De la Formula 1 de Star Wars a la de Soap Boxes

La llegada de la nueva estética de los Formula 1 ha dejado a muy pocos indiferentes. Mi primera impresión fue favorable, incluso podría calificarla de muy favorable. Soy un detractor de los múltiples apéndices aerodinámicos que sembraban por completo el monoplaza. Sí, la nueva estética es difícil de ver. Las proporciones entre alerón delantero y alerón trasero parecen más cercanas a las míticas carreras de gravedad conocidas como Soap Boxes que a una competición que pasa por ser la cima de la tecnología aplicada al automóvil.

El pasado año, la primera vez que vi el nuevo R28 me pareció que el monoplaza estaba más cercano a una nave de "La Guerra de las Galaxias" que a los monoplazas de los que me enamoré cuando era pequeño. Los monoplazas de finales de los ochenta y principios de los noventa que seguían una premisa bastante más sencilla,: la limpieza de formas. El resto era cuestión del motor y de las manos del piloto. Aquella era otra época.

En los últimos años en nuestro vocabulario se habían colado vocablos de nuevo cuño. Deflectores, cuernos de vikingo (aunque éstos no los llevaran), pontones sobredimensionados o aleta de tiburón, aletines, alerones delanteros con múltiples planos o cejas superiores, alerón en W, alerón morsa...las evoluciones aerodinámicas parecían no tener fin llegando a niveles casi extremos. La falta de definición en algunos puntos del reglamentos permitía hacía que cada nuevo implemento tuviera que ser analizado con lupa por los comisarios de la FIA.

Está claro que todo esto hay que ponerlo en un contexto adecuado. Con la congelación en el desarrollo de los motores, la ganancia de décimas llegaba, en mayor medida, de largas jornadas en los túneles de viento. Los resultados eran la maraña de aditamentos que pueblan los vehículos, principalmente, de los equipos punteros con una generosa inversión en túneles.

Para algunos, la aerodinámica 2009 es un paso atrás, una involución. Para otros, 2009 es el año en el que la Formula 1 tendrá que reinventarse y por tanto lo equipos también tendrán que hacerlo. Un proceso cíclico que esta vez está marcado por la reducción tanto de prestaciones como de gastos.

Aunque a veces se hecha de menos "ciertas locuras". No hay más que recordar el éxito del morro de tiburón del Benetton FORD B193. Por aquel entonces Benetton estaba a la sombra de Williams. Un año después aquel coche junto con Michael Schumacher se proclamarían campeones del mundo por primera vez. El diseño fue revolucionario y resultados son más que visibles. Posteriormente fue copiado por casi todas las escuderías. Hoy los más modestos lo intentan pero pocos lo consiguen. El poco eficaz morro de morsa de Williams (seguro que soy de los pocos al que le gustaba) es un ejemplo. Los grandes marcan la pauta, aunque hay agradables excepciones como la de la aleta de tiburón de Red Bull de este año.

Por el momento tenemos un año para adecuar nuestra vista y para comprobar si la mezcla slicks-aerodinámica reducida puede igualar las prestaciones del pasado. Si es así, esta claro que el cambio habrá sido para bien. Al menos en mi opinión.

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