"Cualquier cliente puede tener un coche del color que quiera, siempre y cuando sea negro". Por qué Henry Ford decidió que el Model T solo se vendía en negro

Henry Ford Y Ford Model T Negro 02

La producción del Ford Model T exclusivamente en negro duró 10 años. En esa década se vendieron 11,5 millones de Model T

Daniel Murias

El Ford Model T de 1908 fue un éxito inmediato. En su primer año de producción se vendieron más de 10.000 coches. Ford fue la primera empresa en superar la cifra de 10.000 unidades, tanto como compañía como para un solo modelo. No era un récord, era algo sencillamente inaudito. En 1909, en una reunión de Henry Ford con unos entusiasmados equipos de ventas, un comercial le pidió que añadiera más modelos. Su respuesta fue tajante.

Le dijo que no, que Ford fabricaría solo un modelo, el Model T, y añadió de forma premonitoria que “cualquier cliente puede elegir el color que quiera para su coche, siempre que sea negro”.

Le das color a gente que no lo necesita

Henry Ford había dado con la fórmula del éxito en esta incipiente industria de fabricar coches. Y no era un comercial, preocupado por cerrar un par de ventas más, que le iba a decir cómo tenía que llevar su fábrica. La célebre cita de Henry Ford se cita como ejemplo de arrogancia empresarial o de desprecio por el cliente. Es la excusa también usada a menudo para justificar la falta de opciones en un producto. En realidad, nada de eso es totalmente exacto; todo es cuestión de matices.

El éxito de Ford no fue instantáneo. En 1903, Henry Ford, con 39 años, fundó la Ford Motor Company. Durante los primeros años, producía un par de coches al día. En 1908, la compañía había ya introducido ocho modelos diferentes con resultados dispares. Algunos se vendían de forma correcta y otros, como el Model K de seis cilindros, fueron un fracaso comercial. El Model K fue supuestamente el motivo por el que Ford llegó a odiar los coches de seis cilindros. Que costase más del triple que un Ford Model S o Model N, quizá tuvo mucho que ver en su escaso éxito.

Ford Model T Town Car de 1909.

Y en octubre de 1908 llegó el Ford Model T. El mismo día de su presentación, ya se empezaban a entregar los primeros coches. En 12 meses, Ford había pulverizado todos los récords de ventas. El equipo de ventas, eufórico, hizo lo que hacen siempre los equipos de ventas cuando algo funciona: pedir un nuevo modelo para aprovechar el tirón del modelo de éxito y así esperar vender dos veces más.

Ford no lo vio así. En su autobiografía describe el mercado dividiéndolo en tres grupos: los que no saben lo que quieren, los que creen saberlo y los que realmente lo saben. Su tesis era que ese tercer grupo, el único que tiene preferencias bien definidas, representa como mucho el 5% del mercado. El otro 95% quiere un producto que funcione bien a un precio razonable. Nada más. Unos coches diseñados para el 5%, pensaba Ford, no te hacen ganar el mercado. Te distraen de ganarlo.

Así que en lugar de sumar modelos, eliminó dos: el Model R y el Model S, que entre ambos acumulaban miles de ventas. Y anunció que la compañía fabricaría un único modelo. Solo entonces añadió lo del color: sería negro, y punto. Todo el mundo recuerda el color. Nadie recuerda que Ford mató dos modelos rentables el mismo día. Ni tampoco que el Ford Model T sí estuviera disponible en varios colores inicialmente. Es más, el primer Model T fue de color rojo.

Ford Model T Coupé de 1919.

La idea de Henry Ford, más que despreciar descaradamente a sus clientes, era la de optimizar la oferta y la línea de montaje. Se puede decir que el Model T fue el primer automóvil en compartir plataforma de la historia. Sobre el mismo chasis de largueros y travesaños se fabricaban el sedan, el cupé, el camión, el roadster y otras variantes. Las piezas y componentes, salvo la carrocería, eran los mismos para toda la gama. El inventario de piezas se reducía y simplificaba así, mientras se aceleraba la producción. A su vez los precios podían bajar por la economía de escala realizada.

Un sólo color, el negro

Una de las teorías es que el negro secaba más rápido y así el ritmo de producción podía ser más elevado. En esa época, para la pintura de sus coches Ford aplicaba la técnica del maque. Consiste en aplicar capas de barniz o resinas, con base de asfalto fundido, que se secan al calor de un horno y se pulen para obtener un acabado liso y brillante, generalmente en negro, aunque también se usan otros colores. Sin embargo, no hay pruebas de que el negro secara más rápido que el rojo, por ejemplo. 

Otra teoría atribuye a elección del negro para pintar el Model T a su bajo coste, el pigmento negro de carbón era el más económico de todos, y a su mayor durabilidad frente a colores claros, al menos en esa época, explica Trent Boggess, profesor de Economía en la Universidad Estatal de Plymouth que trabajó en el Museo Henry Ford. El Gilsonite, añadido para mejorar la resistencia a la humedad y el brillo, limitaba la gama de colores a tonos oscuros como granate, azul, verde o negro.  

El negro se impuso al cabo de un par de año. Los primeros Model T de 1909 eran de color rojo o gris, pero a mediados de año se adoptó un verde oscuro. Entre diciembre de 1910 y enero de 1911, este verde dio paso a un azul intenso, casi negro. Más tarde, entre finales de 1914 y principios de 1915, el azul fue sustituido por un negro uniforme en los vehículos descapotables. 

Desde entonces y hasta la llegada de los "Modelos Mejorados" en agosto de 1925, el negro se consolidó como el color predominante. En este intervalo se produjeron unos 11,5 millones de coches, y aunque los nuevos modelos incorporaban carrocerías en verde y granate, muchos vehículos seguían pintándose de negro.

La moraleja no es que limitar opciones sea bueno. Es saber exactamente qué opciones eliminar, y cuáles no tocar, lo que marca la diferencia entre levantar un negocio y dispersarse. Ford eliminó el color porque no aportaba valor al 95% de su mercado. Pero mantuvo seis variantes de carrocería porque esas sí respondían a necesidades reales y distintas.

Ford vendió un total de 15 millones de unidades del Model T. En los años de apogeo del Model T, Ford vendía un millón de coches al año mientras Chevrolet, su principal competidor, llegaba a 300.000. Fue el coche más vendido de la historia durante casi cincuenta años, hasta que el Escarabajo de Volkswagen superó esa cifra en 1972. 

Imágenes | Britannica, Nostalgic Motoring, Ford, Darin Schnabel (RM Sotheby's)

En Motorpasión | Confirmado: la nueva norma de la DGT permitirá seguir conduciendo a los nacidos entre 1956 y 1961 

Ver todos los comentarios en https://www.motorpasion.com

VER 0 Comentario