Dernburg-Wagen, el primer coche de pasajeros con cuatro ruedas motrices cumple 105 años

Este año se conmemora el 105º aniversario del primer coche de pasajeros con tracción a las cuatro ruedas. Se trata del Dernburg-Wagen fabricado en 1907 por DMG (Daimler Motoren Gesellschaft). El Dernburg-Wagen no sólo contaba con tracción a las cuatro ruedas, también fue equipado con cuatro ruedas directrices para mejorar la maniobrabilidad.

La precisión pasajeros, en cursiva, obedece a que el primer coche con tracción a las cuatro ruedas fue el Spiker 60 h.p., un biplaza de competición presentado en el Salón de París de 1903, que bien puede considerarse el primer ejemplar con motor de combustión interna, equipado con cuatro ruedas motrices.

El Dernburg-Wagen fue un modelo único, encargado por la Oficina Colonial Alemana a DMG, y fue llamado así en honor a Dernburg Bernhard, Secretario de Estado Alemán en aquellos tiempos, que hizo innumerables kilómetros con este modelo en la antigua Kolonie Deutsch-Südwestafrika, hoy Namibia.

Principales características del Dernburg-Wagen

El Dernburg-Wagen estaba propulsado por un enorme motor de 6.800 cc de cuatro cilindros, que desarrollaba una potencia de 35 cv a 800 rpm, siendo capaz de llevar a seis pasajeros por los caminos más tortuosos y accidentados, a una velocidad máxima de 40 km/h, con un consumo de 25 l/100 km.

El ingeniero responsable de la criatura fue Paul Daimler, hijo del fundador de la compañía DMG, Gottlieb Daimler. El Dernburg-Wagen estaba construido sobre la base de un chasis de camión DMG, que tenía una distancia entre ejes de 4 m y un ancho de vía de 1,42 m.

Las ruedas del Dernburg-Wagen estaban construidas en acero macizo (lo habitual entonces es que fueran de madera). El peso de este coche rondaba los 3.600 kg, tenía una longitud de 4,9 m, 2 m de anchura y una altura de 2,7 m. Los pasajeros accedían a la cabina, situada a un metro del suelo, mediante dos escalones. La distancia libre al suelo del coche era de 32 cm.

En cuanto a los asientos, tenía dos en la parte del conductor y cuatro en la parte trasera, la única que contaba con puertas. El Dernburg-Wagen era capaz de superar pendientes del 25% con facilidad, gracias a la sofisticada tracción integral permanente. Contaba con una caja de cambios de cuatro velocidades hacia a delante y marcha atrás.

Uno de los problemas a los que tendría que enfrentarse esta unidad era la arena en suspensión y su repercusión en el desgaste de las piezas articuladas. Las protecciones convencionales no eran aplicables. En el caso de la dirección, se emplearon fundas cilíndricas muy robustas, que limitaban el radio de giro a 23 grados.

El sistema de refrigeración se configuró específicamente para el clima tropical, con una superficie de refrigeración más grande, un manto de refrigeración más grande alrededor de los cilindros y más de refrigerante. 140 litros en total.

Disponía de dos radiadores, el frontal y uno auxiliar, conectados a dos depósitos de agua laterales. El agua caliente pasaba por todo el circuito hasta llegar de nuevo a los cilindros, permitiendo refrigerar el motor de forma efectiva a 8 km/h bajo las altas temperaturas africanas.

Al no disponer de cristales, la protección de los pasajeros contra el viento y la arena se confiaba a un sistema de toldos de lona, desplegable por partes, que iba recogido en el techo, como puede apreciarse en las fotografías. La enorme visera del techo tenía la misión de proteger del sol al conductor y acompañante, evitando el deslumbramiento, durante toda una jornada en la práctica.

Destino del Dernburg-Wagen

En mayo de 1908, el vehículo fue enviado a Swakopmund en África, a bordo del Kedive y puesto a disposición de Bernhard Dernburg para sus uso personal un mes más tarde. A principios de 1910 el coche había recorrido 10.000 km, empleando 36 neumáticos y 27 cámaras. El peso del vehículo y las condiciones de las pistas africanas trataban con dureza los neumáticos.

No han quedado registros del empleo del Dernburg-Wagen en la I Guerra Mundial y tras el fin del colonialismo alemán, cualquier rastro del coche se ha perdido. El coche costó 34.750 marcos, una fortuna para la época. El Dernburg-Wagen se construyo para sortear las durísimas condiciones de las pistas africanas. Un vehículo poderoso con una estética ya lejana, que cumplió a la perfección su cometido.

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