Bandera a cuadros: Gran Premio de Gran Bretaña

Envuelto en una guerra de poder que parece haber llegado al punto sin retorno que podría acabar con la Fórmula 1 como hoy la conocemos, el Mundial llegaba al siempre interesante circuito de Silverstone, en el que precisamente empezó todo este tinglado allá por 1950. ¡Qué cosas tiene el destino! Sin embargo, la FIA se guardó la lista de equipos definitiva, que en principio tendría que haber salido el viernes, y gracias a eso la parte deportiva del fin de semana tomó más peso del que hubiera tomado de salir publicada una lista repleta de nombres de equipillos para rellenar.

El sólido líder del mundial, Jenson Button, llegaba dispuesto a pasearse nuevamente, esta vez ante sus compatriotas, pero a lo largo de todo el fin de semana se encontró con un monoplaza falto de grip, y lo peor de todo, con su compañero de equipo, Rubens Barrichello, superándole claramente en prestaciones. Son los primeros signos de flaqueza de un Button que llegaba aquí muy crecido, aunque seguramente no sea más que una anécdota en un campeonato que no se le puede escapar. Pero el tema estrella del Gran Premio no puede ser otro que la nueva especificación B del Red Bull RB5, llamada desde ya a plantar cara de verdad al dominio de Brawn.

Vuelvo a quitarme el sombrero en este punto ante la nueva genialidad de Adrian Newey. Se sacó un cochazo de la manga sin dobles difusores ni KERS, pero lo más impresionante es que ha podido mejorarlo muchísimo pese a cambiar parámetros de diseño clave como son la posición de los ejes o la distribución de pesos. Vale que ya se esperaba que el RB5 fuera estupendamente en Silverstone, pero creo que se superaron con creces las expectativas.

Seguramente la diferencia que exista hoy por hoy entre Red Bull y Brawn GP no sea la que se vio en Silverstone (¡más de un segundo por vuelta!), pero parece que la ventaja que hasta ahora tenían los BGP001 en carrera se ha visto definitivamente recortada por este nuevo RB5. Habrá que esperar, sin embargo, a ver el comportamiento en otra clase de circuitos menos favorables a Red Bull.

Lo cierto es que el primer stint de la carrera fue absolutamente demoledor. Sebastian Vettel, más cargado que nadie en un circuito en el que la carga de combustible penaliza mucho, rodaba 1 segundo por vuelta más rápido que Rubens Barrichello, el mejor Brawn del fin de semana. Con 10 kg más en su depósito, esto significa que el RB5 era probablemente 1,4 segundos más rápido por vuelta que el BGP001. Realmente impresionante. Demasiado impresionante, me atrevería a decir.

Ahora me gustaría hablar de Mark Webber. Volvió a hacer una carrera soberbia, rodando a menudo más rápido que Sebastian Vettel en los dos últimos tercios de la carrera, pero cualquier opción de victoria se fue al traste al tener que chupar la rueda de Rubinho en el primer stint. Es realmente triste que un coche casi 1,5 segundos más rápido que su predecesor no tenga ninguna opción de adelantamiento, pero esto es Silverstone, y las nuevas normas aerodinámicas tampoco han supuesto un cambio demasiado apreciable en este sentido.

Lo cierto es que los monoplazas de Brawn no parecieron los mismos de siempre en todo el fin de semana. Las bajas temperaturas no les permitieron llevar los neumáticos a su ventana óptima de trabajo, y por eso no sólo su diferencia con los Red Bull fue exagerada, sino que por momentos parecía que Barrichello podía perder el pódium a manos de un Felipe Massa que remontó 7 posiciones gracias a un larguísimo primer stint o de un Nico Rosberg tan veloz y agresivo como siempre. Al final, la estrategia acompañó, y la gran carrera del grupito perseguidor mencionado no tuvo premio.

Después de Gran Bretaña, la foto global de cómo está cada equipo de los llamados a luchar por victorias sigue sin estar muy clara. BMW ha vuelto a dar un paso atrás en Silverstone, acabando Kubica y Heidfeld el 13º y el 15º respectivamente, mientras que la gran carrera de Massa nos deja con una razonable duda para el caso de Ferrari, aunque todo apunta a que todavía no han llegado al tope de sus posibilidades. La que no levanta cabeza ni por asomo es McLaren. Aquí tuvieron que usar el alerón de Mónaco para generar downforce en las curvas rápidas, y Hamilton, eliminado nuevamente en la Q1 como un Force India cualquiera, sólo pudo acabar la carrera antepenúltimo en una pista en la que el año pasado dio una exhibición. Kovalainen, por cierto, tuvo su enésimo incidente del año.

Para terminar, pido perdón por comparar el McLaren con un Force India. El equipo de Vijay Mallya está últimamente que se sale, y el carrerón de Fisichella en Silverstone demuestra que a lo mejor el peor equipo con motor Mercedes no son ellos, precisamente. El adelantamiento que Fisi les hizo a Alonso y Heidfeld mientras estos estaban enzarzados en su batalla particular fue muy simbólico de cómo están las cosas hoy por hoy.

Y que no se me olvide comentar la desastrosa carrera de Alonso. Fue desastrosa no por el piloto, sino por todo en conjunto. Una mala salida le condenó a ver como su amigo Nick Heidfeld le hacía perder más de 2 segundos por vuelta en el primer stint, y ahí se acabó todo. Después demostró que podía rodar tan rápido casi como la cabeza, pero la pena es, insisto, que un coche 2 o 3 segundos más rápido que su predecesor no pueda adelantarle.

En definitiva, que vimos una carrera muy entretenida, con multitud de luchas interesantes con Alonso, Hamilton, Kubica, etc como protagonsitas, pero con la cruda realidad que sólo se jugaban un honorífico puesto bastante por debajo del top ten. Esto es lo que hay.

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