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Una serie histórica con ADN deportivo

Pasión. Sin pasión, ahora mismo, ¿qué tendríamos? Se trata de un sentimiento que ha sido capaz de mover montañas, que ha derribado muros y que ha unido cosas totalmente enfrentadas. La pasión, algo totalmente intangible que como muchas otras cosas, ha llevado al automóvil a ser uno de los mayores inventos del ser humano y es, actualmente, lo que mueve a muchos aficionados a disfrutar en carreteras de curvas, a invertir un enorme capital con sudor y esfuerzo en completar sus sueños; la pasión nos ha traído a todos hasta aquí. No cabe duda, el automóvil es pasión, aunque muchos no lo comprendan.

Es por ello que los coches potentes, los rápidos, aquellos capaces de cortar la respiración con sus prestaciones y comportamiento son los más apreciados. Porque desprenden ese sentimiento que todos los aficionados llevan dentro. Por eso, los fabricantes ponen en circulación automóviles prestacionales cuyo principal objetivo es ofrecer disfrute al volante, despertar esa pasión intangible en quien se pone a sus mandos. Es por eso, precisamente, que Toyota mira al pasado y recupera esa imagen de fabricante de coches deportivos. Porque es necesario, porque ya es hora de crear máquinas que se hagan un hueco entre los aficionados una vez más. Es hora de que vuelvan los coches emocionantes.

Toyota tiene un pasado deportivo que se remonta hasta más allá del 2000GT, aquel deportivo de morro largo y cabina retrasa que estaba animado por un motor de seis cilindros en línea y 150 CV. En su momento, casi a finales de la década de los 60, llegó a ser comparado con el Porsche 911 y actualmente es considerado el primer ‘supercoche’ japonés. Fue Toyota quien presentó el primer deportivo ‘de verdad’ fabricado en Japón. El pionero que abrió el camino a todo lo que vino después, como el famoso Toyota Corolla EA86, el Celica, el Celica Supra, el Supra… ¿quien no ha soñado con alguno de esos coches alguna vez?

Un futuro inspirado en el pasado

Solamente el Toyota Celica contó con siete generaciones, que dejaron el mercado en el año 2006 sin que hubiera un sustituto real. Un hecho que podría llegar a su fin si hacemos caso a los rumores. Sería una gran noticia, ¿verdad? El regreso del Toyota Celica para completar la gama deportiva de un fabricante cuyo palmarés en competición es muy grande. Pero además, Toyota también ha tenido modelos roadster, como el MR2, que también podría regresar junto al Toyota Celica después de que el nuevo Supra aterrice en el mercado. Sería volver a los orígenes, o casi.

Pero dejemos de soñar, apartemos a un lado rumores y especulaciones y centrémonos en lo que hay. Actualmente, el Toyota GT86 representa lo máximo en deportividad dentro de la marca, con permiso del radical Toyota Yaris GRMN (de edición súper limitada) y pronto se verán acompañados del nuevo Toyota Supra. Un coche que promete sensaciones, promete deportividad y por supuesto, pasión. Un deportivo que ha levantado mucha expectación y que pronto, muy pronto, se dejará ver por fín totalmente al descubierto. Aunque el culmen, lo más racing que Toyota nos tiene preparado, beberá de la tecnología desarrollada en el Mundial de Resistencia representando lo más parecido a la versión ‘de calle’ del TS050 HYBRID, el Campeón de las 24 Horas de Le Mans 2018.

El Toyota Supra tiene sus raíces en el mismísimo Celica, pues nació como una versión de aquel. Apareció en 1982 como una opción más lujosa y potente que finalmente, se quedó como un modelo por separado en 1986. Desde entonces y hasta el año 2002, el Toyota Celica y el Toyota Supra convivieron en el mercado, adoptando una filosofía totalmente diferente. Mientras el Celica se quedaba con el grueso del mercado y representaba a Toyota en los rallyes, el Supra era el superdeportivo, el tope de gama deportiva de la marca. Cuando se dio a conocer, los japoneses lo anunciaron como ‘un coche especial de alto rendimiento’. El más potente, el 3.0 Turbo, rendía 233 CV, mientras que la siguiente generación, aparecida en 1993 y la que convirtió al Supra en todo un mito, anunciaba 280 CV para el mercado japonés, pero para el resto de mercados la cifra ascendía hasta los 324 CV.

Al mismo tiempo, el Toyota Celica seguía con un camino iniciado en 1970, apenas unos años después de la aparición del genial 2000GT. El nombre de Celica deriva de la palabra 'coelica', que traducido del latín significa 'celestial' y estuvo en el mercado hasta el año 2006. A Europa llegó a partir de la cuarta generación, cuando cambió a la tracción delantera y tuvo sus mejores ventas durante la década de los 90. Los aficionados recuerdan las versiones con tracción total y motor turbo, aquellas GT-Four Carlos Sainz y habrá quien recuerde el último Celica T-Sport de 197 CV. Este coupé fue un coche popular, apreciado y todavía recordado. Incluso hay aficionados que prefieren un Celica al actual GT86, a pesar de la mayor deportividad de éste último. Porque sí, el GT86 es un modelo más deportivo que el Celica por concepción, tanto por su propulsión como por la disposición del motor (muy baja y centrada), así como su personalidad.

TOYOTA GAZOO Racing será protagonista

El Toyota GT86, es el actual representante de la marca en el segmento de los coupés. Ya se ha hablado de él largo y tendido y más que se hablará con el tiempo. Hace muy poco, la marca publicó un vídeo del Toyota GR86, una versión realizada por Gazoo Racing que ya está disponible en el catálogo japonés y que podría llegar a Europa. Podría, todavía no sabemos nada pero como con los rumores de otros posibles modelos, sería una gran noticia. Tan buena como el regreso del MR2. El pequeño deportivo de Toyota se dio a conocer en 1984 y entre sus características destaca unos pequeños lazos con Lotus (Roger Becker, ingeniero de Lotus, desarrolló la suspensión delantera) y que no era un roadster, sino un coupé. Un ‘peso pluma’ de dos plazas, propulsión, motor central y un objetivo claro: diversión. Además, el MR2 fue el primer deportivo japonés con motor central y se ofreció en diversas variantes que culminaron con una última generación descapotable. En Japón llegó a tener motores con más de 200 CV y dejó la línea de producción en 2007.

Si todos estos modelos mencionados son parte de la historia de Toyota, hay uno que todavía hoy, más de 30 años después de su puesta de largo, sigue siendo un icono: los Toyota EA86, el famoso ‘hachi-roku’. Eran una versión con propulsión, un motor de 130 CV y muy poco peso. Por un lado, el Toyota Corolla Levin, por otra, el Sprinter Trueno. Se hicieron famosos en el mundo del drift y la serie de animación (o anime) Initial D hizo del modelo un mito. Se llegaron a vender en España, pero no en la península, sino en Canarias, un lugar que parece un paraíso perdido del automóvil, con unidades que nunca llegaron al resto del territorio español.

Toyota, como se puede ver, tiene un pasado de coches emocionantes y pasionales. Un pasado que no tardará en volver. Es una marca con la competición en las venas (o en los manguitos, mejor dicho) y está presente en una infinidad de campeonatos. El próximo paso, al menos en España, es una serie de eventos en varios circuitos como el Jarama o Ascari, enfocados a todos los ‘quemados’ y seguidores de la marca donde podrán conocer de primera mano coches como el Yaris GRMN o el nuevo Toyota Supra entre otros: las TOYOTA GAZOO Racing Experience.

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