Prueba: Toyota Prius (parte 3)

Como la inmensa mayoría de los coches que vienen de Asia, el equipamiento viene cerrado, apenas hay un par de opciones seleccionables y el resto es cosa de postventa. Lo importante es que el equipamiento de serie es generoso y completo, y aunque no disponga de opciones sofisticadas, responda a las necesidades de la mayoría de los conductores.

El precio de tarifa es 24.500 euros, un poco elevado, sí, pero como veremos, acaba mereciendo la pena, además, hay que sumar las subvenciones que podamos conseguir por ser un coche híbrido.

Equipamiento

El coche tal cual sale de fábrica tiene dirección asistida eléctrica, el sistema híbrido, batería (ante la duda mejor aclararlo), ordenador de viaje, pantalla a color de 7 pulgadas táctil, elevalunas a la coreana, llave “manos libres”, climatizador automático con A/C, asistencia al arranque en pendiente, radio-CD MP3/WMA con 6 altavoces, toma auxiliar, portagafas, cierre centralizado, respaldo trasero abatible asimétrico, cofre central, etc.

Así, el equipamiento que trae es prácticamente el mismo que tiene el Civic Hybrid, solo que un poquito mejor. Opcionalmente se pueden pedir paquetes de extensión de garantía sin límite de kilómetros (ideal para taxistas) y lo “gordo”. Un paquete nos trae el navegador, soporte Bluetooth y el IPA, y con todo esto podemos pedir cuero o no, 2.000 o 3.000 euros más respectivamente.

El navegador aporta además el reconocimiento de voz, pero sólo entiende inglés. Tiene muchas posibilidades, como por ejemplo, preguntarle por el teatro más cercano o manipular el teléfono. Cuando probé el primer Prius de esta generación, creí que iban a solucionar lo del reconocimiento de voz y ponerlo en castellano, pero en Toyota no han hecho los deberes.

Ahora os cuento qué es eso del IPA. Se trata de un sistema de aparcamiento basado en una cámara de vídeo trasera, con lo que no necesita sensores de aparcamiento, es mucho más preciso con imagen que con pitidos. La pantalla tiene una serie de marcas para indicarnos cómo lo hacemos de bien o de mal, y se puede “calzar” el coche en una plaza estrecha sin problemas.

Pero además, podemos pedir que nos aparque sólo. El sistema tiene sus limitaciones, pues la cámara recoge unas imágenes y el ordenador las interpreta. Si aparcamos en un parking en batería o en línea con pintura vial blanca en buen estado, localiza fácilmente las plazas de aparcamiento, si sólo hay un hueco entre coches, le cuesta un poco más. En todo caso, siempre nos pregunta dónde quiere que lo coloquemos.

El estacionamiento automático controla el volante y acelerador, sólo hay que sujetar el coche con el freno. A la menor dificultad, la maniobra se aborta y nos dice por qué. Por ejemplo, no se puede hacer cuesta abajo por que se embala y cuesta arriba no puede, tiene que ser en llano. Una pega del sistema IPA es que tardamos unos segundos en seleccionar la plaza, si nos están agobiando los típicos cagaprisas, vamos a recibir una generosa pitada.

Es muy útil ya que facilita el estacionamiento, pero hay que hacerse al sistema, seguir las instrucciones del manual y ponérselo fácil. Es un sistema informático en evolución (visión computerizada, lógica borrosa, razonamiento con incertidumbre…) y a día de hoy no es perfecto, le que da camino aún pero el avance es muy notable.

Una vez dicho todo ésto, lo único que queda pedir es el color y si lo queremos metalizado o no. Y ya.

Seguridad

El Toyota Prius es un producto redondo, pues también da la campanada en seguridad. Aunque el modelo original ya tiene 4 años, logró un resultado EuroNCAP estupendo: 5 estrellas de protección de ocupantes, 4 estrellas de protección infantil y 2 estrellas de protección de peatones. Chapeau por la marca japonesa. No sólo es seguro en marcha, también lo es cuando ocurre lo peor (dentro de unos límites, obviamente).

El equipamiento de seguridad es 100% de serie, en seguridad activa cuenta con todo lo siguiente: frenos ABS, control de tracción (E-TRC), control de estabilidad (VSC+), distribución electrónica de frenado (EBD) y servofreno de emergencia (BA) mas el regulador de velocidad, eso sí, no tiene limitador.

La seguridad pasiva también es buena, el coche tiene 5 cinturones de 3 puntos (delanteros con chivatos, pretensores y limitadores de esfuerzo), cinco cabeceros (delanteros contra lesiones cervicales), airbags (frontales delanteros, frontales laterales y de cortina), barras de protección lateral y anclajes ISOFIX traseros.

Recuerdo el detalle de la segunda parte, en modo eléctrico y cuando se da la marcha atrás, el motor de gasolina no hace ruido, y el coche no es percibido por los peatones a menos que se fijen en él. Hay que tener cuidado aparcando y estar pendiente de todo. El sistema de aparcamiento opcional es una gran ayuda, pero la prudencia y en sentido común la tenemos que aportar nosotros.

En fin, en este apartado, no puedo puntuarle negativo. Más bien al revés.

Prueba: Toyota Prius | Parte 1, Parte 2 y Parte 4

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