Gas de pizarra: información primero (negocio después)

Esta semana el diaro El País se hacía eco de una “nueva” oportunidad energética, la extracción de gas natural no convencional, según ellos “tras el éxito de Estados Unidos”. Este gas es el que también se conoce más habitualmente como gas de pizarra (que no es otra cosa más que gas natural atrapado entre la roca, aunque podría ser también gas atrapado en areniscas y en placas de carbón). Pues bien, este tipo de gas ni es tan nuevo, ni es tan estupendo. Su extracción no siempre es inócua.

El gas de pizarra no se puede extraer tan fácilmente como el gas natural de bolsas subterráneas (que basta con perforar y bombear). Sin embargo los ingenieros hace algunos años ya que encontraron la forma de explotarlo, gracias a la técnica conocida como hidrofractura (en el artículo de El País la llaman fracking, bueno, pues sabed que tiene nombre en castellano).

La hidrofractura consiste (básicamente) en taladrar el subsuelo hasta una determinada profundidad, para luego inyectar grandes cantidades de vapor de agua a alta presión (junto con ciertas sustancias químicas y a veces también arena) para romper así las placas de pizarra y que aflore el gas.

Protección del medio ambiente y de la salud

Donde más se está utilizando esta técnica es en los Estados Unidos, ciertamente, y además allí las compañías que consiguieron las licencias de explotación se están lucrando con pingües beneficios. Es sin duda un nuevo negocio que mueve muchos miles de millones de dólares.

De hecho, el artículo nos lo presenta como la gran esperanza del sector energético, para disponer de una gran cantidad de energía y poder crear riqueza. Incluso cita el interés de El País Vasco (y en particular del Ente Vasco de la Energía) en su explotación.

De lo que casi no habla es de los posibles problemas medioambientales y para la salud (estos últimos ni los menciona) que acarrea el procedimiento de extracción de este tipo de gas natural. En Estados Unidos se extrae muchísimo gas de pizarra porque la legislación de protección del medio ambiente, y la legislación de protección de la salud y de los consumidores no ha contravenido su extracción, aunque hay ciertas dudas.

En Europa por el momento los proyectos que solicitaban extraer este tipo de gas estaban paralizados, aunque parece que Polonia se va a atrever a extraer este gas. Es importante que no lo hagan de manera inconsciente y sin saber a qué deben atenerse, hay que valorar las ventajas y las desventajas, y si se opta por la extracción evaluar bien cómo hacerlo sin que suponga riesgos.

Al utilizar vapor de agua a alta presión, con ciertos productos químicos para ayudar a romper las rocas, ese agua con esos productos se puede filtrar en el subsuelo hasta el nivel freático, y contaminar corrientes subterráneas de agua. De hecho no es que pueda, es que lo hace. Me parece casi increíble que quien hable de este gas no sepa los inconvenientes que tiene.

GasLand, el documental que cuenta lo que otros no quieren contar

En 2010, se publicó en Estados Unidos un largometraje documental de denuncia, titulado GasLand, dirigido y realizado por Josh Fox. Recibió por cierto el premio especial del jurado para documentales del Festival de Sundance de 2010. Y es que resulta que este realizador a punto estuvo de entrar en el negocio de este gas.

Una gran corporación estadounidense de explotación de petróleo y gas, Halliburton, un día ofreció pagar a Josh Fox un suculento alquiler por un terreno de su propiedad, a cambio de extraer el gas que había en el subsuelo del mismo. Como este tipo de gas le intrigó (no lo conocía), decidió investigarlo e investigar también la actividad de esta corporación.

Así que viajó por 24 Estados de norteamérica para conocer mejor esta nueva forma de explotación de gas natural, visitar explotaciones en funcionamiento, y hablar con las personas que vivían en las comunidades próximas a los yacimientos. Fruto de esto resultó el documental.

En el documental constata, con testimonios de los vecinos, y con pruebas y hechos, que la hidrofractura ha contaminado el agua potable de algunos pueblos cercanos (registrándose niveles nocivos para salud de ciertos elementos químicos) o que incluso el gas se filtra con el agua, y esta se convierte en inflamable (está grabado en vídeo y no hay trampa ni cartón). Ya no solo es un riesgo para el medio ambiente, es un riesgo para la salud de las personas.

Sabiendo esto, no sé cómo se puede defender sin reflexión y sin crítica este tipo de explotación de gas (del mismo modo que oponerse porque sí tampoco sería razonable). Entiendo y comparto la preocupación de autoridades y ciudadanos en lo medioambiental y en lo relativo a salud, y entiendo que se paralicen los proyectos hasta verificar todos los factores de la explotación, e incluso que no se puedan permitir una gran parte.

Hay que conocer bien los riesgos que supone la actividad, y solo podemos permitir que se exploten aquellos yacimientos que no supongan riesgo (o este sea mínimo y controlado). ¿Debemos aprovechar toda la energía que podamos utilizar? Si, por supuesto, pero no a cualquier precio, y no a costa de la salud de algunos (para que se enriquezcan otros). Al menos no lo podemos hacer en pleno siglo XXI, y menos a sabiendas.

NOTA: Gracias a Hudson8 por la pista.

Vía | El País Más información | Halliburton, GasLand Fotografías | Oliver Dixon (CC), Tod Baker (CC), Robin Lucas (CC) Vídeo | YouTube En Motorpasión Futuro | Biocarburantes VS Electricidad: plantas frente a paneles solares, Quema de gas natural: el desperdicio del siglo

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