La UE ajusta a la baja los objetivos de emisiones para el transporte

En 2008, cuando se presentaron los objetivos de emisiones para 2015, la Unión Europea fijó unos límites de emisiones medios por fabricante de 130 g/km de dióxido de carbono. Esto beneficiaba expresamente a los fabricantes de coches pequeños y bajas emisiones y penalizaba seriamente a los fabricantes de grandes berlinas, todocaminos o deportivos. Pues bien, parece que ahora la UE se va a echar para atrás en su posición de reducir las emisiones medias del parque móvil.

Según los fabricantes, el gasto necesario en investigación para desarrollar modelos de bajas emisiones sería excesivo teniendo en cuenta la situación económica actual. Y reduciría sensiblemente los márgenes de beneficios de los fabricantes, en serios apuros debido a la debilidad del mercado y la sobrecapacidad de producción que tienen las plantas europeas a día de hoy.

El informe ha sido presentado hoy de la mano de Sergio Marccione como representante de la asociación europea de fabricantes de coches (ACEA) y Antonio Trajini como Comisario Europeo de Industria. En el se relajan los objetivos de emisiones para apoyar de esa manera a los fabricantes europeos a conseguir salir del atolladero en el que se encuentran.

¿Adios a la electrificación del parque móvil europeo?

Esa es la gran pregunta, ¿afectará al futuro desarrollo de proyectos híbridos y eléctricos la eliminación de estos objetivos de emisiones? Hemos visto recientemente como Audi eliminaba sus proyectos de construir tanto el A2 eléctrico como la versión range extended del A1 debido a los costes que suponían.

Y es posible que más fabricantes les sigan. Hemos visto como debido a esta normativa fabricantes como Aston Martin han lanzado al mercado coches como el Cygnet o la presentación del sistema híbrido por parte de Ferrari, etc. Todo esto puede irse al garete debido a este cambio de rumbo en la normativa.

El otro día dije que Europa se está quedando atrás en la electrificación del automóvil, y esto no solo influye en el retraso tecnológico (que no es tontería) sino también en los costes de transporte que los europeos hemos de sufragar. Esta medida no solamente ayuda que los fabricantes se ahorren unos euros en investigación, sino que supone que Europa no va a reducir su dependencia de combustibles fósiles.

España depende casi al 100% del petróleo importado

En países como el nuestro dependemos de hasta un 80% del exterior para proporcionarnos energía, esto es poco más o menos que una forma de servidumbre del s.XXI, ya que nuestros proveedores de energía nos tienen cogidos de las gónadas, si no nos proveen energía se para el país.

El reducir los objetivos de emisiones del parque móvil ayudaría a eliminar parte de nuestra dependencia exterior del petróleo y otras fuentes de energía, y la electrificación del parque móvil nos permitiría utilizar nuestros recursos propios (aire, agua, residuos, carbón) para propulsar nuestros vehículos.

Otra de las cuestiones que quedan en el aire, es la cuestión de los límites de contaminación. Uno de los puntos más favorables de la norma Euro VI era la extrema reducción de las partículas contaminantes y de los NOx en los motores diésel, causantes de gran parte de la contaminación (y consiguientes muertes) en las ciudades europeas. ¿Vamos a extender el problema de salud que supone la contaminación todavía más en el tiempo?

La electrificación del parque móvil, una salida diferente a la crísis

De proceder masivamente, mediante incentivos, desarrollo de infraestructuras y, sobretodo, penalización de los modelos más contaminantes, a mover nuestro parque móvil a la electricidad, conseguiríamos no solamente reducir nuestro déficit comercial, sino que podríamos convertirnos en nuestros propios suministradores de energía.

Las energías renovables son caras de instalar, pero de utilizarse masivamente para la recarga de coches eléctricos, aumentando de esa manera las tasas de utilización, podríamos reducir el coste variable de las mismas y acercarlas al precio de producción con fuentes no renovables.

El desarrollo de estas tecnologías renovables supondría un plus a la economía mayor que el que puede suponer no reducir los límites de emisiones. La investigación llevaba a cabo en campos de fuentes de energía alternativa se dispararía, y la fabricación y utilización de energías renovables se incrementaría brutalmente junto con ella.

Las energías renovables son la única energía que no necesitamos importar

En Europa somos líderes tecnológicos en lo que a energía renovable se refiere, desde las plantas termosolares a los generadores eólicos pasando por el procesado de biogás, esa tecnología es 100% europea con inversiones que se quedan en Europa. El petróleo tenemos que importarlo desde otras zonas del mundo, a donde se escapan los euros que tanto trabajo nos cuesta ganar a todos.

En fin, esta me parece una victoria de los lobbies tanto de fabricantes como petroleros, ya que son ellos los únicos beneficiados con esta medida. Yo sigo esperando poder comprar mi futuro híbrido o eléctrico (dependiendo de lo que necesite), pero veo que mis euros se irán a compañías norteamericanas o japonesas, ya que los europeos (salvo Renault, básicamente) no parecen estar por la labor de que reduzcamos nuestra dependencia petrolera.

Fuente | Reuters
En Motorpasión Futuro | El grado de dependencia del petróleo y el impulso a la movilidad eléctrica, El humo de los diésel podría causar ataques al corazón, El CEO de Volvo Critica la estrategia europea sobre reducción de emisiones y coches eléctricos, Una historia sobre diversidad energética

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