KTM X-Bow, la marca naranja asalta las cuatro ruedas

KTM siempre ha sido una marca ligada al segmento off-road de las motocicletas aunque poco a poco desde hace varios años ha ido estrechando lazos con el negro asfalto. Primero mediante modelos mixtos estilo supermotard y posteriormente, como con la KTM RC8, con una deportiva pura. Su última locura ha sido fabricar un coche deportivo sin concesiones, el KTM X-Bow.

¿Por qué hemos elegido este modelo? Varias son las razones que nos han llevado a ello. Primero, la ausencia total de protección contra las inclemencias del tiempo: ni techo, ni ventanillas, ni parabrisas. No es obligatorio utilizarlo con casco pero si recomendable (a más de 100 km/h una mosca hace mucho daño en la cara). Además, sus prestaciones como veréis más adelante, son similares a las que pueden ofrecernos una moto deportiva.

Versiones del KTM X-Bow, chasis y motorización

Cinco son las versiones disponibles del KTM X-Bow. En el escalón más bajo encontramos el acabado Street seguido del Clubsport y el Superlight. Estos son los únicos modelos homologados para circular por la carretera aunque en el caso del segundo y el tercero (muy carbonatado), su terreno favorito ya empieza a estar mucho más enfocado hacia el circuito. Por último, el GT4 y el ROC (Race of Champions) están enfocados en exclusiva para disfrutar de sus prestaciones al límite. Disponen de todas las chuches posibles instaladas aunque también es posible hacerlo en los modelos más básicos.

En lo que no existen diferencias entre las distintas versiones es en el chasis y el motor. El chasis monocasco realizado íntegramente en fibra de carbono está fabricado por la empresa italiana Dallara. Además integra la caja de impacto delantera mientras que para la parte trasera se recurre al propio silencioso integrado en la estructura como zona absorbente. También dispone de sendos arcos de seguridad macizos integrados en la propia estructura del coche. Además, como buen fabricante de motocicletas, no se intenta esconder ninguno de los componentes del coche. Así el chasis, las suspensiones y hasta el propio silencioso cumplen función estética, dejando multitud de componentes a la vista.

En cuanto al motor, KTM ha recurrido al fabricante alemán Audi y a la tecnología de su motor TFSI. Esta colocado de forma central y transmite la propulsión a las ruedas traseras. 240 CV de potencia a 5.500 vueltas y 310 Nwm de par motor máximo con sólo un peso total de 805 kilos en la versión Street le permiten unas prestaciones asombrosas. Pero las prestaciones no sólo se consiguen con un motor potente sino que también es necesario un tren de rodaje que soporte esfuerzos.

La suspensión delantera de horquillas triangulares dobles firmadas por WP (White Power), departamento propio de KTM encargado de evolucionar y suministrar las suspensiones en las motocicletas, con los muelles colocados casi de forma horizontal, nos recuerda al tren de rodaje de un Fórmula 1. Esto unido a un centro de gravedad situado a tan sólo 390 mm del suelo le permiten unas aceleraciones laterales con neumáticos de calle de 1,5 g.

Para conseguir también una gran estabilidad en recta se ha recurrido a un fondo totalmente plano unido a un difusor trasero y a unos puntos de articulación de la suspensión elevados, evitando que penalicen el flujo de aire de delante hacia atrás. Así, a 200 km/h, la presión aerodinámica descendente es de 200 kilos, y todo ello sin recurrir a alerones u otro tipo de aditamentos.

Pero como no todo es correr sino que también hay que parar, en el KTM X-Bow se ha recurrido al fabricante de frenos Brembo para equipar su juguete con discos delanteros de 305mm y traseros de 262mm, montados en llantas de 205/40 R17 y 235/40 R18 respectivamente. Los frenos traseros equipan doble pinza diferenciando el sistema de frenos convencional del de freno de mano.

Impresiones interiores

La principal característica que uno observa la primera vez que se aproxima al KTM X-Bow es que es bajito, muy bajito. Como no tiene puertas, podría decirse que para entrar hay que hacerlo igual que en un monoplaza. Esta frase estaría muy bien si todos fuésemos pilotos profesionales pero a la hora de la verdad la comparación más semejante es que tendremos que hacer unos movimientos muy similares a los que realizamos al colocarnos en un kart.

En el lateral existe un estribo sobre el que nos apoyaremos para posteriormente acceder al interior. La forma más sencilla es pisar en el asiento y deslizarnos ayudados por los dos asideros colocados para tal fin en la puerta y en el túnel central. En los modelos equipados con volante extraíble, la operación es más sencilla, ya que tendremos más espacio para las rodillas y no nos golpearemos con él.

