Fiat Punto GLP, prueba

Después de tener claro lo que supone conducir un coche a GLP, gas licuado del petróleo, en España (parte 1 y parte 2) y de presentaros al Fiat Punto GLP, un utilitario asequible que viene de fábrica preparado para utilizar este combustible mucho más barato, en esta ocasión os hablaré sobre este coche después de haberlo utilizado durante una semana.

Para valorar un coche justamente no podemos olvidar en ningún momento el precio que este tiene, y lo primero que hay que decir sobre el Fiat Punto GLP es que se trata de un coche sencillo y poco potente, porque tampoco es un coche caro. Está pensado principalmente para quien va a usarlo sobre todo por ciudad o en desplazamientos interurbanos cortos, y las mayoría de las veces solo.

Es decir es un coche para el día a día, ir y regresar del trabajo y hacer recados. Es un turismo que en estas circunstancias es razonable y utilizable sin mayores inconvenientes, pero además con dos grandes ventajas: un coste por kilómetro muy bajo y mucha menos contaminación que un motor diésel equiparable.

Interior sencillo pero espacioso

Al entrar dentro del habitáculo uno puede apreciar que se trata de un coche económico, debido a los plásticos empleados, teniendo un nivel de calidad de acabado, ajuste y tacto sencillo, pero tampoco malo. Falla un poco el plástico negro brillante de la consola central, por lo mismo que le sucede a todos estos plásticos, aún siendo de modelos mucho más costosos, generan reflejos que a veces pueden ser molestos, se quedan marcadas las huellas de los dedos y el polvo se nota más.

La parte frontal del salpicadero, con una textura de triángulos, es acolchada, el resto tiene un tacto duro y un poco rugoso. Creo que más que el diseño, que no es desagradable a la vista y además tiene cierta identidad, falla la textura, y también falla en el volante, de plástico que resulta áspero. El ajuste es bastante correcto.

Dentro de los utilitarios de segmento B, cada vez más crecidos (con una longitud por encima de los cuatro metros), es un coche con un interior bastante espacioso, dentro de la media del segmento tirando para arriba, así que bien podría puntuarse como notable. Incluso las plazas traseras tienen un espacio bastante razonable para las piernas y no tienen problemas de altura.

Los asientos delanteros no son deportivos y sujetan poco el cuerpo ante movimientos laterales, aún así no son incómodos y tienen un apoyo lumbar correcto. Un aspecto que me resultó un poco chocante para hoy en día es que los cinturones de seguridad delanteros no eran regulables en altura. Sí se regula en altura el asiento del conductor.

El maletero no está mal de tamaño y tiene unas formas muy aprovechables, aunque hay que decir que la versión GLP tiene algo menos de volumen que las versiones convencionales, ya que el fondo se eleva un poco (debajo hay un relleno de espuma) por culpa del depósito toroidal del autogás. Se queda en 252 litros cuando el convencional tiene 275. Hoy en día coches con estas dimensiones se mueven entre los 280 y 300 litros.

Indicador de consumo ausente

El Fiat Punto GLP tiene un cuadro de instrumentos muy sencillo, legible, pero que no da mucha información. Viene con una pequeña computadora de abordo, pero que no indica el consumo medio ni el instantáneo. Para saber lo que consumía tuve que hacer diferentes paradas, según cambiaba de tipo de ruta y conducción, para volver a llenar al máximo el depósito y calcular el consumo realizado.

Por cierto, el indicador de nivel del depósito de GLP es muy impreciso. Durante la prueba, en la que conduje 709 km, reposté tres veces llenando al máximo el depósito de autogás. Tras los dos primeros repostajes, en los que no había esperado a que el indicador me marcara reserva, el indicador seguía marcando el mismo nivel que antes de repostar, como si no hubiera llenado el depósito.

El motor es silencioso y al ralentí apenas se oye (medí unos 58 dB de ruido en el interior). Al acelerar se hace algo más patente el ruido de este, aunque a 120 km/h no es molesto y el sonido no es desagradable (medí unos 67 dB de ruido). A esa velocidad en quinta gira a unas 3.400 rpm.

La insonorización del Punto es de nuevo correcta sin más. Hay utilitarios en los que se oye menos ruido de rodadura y menos ruido aerodinámico. En particular diría que los espejos retrovisores exteriores son los principales culpables del ruido, sobre todo en cuanto se circula a alta velocidad por autovía.

El motor 1.4 de gasolina de 77 CV y 115 Nm de par me ha resultado de prestaciones humildes para un coche que pasa de los 1.000 kg. Es muy suave, pero porque no es nada enérgico. Este Punto estaría mucho mejor con 20 CV más y otros 40 o 50 Nm de par. El coche se mueve por ciudad con razonable soltura, pero por carretera es otro cantar.

Su aceleración es muy modesta, y son todavía más modestas las recuperaciones. He podido comprobar que con el aire acondicionado encendido la aceleración se veía comprometida. En cualquier caso tardaba en llegar a 100 km/h algo más que los 13,2 segundos de la homologación, y en la recuperación en quinta velocidad de 80 a 120 km/h necesitaba unos 23,5 segundos.

Así que es un coche para viajar tranquilo a velocidad constante por autovía, con el que hay que anticiparse, y usar con frecuencia la caja de cambios para bajar velocidades en carretera. Lo conduje tanto por ciudad, como por autovía, como por carretera nacional. En un pequeño viaje entre Madrid y Segovia (ida y vuelta) el coche no iba mal, pero había que estar muy atento en bajar de marcha en la caja de cambios, en cuanto llegaba una cuesta, para colocar el motor entre las 3.250 y 4.500 rpm y tener así más potencia y fuerza.

