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La Santísima Trinidad del mantenimiento del coche: correctivo, preventivo y predictivo

Todos los expertos coinciden en señalar que detrás de la mayoría de los accidentes está el factor humano, pero además de las distracciones y la falta de atención, el descuidar el mantenimiento del vehículo también depende del conductor, por lo tanto también podríamos incluirlo dentro de este factor.

Y es que ya me lo decía mi abuelo: “¡Más vale prevenir que curar!” y quizá sea esta frase la que resuma todo lo que se refiere al cuidado del vehículo, de esta forma podremos evitar averías, pagar multas o lo que es peor sufrir un accidente.

Prevenir averías e invertir en seguridad no es un gasto sino la mejor inversión

Vamos a hacer un recorrido en el mantenimiento del coche, desde el punto de no retorno, es decir, cuando ya no nos queda más remedio que arreglar algo, hasta los estadios iniciales:

El mantenimiento correctivo.

O lo podríamos decir de otra manera: esperar a que algo se rompa del todo. Normalmente esta opción va a ser la más cara en todos los sentidos.

Dependiendo del tipo de avería, puede ser que el coche nos haya dejado tirados en medio de la carretera en un día festivo a muchos kilómetros de nuestra casa, con toda la familia a bordo e incluso lloviendo, ¡qué panorama!

En ese momento nos acordamos del: “si hubiese mirado esto o lo otro antes de salir…”, pero nada, ya no hay marcha atrás, nos queda llamar a la grúa, llevar el coche al taller y preparar el bolsillo.

Cuando el coche dice que no sigue, normalmente la avería a reparar es complicada. Un sistema defectuoso o un mal mantenimiento provocan que poco a poco se vayan afectando otros sistemas principales mucho más complejos y por consiguiente más difíciles de reparar.

Pequeñas inversiones en tiempo y dinero en el mantenimiento del coche evitan grandes gastos en averías, y no hablamos de “peccata minuta” algunas de las averías que nos dejan tirados en la carretera suelen superar los 1.000 euros.

La mayor parte de asistencias en carretera se deben a fallos en batería y neumáticos

La mayor parte de asistencias en carretera se deben a fallos en batería y neumáticos

Pero tampoco es cuestión de alarmar, es cierto que algunas averías son más leves y resultan sencillas y económicas de reparar, como puedan ser problemas debidos a la batería o a los neumáticos. Según el barómetro de averías que anualmente presenta el RACE, las baterías provocaron en 2018 la mayor parte de las averías en los vehículos que necesitaron asistencia. De hecho, se incrementaron casi el 18% con respecto a 2017. Los neumáticos fueron el segundo motivo de ayuda en ruta, una cifra que aumentó el 30% si se compara con el año anterior.

Lo interesante como es lógico, es no llegar a este punto y tratar de prevenir las posibles averías.

El mantenimiento preventivo

Mientras que hace años los conductores se involucraban directamente en el mantenimiento del coche –y cuando decimos directamente es que literalmente se manchaban las manos manteniendo su coche a punto– hoy en día el mantenimiento por parte del conductor no pasa de ver un testigo luminoso o apretar un botón.

Invertir tiempo en cuidados tan sencillos como cambiar el limpiaparabrisas o fijarnos en el nivel del anticongelante debería ser un hábito en los conductores. Pero si no es así, está claro que alguien debe hacerlo y muchas veces nos da pereza ir al taller o no consideramos que sea una inversión provechosa –error por nuestra parte–.

El gasto en mantenimiento del vehículo no es una prioridad para las familias españolas

El gasto en mantenimiento del vehículo no es una prioridad para las familias españolas

Según un estudio de Eurotaller, el gasto de las familias españolas en 2019 en llevar el coche a punto cayó un 5,5% con respecto a 2018, situándose en un gasto de 582,26 euros a pesar de que los hogares españoles aumentaron su gasto medio anual general en un 2,3%.

Si sumamos un parque envejecido a que no cuidamos de nuestros coches no es de extrañar que los defectos graves en las ITV españolas hayan aumentado desde 2014 un 72,2% y los defectos leves, un 19,8%.

Está claro que en lo que respecta a lo que invertimos en nuestro vehículo nos lo tenemos que “hacer mirar”.

El mantenimiento predictivo

¿En este punto es donde tenemos que sacar la bola de cristal para adivinar el futuro de mi coche? Pues no, no es tan complicado, sencillamente basta con observarlo.

La experiencia y el conocimiento son fundamentales para predecir posibles averías

Mientras que el mantenimiento preventivo está más estandarizado ya que existen unas recomendaciones de tiempo o kilometraje para realizar ciertas operaciones, en el caso del predictivo debemos estar más atentos.

No todos los coches se mueven por las mismas carreteras, de la misma forma y con los mismos conductores, luego parece razonable que sufran distintas averías. Y aquí si es cierto que la experiencia y conocimientos del conductor son muy importantes, aquí van algunos de los indicios más frecuentes:

  • Si notamos el pedal de freno esponjoso o demasiado duro, ruidos o vibraciones raras, tendremos problemas de frenos.
  • Ruidos extraños en el motor, ralentí inestable, silbido al acelerar son ruidos anómalos y pueden ser origen de averías complejas de motor.
  • Golpes en suspensión o dirección, sobre todo al tomar curvas y pasar por badenes.
  • Los tirones en el coche van a ser generalmente problemas de alimentación o eléctricos.
  • Interpretar el desgaste anómalo de los neumáticos, también nos ayudará a “predecir” averías
  • Vigilar el humo que sale del tubo de escape, si es negro, azulado, blanco…, estará quemando demasiado combustible, aceite o agua, y esto está claro que no es bueno.
  • Si no veo cuando conduzco por la noche… ¿llevaré alguna lámpara fundida?

El coche en perfectas condiciones, una responsabilidad

En definitiva, cuando adquirimos un coche también adquirimos una responsabilidad para garantizar la seguridad de todos. Además de nuestro confort y bienestar en los desplazamientos no debemos olvidar que al circular con un vehículo compartimos las vías con el resto de usuarios.

Según la DGT, en su anuario de 2018, en lo que se refiere a accidentes con víctimas, en 128 de ellos se produjo un reventón del neumático, en 42 existían anomalías en el sistema de frenado, 28 vehículos presentaron problemas de dirección previos al accidente y en 341 casos los neumáticos estaban muy desgastados o defectuosos, además, en estos accidentes se identificaron 21.081 vehículos con algún tipo de anomalía mecánica. Muchos, si no todos, de estos accidentes se podrían haber evitado con un correcto mantenimiento.

Imágenes | iStock:  vadimguzhva; trendobjects; BHFoton; Toa55; Halfpoint

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