La UE planea incluir las emisiones contaminantes del transporte en el sistema de comercio de derechos de emisión

He aquí una medida que amenaza, cuanto menos, con densificar el panorama de reducción de emisiones contaminantes en el transporte: la Unión Europea quiere incluir al sector en el llamado sistema de comercio de derechos de emisión (Emissions Trading System - ETS). La propuesta viene así reflejada en el borrador del próximo paquete de medidas en cuanto a medio ambiente y energía de la UE para 2030.

Sin haberse especificados detalles, esto permitiría la compraventa de emisiones entre fabricantes que contaminan más y menos, un sistema de intercambio comercial de permisos para aumentar o reducir la cuota de contaminación que desde sus inicios en 2005 no ha estado exento de polémica.

El ETS cubre en la actualidad en nuestro continente a 12.000 plantas de energía, fábricas y otras instalaciones de la industria, poniendo un límite global a sus emisiones y permitiendo el comercio dentro de este. Como se señala el vídeo, la situación buscada es que a largo plazo y para cuando los derechos pisen realmente el mercado, las compañías se vean incentivadas para la reducción de sus emisiones.

No obstante, llegado 2013 la UE tuvo que intervenir ante el exceso oferta. Es decir, había demasiadas compañías ofreciendo su emisiones, y pocas dispuestas a comprarlas. Esto provocó además un descenso en el precio de la tonelada de CO2.

Lógicamente, los sectores más ecologistas han venido mirando con escepticismo y criticando este sistema, argumentando que se trata de una distracción legal que permite a las compañías seguir contaminando o burlar y retrasar sus esfuerzos para cumplir con los límites. Puede que no les falte razón.

¿Beneficiaría esto al sector de la automoción?

Esta es una cuestión trampa. Muchos fabricantes han venido presionando indirectamente a las autoridades para retrasar el objetivo de emisiones europeo, en una operación que desprendía un intenso aroma germano. Quizá desde el punto de vista económico e industrial, resultó una presión lógica, eso sí, no lo fue tanto desde una perspectiva eco-lógica.

El transporte por carretera es la segunda fuente de emisiones de gases de efecto invernaderos en Europa, y la que más rápido aumenta. Durante mucho tiempo os hemos venido relatando los problemas que esto acarrea, con lo que poner límites a la contaminación resulta, más bien, incuestionable. Para comprobar si la idea de comercializar la contaminación para reducirla funcionará o no en automoción habrá que esperar tanto como para el resto de sectores.

Vía | Automotive News Europe
Foto | ClearFrost (CC) en Flickr
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