Reconozco que una vez acostumbrado a ello resulta una conducción más animada, en la que hay que estar analizando y previendo la situación, pero lo dicho, más caballos no le vendrían nada mal, permitiendo una conducción más descansada, mayor agrado y menos consumo. Sobre todo porque viajaba solo y sin equipaje, así que para un viaje con cuatro personas y el maletero lleno, las prestaciones serían todavía más modestas. Pero claro, es que tampoco se han pagado más caballos.

Suspensión blanda: estupenda para calles adoquinadas

La dirección es suave y blanda, y si se acciona el modo City todavía es más blanda. El cambio me resultó un poco pastoso, de coche económico, pero no me dió mayores problemas. La suspensión es blanda también, parece que esté pensada para el coche que es, nada deportivo ni rápido, para conducir tranquilamente y con comodidad.

Yo que estoy acostumbrado a un coche con suspensión que tira un poco a dura, tuve que adaptarme a este tacto de suspensión. Nadie debería pretender un paso por curva muy rápido con este coche, y si lo hace notará que la carrocería balancea bastante y que en los cambios de apoyo, o al pasar por juntas, incluso se produce cierto vaivén. Al frenar la carrocería también cabecea claramente.

Sin embargo una vez que uno se acostumbra a ello, se da cuenta de que el coche es estable y sigue con razonable fidelidad la trayectoria marcada con el volante, aunque al ser la suspensión blanda no transmita tanta seguridad como otros modelos. Me sorprendieron gratamente los neumáticos de bajo consumo que montaba esta unidad, unos Continental EcoContact, que resultaron dar muy buen agarre sobre pavimento seco.

¿Cuál es la ventaja de una suspensión blanda? Pues circulando por la parte histórica de la ciudad de Segovia no me pudo quedar más claro: comodidad. Sin ser la suspensión más sofisticada (no se está pagando por ello) filtra bien los baches, y las bandas de resalto para calmar el tráfico y las calles adoquinadas molestan considerablemente menos. Vuelvo a decirlo, otro punto a favor para este coche para ser usado por ciudad.

Consumo y coste por kilómetro

Con una conducción más tranquila, sin buscar siempre la máxima aceleración, pero ojo, sin realizar conducción eficiente, sino normal, usando el coche tanto por ciudad como por autovía, me hizo un consumo de 7,25 l/100 km de gas (reales, anotando km y litros, de depósito lleno a depósito lleno). Homologa de consumo medio 7,0 l/100 km de autogás, así que no me ha parecido un mal dato.

Con una conducción más exigente, por carreteras secundarias, nacionales, pasando un pequeño puerto de montaña, teniendo que reducir una o dos marchas con frecuencia para tener más fuerza, y también circulando por ciudad y algo menos por autovía, me hizo un consumo de 8,48 l/100 km de autogás.

También gastó algo de gasolina, pero dentro de lo normal, apenas poco más de 0,5 l/100 km. Así que en el primer caso los 100 km salen a 6,02 euros y en el segundo caso salen a 6,92 euros. Desde luego comparado con la versión de gasolina el ahorro está claro, no olvidemos que el litro de GLP vale la mitad que el litro de gasolina.

El Punto 1.4 77 CV gasolina, que trae stop-start, tiene un consumo homologado de 5,7 l/100 km, en el primer caso podría dar un consumo real de unos 6,0 l/100 km, con la gasolina a 1,46 euros/l los 100 km saldrían a unos 8,76 euros. El Punto GLP ahorraría 2,74 euros cada 100 km, o lo que es lo mismo, en 100.000 km se ahorrarían 2.740 euros, dando de sobra para amortizar los 1.301 euros que cuesta más cara la versión GLP.

Si lo comparamos con un diésel habría que mirar hacia el Punto 1.3 Multijet de 75 CV, que no debemos olvidar tiene bastante más par motor, 190 Nm frente a los 115 Nm del gasolina. Esta versión con el mismo acabado Easy y en cinco puertas cuesta 12.811 euros, es decir solo ocho euros menos que la versión GLP.

Según homologación consume de media 4,2 l/100 km. No lo he conducido y no he podido encontrar referencias de consumo en sprintmonitor, pero supondré que el consumo real en las condiciones del primer caso podría ser de unos 4,5 l/100 km. Así que los 100 km podrían salir por unos 6,35 euros. Aunque por poco, el Fiat Punto GLP sale algo más económico, pues ahorra 0,33 euros cada 100 km, lo que vendría a significar que en 100.000 km ahorraría 330 euros.

Así que la versión GLP sale mucho más a cuenta que la versión de gasolina, y sale casi igual de económica que la versión diésel (ahorra incluso un poquito más) pero sobre todo contaminando mucho menos, pues emite menos óxidos de nitrógeno que el gasóleo y ninguna partícula.

En conclusión, el Fiat Punto GLP me parece una opción interesante para quien busque un coche eminentemente urbano, para conducir con tranquilidad, con un coste por kilómetro como el de un coche diésel, y mucho menos contaminante (y por tanto menos nocivo para la salud).

Es un coche sencillo, pero tiene un precio asequible. Me han comentado además que con el plan PIVE y algún descuento adicional más que se puede añadir en el concesionario según el momento del año, el Fiat Punto GLP puede encontrarse por un precio aún algo más bajo que los 12.819 euros.

Me han comentado que el Alfa Romeo Mito GLP, con 120 CV, acabará llegando también a España, así que quien quiera más potencia y un toque más deportivo (y tenga un presupuesto un poco más alto) ya sabe.

El coche para esta prueba ha sido prestado por Fiat. Para más información consulta nuestra guía de relaciones con empresas.

Fotografías | P. Ibáñez (Tomadas en la ciudad de Segovia)
En Motorpasión Futuro | Conduciendo un coche a GLP en España (parte 1), (parte 2)

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