Ferrari, Red Bull y McLaren no ven la luz en Montmeló

Ya avisamos que la llegada del Gran Premio de España de Fórmula 1 marca el primer gran desarrollo para la mayoría de los equipos, y por ello es la primera gran oportunidad de reducir distancias con los equipos a los que se persigue y de ampliarlos con los perseguidores. Si había tres equipos que habían marcado con una cruz roja este fin de semana, esos eran, por distintos motivos, Ferrari, McLaren y Red Bull.

El caso de McLaren probablemente suponga el de más necesidad de los tres. Un equipo con la historia y el poderío técnico de los de Woking no pueden permitirse el lujo de estar jugándose con la cola de la parrilla pasar o no pasar a la Q2. Al menos, ese no era el reto por el que Fernando Alonso apostó por McLaren-Honda.

El primer gran desarrollo que permitiría luchar por los puntos tenía que empezar a notarse aquí, y por lo visto durante el fin de semana, el paso adelante ha sido mucho más corto de lo que el propio equipo esperaba. Sí, se pasó holgadamente a la Q2, pero la sensación del coche estuvo muy por debajo de las expectativas generadas, e incluso Jenson Button ha declarado que conducir el coche en la primera parte de la carrera fue una auténtica pesadilla.

Ferrari genera muchas dudas

El caso de Ferrari también da qué pensar. Son el equipo que más mejoras trajeron a este último Gran Premio con el claro objetivo de acercarse un poco más a Mercedes, y se van de Barcelona con la diferencia más importante respecto a ellos en lo que va de año. No sólo eso, sino que la implementación de esas mejoras ha sido tan confusa y dubitativa que el propio Kimi Raikkonen decidió correr con el paquete antiguo.

Aunque el equipo afirme que el rendimiento con las nuevas piezas ha mejorado, aunque no tanto como esperaban, el fin de semana no ha dejado esa sensación, y eso es algo que debe resolverse. ¿Quizás han querido introducir demasiadas mejoras a la vez y no se ha logrado una valoración óptima con los reglajes? Es posible. Sea como sea, el objetivo de Ferrari debe ser atacar a Mercedes, y no puede irse satisfecha de Montmeló con el resultado.

Maurizio Arrivabene lo resume a la perfección: "Los números nos dicen que las nuevas soluciones son buenas, la realidad nos dice que no son lo suficientemente buenas. Dimos un paso adelante, pero todos esperábamos un salto".

Red Bull sigue sin encontrar la tecla

Tampoco Red Bull está acertando los diseños este año. El equipo esperaba muchísimo del morro corto al estilo del Williams, pero los resultados tampoco han sido para tirar cohetes, o al menos no los que el propio equipo esperaba. Ya no se trata únicamente de los problemas con el motor Renault, sino que parece desinflarse la efectividad técnica de un equipo que ha sido la envidia de la parrilla entera durante muchos años.

Red Bull sigue estando por detrás de Williams, y la sensación de estar peleando con Toro Rosso, en teoría el equipo B, no ayuda a que la presión disminuya. La fuga de técnicos importantes en el desarrollo, como Peter Prodromou, y el cada vez más apartado papel de Adrian Newey en el equipo (no viajó a Barcelona), pueden ser el detonante de una caída que a saber cómo termina.

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