Prueba: Chevrolet Lacetti 2.0 TCDi (parte 2)

Sin duda lo más interesante de la versión TCDi es el motor, un turbodiesel de 2 litros de cilindrada, 16 válvulas, turbocompresor de geometría fija, intecambiador de calor e inyección common-rail. Debo admitir que lo subestimé, me traicionaron los prejuicios.

Conducción y dinámica

Hasta la llegada el turbodiesel, la gama Lacetti se movía con un 1.4 16v de 95 CV, un 1.6 16v de 109 CV y un 1.8 16v de 121 CV; la misma potencia declarada que el diesel. Es una pena que no haya libertad de elección de un turbodiesel de inferior potencia, al menos de momento. La versión descafeinada del motor del Captiva y del Epica es estupenda para un turismo como el Lacetti. Podemos conducir un compacto de 121 CV turbodiesel por un precio que muchos competidores no pueden igualar.

Fuera prejuicios: no tiene traqueteo petrolero como los TDI de VAG o los Multijet de FIAT, está muy bien aislado, pero eso no es todo. Los dos ejes de equilibrado contrarrotantes en el cárter, bajo el cigüeñal, hacen las vibraciones testimoniales. Acelerando, se nota tirón desde bajo régimen pero sin una rumorosidad elevada; es bastante contenida. En suavidad y respuesta está muy próximo a un 1.5 dCi, pero anda más. En general es un propulsor más refinado y agradable que sus rivales con la misma potencia. Al ralentí no se libra de hacer un poco de ruido, pero esto es denominador común en casi todos los diesel.

Como su turbocompresor es de geometría fija, se nota una disminución del empuje subiendo de 3.000 RPM, y al llegar a las 4.000 no merece la pena seguir acelerando, empujará más en una relación más larga y a menos vueltas. La máxima potencia la entrega a 3.800 RPM, y el par máximo a 2.000 RPM. Pisando a fondo desde bajo régimen no se nota un patadón, es una respuesta más progresiva, pero estoy casi seguro de que recupera mejor que el 1.8 16v. En aceleración 0-100 Km/h el diesel es 0,3 segundos más lento y desarrolla una punta de 186 Km/h, 8 menos que el 1.8 gasolina. Pero, ¿acaso importa?

En consumos no es una maravilla, pues homologa un gasto mixto superior a la media (5,7 l/100 Km), y teniendo en cuenta que desde que la aguja marcaba medio depósito hasta la reserva hizo poco más de 300 Km imagino que el consumo real está en torno a los 6-7 litros en adelante (carece de económetro) y sin pisarle. Con un depósito de 60 litros (grande en su categoría), tiene una autonomía de entre 800 y 900 kilómetros a ritmo tranquilo. Si el consumo “optimista” de ficha fuese cierto, rebasaría sin complicaciones los 1.000 Km de autonomía. Un C4 HDi con semejante depósito se haría 1.300 Kilómetros.

No es por tanto excesivamente ahorrador, y su consumo no está lejos de su equivalente gasolina, el 1.8 16v (7,4 l/100 Km homologados), lo que sumado a la diferencia de precio de 1.295 euros sugiere meditar la compra del diesel. Si el estilo de conducción es agresivo, directamente no interesa el gasolina, pues los Chevrolet se vuelven sedientos cuando se les atiza el acelerador.

En cuanto a prestaciones, lo recomiendo sin reservas, pues recupera muy bien, casi 8 segundos de 80 a 120 Km/h en 4ª. Es un buen adelantador y en conducción urbana con salidas desde parado no se nota la menor tibieza. A nivel ecológico, sus emisiones de dióxido de carbono son moderadas y el filtro de partículas es equipamiento de serie. Bien por Chevrolet.

Los desarrollos del cambio ayudan al Lacetti a ser ágil, y la 5ª es lo suficientemente larga para circular por autopista con rumorosidad contenida, aunque bien podría haber montado un cambio de 6 relaciones (FIAT lo ofrece en el Grande Punto con un 1.3 turbodiesel de 90 CV). Si queremos una buena aceleración y recuperaciones, elegimos bien con el Lacetti. Y es que este motor es capaz de más, pero 150 CV en el Lacetti se me antojan excesivos.

La suspensión tiene un tarado un poco blando. Beneficia el confort y los cruceros largos sin fatigar las posaderas, y su comportamiento en conducción a velocidades legales es el adecuado. Sin embargo, en ritmo rápido en carretera secundaria le falta carácter aunque traza bien, y en los cambios de apoyo rápidos, la carrocería se inclina un poco. A mi entender, no es una elección deportiva. Está más orientado a conductores que prefieran el confort, pero que no renuncian a tener una reserva de potencia para adelantar o hacer maniobras rápidas.

No hace falta ir deprisa para echar de menos un poco más de firmeza en los amortiguadores, pues haciendo frenadas muy fuertes con un ligero viraje no termina de ser estable y el tren trasero puede hacer un extraño si la adherencia es media/baja, se le levanta el culo un poco (léase sin exagerar). Nada que no pueda enmendarse con un trabajito de suspensiones, y no estoy diciendo que el coche sea peligroso. Por cierto, tenemos control de tracción, pero control de estabilidad no, ni en opción.

La versión CDX tiene dirección asistida de dureza variable en función de la velocidad, las básicas SE y SX no; asistida a secas. Tiene una leve desmultiplicación que obliga a hacer más “manos” que en un Focus o un León y no tiene toda la precisión que debería tener, son 3 vueltas de volante entre topes. El manejo en situaciones normales es agradable, suave y con un retorno rápido. Prefiero su tacto al de la versión 2002 del Renault Megane.

Sobre el cambio, quedé un poco sorprendido. Habiendo conducido el 1.8 16v, la palanca del diesel tenía más precisión en el recorrido y un tacto más agradable (menos mecánico), que me gusta más que el cambio manual del Megane, 307 o del Focus, por poner ejemplos. Visualmente, la palanca es diferente a los Lacetti gasolina (el pomo del diesel se puede instalar en los gasolina mediante accesorios).

Es más, el tacto es de los mejores del segmento compacto en mi opinión. Sólo le falta ser de 6 velocidades y ser un pelín más rápida en su accionamiento. El 2.0 TCDi se puede asociar a una transmisión automática de 5 velocidades.

Los frenos responden adecuadamente sobre firme seco, sobre firme mojado no pude comprobarlo. Sin duda los resultados serían un poco mejores con una óptima puesta a punto del chasis. El diámetro de sus discos delanteros es inferior a la media, en cambio los traseros están correctamente dimensionados.

A modo de resumen, a menos que apretemos el Lacetti llevándolo al límite, tiene un buen comportamiento. Quien desee más, tendrá que mirar otras opciones en el mercado.

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