Los asientos Recaro están fijos a la estructura. Es más, prácticamente están integrados en el chasis y no es posible regularlos. No tienen mullido pero adicionalmente se pueden pedir con tres tipos diferentes de acolchado hechos en goma espuma PUR en función del tamaño del piloto y del pasajero.

Debido a la falta de regulación del asiento disponemos de volante y pedales regulables. En ambos casos se liberan con sendas palancas y disponen de múltiples posiciones. El volante, además de regulación en profundidad también dispone de regulación en altura.

La banqueta del asiento recoge perfectamente las piernas. Sin embargo, los laterales del respaldo apenas tienen zonas envolventes para sujetar el cuerpo. Esta tarea está encomendada a los cinturones de seguridad de cuatro puntos de anclaje. Adicionalmente se puede pedir con cinturones de seis puntos de anclaje.

En marcha con el KTM X-Bow

Una vez bien atados damos vida al motor con el botón situado en la consola central sin tener que hacer nada más ya que dispone de arranque sin llave. En el centro disponemos de un display donde encontramos toda la información que necesitamos. Tampoco hay palancas ni botones en el habitáculo. Todos los mandos (luces, intermitentes, bocina...) están integrados en el cuerpo del volante.

El KTM X-Bow no dispone de ayudas de ningún tipo. Ni ABS, ni control de tracción y mucho menos control de estabilidad. Únicamente podemos montar como opción un diferencial autoblocante para mejorar las pérdidas de tracción. Es un vehículo para disfrutar al límite en circuito.

Rodando fuerte se nota desde el primer momento que el vehículo gira siempre muy plano. Es un vehículo que difícilmente tiende al subviraje a nos ser que entres pasadísimo en la curva. Su motor central y su reparto de pesos delante:detrás del 37:63 facilita las cosas.

Dispone de luz de sobre-régimen en la consola central que nos permite apurar las marchas sin tener que estar pendiente constantemente del cuentavueltas, aunque a medida que apuramos las prestaciones del coche empezaremos a notar que es posible que él se encuentre por encima de nuestras posibilidades.

Sus prestaciones son muy buenas. Tarda menos de cuatro segundos en alcanzar los 100 km/h, concretamente 3,9 s mientras que para pasar de 80 a 120 km/h tan sólo necesita tres segundos pelados. Su velocidad máxima es de tan sólo 220 km/h pero hay que darse cuenta que es un vehículo diseñado para carreteras de montaña ratoneras y circuitos revirados, no para dar vueltas en un anillo de velocidad.

En el día a día el vehículo no es práctico. La ausencia de techo, parabrisas y maletero (la documentación la deberemos llevar con nosotros) hace que sea más un vehículo para ir a tomar un refresco un domingo por la mañana que para utilizar con asiduidad. Aunque seguro que no dejarás indiferente a nadie allá por donde vayas.

Además, por si fuera poco, KTM dispone de toda una línea de complementos para ir a juego con el vehículo, desde el casco a los botines pasando por traje, sudaderas y guantes. Puedes salir completamente equipado del concesionario y a juego con el coche. Para él también dispones de accesorios. Es lo que en KTM se denomina Powerparts y Powerwear.

La pena es que debido a la situación económica se haya tenido que detener su producción aunque confiemos que se reestablezca pronto y podamos seguir contando con este modelo y posteriores evoluciones y mejoras.

Ficha técnica del KTM X-Bow

  • Cilindrada: 1.984 cc
  • Motor: 4 cilindros en disposición central trasero transversal (241 CV a 5.500 RPM)
  • Par máximo: 310 Nm entre 2.000 y 5.500 RPM
  • Peso en vacío: 892 792 Kg (versión Street), 805 Kg (versión Clubsport), 785 Kg (versión Superlight), 825 Kg (versión GT4), 785 Kg (versión ROC)
  • Velocidad máxima: 220 Km/h
  • Aceleración de 0 a 100 Km/h: 3,9 s
  • Transmisión: Manual de 6 velocidades
  • Consumo mixto: 7,9 l/100 km
  • Combustible: Gasolina
  • Capacidad del depósito: 40 litros
  • Capacidad del maletero: no dispone
  • Neumáticos: del. 205/40 R17 tras. 235/40 R18

Precios KTM X-Bow

  • KTM X-Bow Street: 60.875,64 euros
  • KTM X-Bow Clubsport: 73.055,64 euros
  • KTM X-Bow Superlight: 97.415,64 euros
  • KTM X-Bow GT4: 100.972,20 euros

Principales opciones:

  • Diferencial autoblocante: 2.900 euros
  • Llantas monotuerca: 1.148,40 euros
  • Neumáticos Michelin PS2: 464 euros
  • Neumáticos Toyo R888: 870 euros
  • Volante extraíble: 1.148,40 euros

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