Prueba: Opel Corsa OPC (parte 2)

Como ya dejé entrever en la primera parte, el Opel Corsa OPC es todo un tema y no se trata sólo de un Corsa con un motor potente, es mucho más.

El pequeño alemán viene a competir con otros pepinos del segmento utilitario, como el Renault Clio 2.0 RS o el Peugeot 207 RC, juguetes para mayores, que deben ser puestos en manos de gente responsable por mucha ventaja técnica que lleven. Hablamos de 200 CV en coches que no llegan a 1.400 Kg.

Conducción y dinámica

El año pasado os comenté el Corsa 1.4 de 90 CV y el 1.3 CDTI de 75 CV. Este no tiene casi nada que ver con ellos. Tiene el motor del Opel Meriva OPC pero subido hasta 192 CV, salen 120 CV por litro. Sus 230 Nm de par máximo están disponibles en un amplio abanico de revoluciones, de 1.980 a 5.800 RPM, y eso se nota en cómo empuja sin notar ningún patadón puntual del turbo; es como si fuera atmosférico.

Este Corsita se pone a 225 Km/h y llega a 100 Km/h en sólo 7,2 segundos. En la simulación de adelantamiento 80-120 Km/h en 4ª paré el crono en 5,67 segundos, una cifra de las mejores que he visto. Desde bajo régimen es un motor muy aprovechable, con un pequeño retardo del turbo antes de 2.000 RPM, y a partir de ahí, una aceleración fuerte hasta el corte de inyección, a menos de 7.000 RPM.

¿Gasta mucho? Depende fundamentalmente del conductor. Según los probadores de Km77 les gastó 12,5 litros de media, pero a mi me ha gastado en realidad casi 9 l/100 Km (el ordenador declaró más) y le he dado tralla, pero el resto del tiempo conduciendo de forma eficiente y pasando por poblado.

Hay que tener en cuenta que en un adelantamiento corto en 3ª marcha puede papearse 400-500 ml de gasolina, según el ordenador. Puede bajar de 8 l/100 Km, a ritmos legales y condiciones realistas. La marca dice que gasta 7,9 litros a los 100 Km, no pecan de optimistas. En teoría es el mismo consumo que el Ibiza Cupra 1.8 20VT (180 CV) y un litro por debajo de lo que bebe el Clio 2.0 RS (200 CV).

El motor es una delicia en respuesta, sonido; sobre todo el sonido ronco de escape y el run-run que penetra en el habitáculo… Podréis verlo en un vídeo, tranquilos. El ruido del motor no es molesto, es muy agradable al oído y a veces se echa de menos que chille aún más. Los que ven pasar al Corsa OPC son obsequiados con el silbido de su turbo, algo que el conductor no aprecia con mucha facilidad.

El Corsa OPC, al igual que el Meriva OPC, carece del botón Sport que cambia el comportamiento de dirección, acelerador y chasis. Pero lo cierto es que no parece necesitarlo. Cuando se pide que sea utilitario dócil lo es, es poco incómodo de suspensión, perfectamente razonable. Cuando se le pide el máximo es muy obediente, no da sustos, incluso puedes permitirte el lujo de frenar en medio de una curva sin que el tren trasero se pire para donde le apetezca.

Como mucho se notarán pérdidas de motricidad en el eje delantero en aceleraciones fuertes en marchas cortas con firme irregular o haciendo bruscos cambios de apoyo. No se nota el leñazo al tren delantero que proporcionan los motores del Opel Zafira OPC o el Vectra OPC, aunque hablamos de 240 y 280 CV, respectivamente. La dirección es precisa, más rápida en los extremos que en el centro, un pelín blanda para mi gusto, pero informa bien de lo que hay bajo las ruedas.

Hablando de ruedas, los neumáticos Continental ContiSportContact 3, como siempre, fantásticos: los recomiendo. El chasis del coche es diferente de los otros Corsa, éste es más efectivo y es capaz de perdonar muchos errores con el ESP (desconectable, pero es algo que no recomiendo para nada). No molesta y puede salvarnos de una gran metedura de pata. La palanca de cambios es razonablemente rápida, pero el tamaño del pomo me parece algo exagerado.

La suspensión consigue que hasta los virajes veloces sean prácticamente planos, y el coche mantiene prácticamente siempre la trayectoria deseada. En buenas manos, es un coche bastante seguro en el plano activo, al margen de sus 5 estrellas EuroNCAP y equipamiento de seguridad. En manos poco experimentadas, es tan peligroso como un cuchillo de cocina. El Corsa GSi de 150 CV tiene de sobra para dar emociones sin catapultar tanto como éste.

Los pedales metálicos de serie vienen muy bien para conducción rápida, pues permiten hacer el “punta-tacón” fácilmente. Los frenos en el Corsa normal ya dan la campanada, y en el Corsa OPC, no decepcionan para nada. Si somos muy muy exigentes en un descenso, pueden acusar cierta fatiga, pero es mejor no llegar hasta ese punto. Son precisos, dosificables y eficaces, muy bien por Opel.

El asistente de arranque en pendiente (HSA) viene de serie, y se suma a las ayudas a la conducción opcionales, el encendido de luces y limpiaparabrisas automáticos. El control de estabilidad (ESP) y tracción, así como el sensor de presión de los neumáticos y las luces de freno adaptativas, refuerzan la seguridad activa del pequeño torpedo Opel. Han sabido hacer un coche pequeño emocional y racional, al estar bajo control su potencial (rima).

Más adelante veremos en qué constan sus sistemas de seguridad y equipamiento de serie y opcional.

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