista y buenos amigos fuera de ella, en Portugal protagonizaron uno de los momentos de más "clase" de la historia de la Fórmula 1. Una demostración de aquello que tanto se comenta a veces del "fair play" británico.

La Fórmula 1 llegaba al circuito de Boavista para el Gran Premio de Portugal de 1958 en la que era la novena carrera puntuable de la temporada y el campeonato estaba al rojo vivo entre dos británicos que se jugaban el ser el primero de los hombres que defendían la Union Jack en proclamarse campeón del mundo de Fórmula 1. Pero también era la primera carrera después del accidente mortal de Peter Collins, otro británico, que había perdido la vida en Nürburgring.

Collins era amigo íntimo de Hawthorn y si este último era el alma de la fiesta, el primero era la serenidad que le mantenía por el buen camino. Sin duda, la carrera de Portugal iba a ser delicada por varias razones. Quizás por el mal ambiente después de un accidente mortal, tan solo 17 pilotos se inscribieron para la carrera, de los cuales dos no iban a tomar la salida. Tres coches para Vanwall, Ferrari y Cooper, dos para BRM y un Lotus (¡con Graham Hill al volante!), además de cuatro Maserati, acudieron al gran premio. Entre ellos se encontraba la piloto italiana Maria Teresa de Filippis, aunque tuvo que retirarse por rotura del motor tras tan solo seis vueltas.

La carrera en sí tuvo poca historia, con los Vanwall imponiendo su ley y demostrando que merecían ser los ganadores del campeonato de constructores (como así acabaría siendo), ocupando la primera y tercera posición con Stirling Moss y Stuart Lewis-Evans respectivamente. Solo el talento de Mike Hawthorn evitó el doblete de los coches británicos. De hecho, el piloto de Ferrari fue el único en terminar en la misma vuelta que el ganador, aunque fuera a cinco minutos de distancia.

Lo más remarcable fue lo que sucedió después. Inicialmente, Mike Hawthorn fue descalificado por haber empujado su coche en dirección contraria al sentido de la marcha para arrancarlo después de un trompo. No es que eso estuviera contra la normativa, pero fue considerado peligroso. De esta forma, Stirling Moss se situaría en cabeza del campeonato a falta de dos carreras. Pero el de Vanwall había visto el incidente con sus propios ojos y era consciente de que en realidad lo que había hecho Hawthorn no era peligroso.

Decidió que ganar con deshonor no valía la pena. Moss fue a hablar con los comisarios y les instó a restituir la segunda posición de su compatriota y rival, aún siendo como era perjudicial para él en el campeonato del mundo de pilotos. Eran siete puntos valiosísimos (Hawthorn había marcado la vuelta rápida, que entonces daba un punto extra, más los seis del segundo puesto) que le mantenían en cabeza y le daban más opciones de ser campeón. Con esos puntos, Hawthorn volvía a ser candidato a triunfar y al final lo lograría, tras un final dramático en el que Stuart Lewis-Evans perdió la vida en la última carrera del año.

Stirling Moss habría podido no decir nada ya que la decisión de los jueces habría sido considerada justa en todo caso pero no quiso hacerlo, y eso le costó el título. Es posible que pensara lo mismo que Peter Collins en 1956, cuando cedió su coche a Juan Manuel Fangio, argumentando que él era joven y todavía podía ganar. Collins acabaría muriendo sin ser campeón. Pero en el caso de Moss, quien acabó encontrando la muerte fue Hawthorn, tras retirarse después de ser campeón. El de Vanwall siguió buscando el título sin conseguirlo. Pero el honor, lo mantuvo intacto. Como el buen "Sir" que es.

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