
El piloto sueco Björn Wirdheim cometió un error tan grave durante la carrera de 2003 de la F3000 en Mónaco que le costó su ascenso a la Fórmula 1 incluso aunque arrasó en el campeonato
Hay errores que marcan una vida. Momentos 'tierra, trágame' que nadie quiere protagonizar. Pero pocas cosas hemos vivido en el mundo del automovilismo como lo que le pasó al sueco Björn Wirdheim en Mónaco durante una carrera de F3000. Un error tan absurdo que probablemente le costó su carrera en la Fórmula 1.
Wirdheim se disponía a ganar la mítica carrera de Mónaco después de haber salido desde la pole, pero en ese momento se le ocurrió la peor idea de su vida: pararse a saludar a sus mecánicos. Wirdheim tenía tanta ventaja que quiso regodearse en la celebración con su equipo, pero su rival apareció por detrás y le quitó la victoria.
Wirdheim se paró a celebrar la victoria antes de cruzar la meta
Eso de celebrar una victoria antes de que la carrera haya terminado es más propio de las motos, pero alguna vez ha pasado en coches. Y si no que le pregunten a Björn Wirdheim, que en 2003 durante la carrera de F3000 en Mónaco protagonizó uno de los memes más grotescos de la historia del automovilismo.
El sueco había dominado toda la carrera saliendo desde la pole, y ya se disponía a cruzar la línea de meta. Pero antes de hacerlo, se le ocurrió una nefasta idea: parar a saludar a sus mecánicos, que celebraban en la grada. Wirdheim bajó tanto la velocidad que cuando quiso acelerar el coche ya estaba demasiado bajo, tardó en reaccionar y ocurrió el desastre.
El danés Nicolas Kiesa, que venía por detrás en segunda posición a toda velocidad, le adelantó sobre la misma línea de meta y ganó la carrera. Las caras en el muro eran un poema. Wirdheim no solo había regalado una carrera, había perdido cualquier esperanza de llegar a la Fórmula 1 con un error que le perseguiría de por vida.
De hecho, pese a aquel ridículo, Wirdheim ganó aquella edición de la F3000 muy sobrado, con tres victorias y seis segundos puestos en diez carreras. Pero Wirdheim jamás subió a Fórmula 1. A lo máximo que llegó fue a ser probador de Jaguar en 2004, antes de pasar a la Champ Car, los GT y hasta los LMP2, donde hizo una carrera digna. Era un buen piloto. Un buen piloto marcado por un error.
Lo más curioso es que su rival, Nicolas Kiesa, que ganó aquella carrera de casualidad, terminó subiendo a Fórmula 1 ese mismo año 2003. Cuando Minardi se quedó sin Justin Wilson a mitad de temporada, pusieron el ojo en Kiesa, que solo había ganado aquella carrera regalada en Mónaco. La trayectoria de Kiesa en Fórmula 1 fue efímera, de cinco carreras. Pero llegó.
Y es que hay veces que más vale nacer con gracia que ser agraciado, y eso es precisamente lo que comprobaron Wirdheim y Kiesa en Mónaco 2003.
Imágenes | YouTube, F3000
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