Prueba: Dacia Logan 1.4 (parte 2)

En cuanto a impresiones, el Logan ya lo conocía del año pasado, pues conduje el 1.6 de 90 CV y el diesel de 70 CV. No tiene ningún lujo superfluo, el tarado de suspensión tiende al confort y su blandura se ajusta a razones prácticas. En la autopista me sentía cómodo; los asientos, sin ser la repera, eran agradables.

Lo malo era el capítulo sonoridad. El motor es relativamente silencioso entre 3.000 y 3.500 RPM, regímenes que llevé durante el viaje, siempre en 5ª. Sin A/C, o usaba la ventilación forzada, o bajaba la ventanilla, o moría en el intento. La mayoría del tiempo estuve con ventilación al 75-100% y en algunos tramos bajé la ventanilla un poco para que me entrase aire fresco. El ruido del motor queda camuflado bajo el ruido aerodinámico natural del coche a velocidades legales.

También me ayudaba a combatir el calor unas cocacolas en bolsa isotérmica (que se acabaron calentando) y una botella de agua con la que me remojaba el pelo un poco cada cierto tiempo para no abrasarme (donde no era peligroso, que conste). Como el sol atizaba en la zona del doble posavasos, el agua se acabó poniendo calentita, así como los refrescos. Es decir, te asas como en cualquier coche sin A/C, pero por 9.100 euros.

No me termina de convencerme la postura de conducción, pues el volante no se regula y para una persona de mi estatura, 1,72m o vas ligeramente pegado al volante o ligeramente separado, pero no encajas bien. Por otra parte, las vibraciones percibidas en el acelerador por falta de aislamiento reducían la comodidad, así como su tácto áspero y mecánico, pero tampoco demasiado.

No tenía ninguna prisa, asi que comí un poco y descansé otro tanto. Bocadillo de jamón-salchichón y una ración de sandía a taquitos, nada pesado para que no me diese sopor. A las 16:08 me puse nuevamente en marcha. Pasé un radar sin señalizar, oh espera, lo señalizaron antes de la E.S. pero se me había olvidado, pues no es muy difícil una “pillada” en ese tramo.

En esta parte del recorrido, casi todo era zona muy llana, donde pude mantener casi siempre los 120 Km/h, exceptuando subidas puntuales o cuando me quedaba detrás de un camión y los del carril izquierdo no me dejaban sitio para cambiarme. Durante unos tramos las nubes redujeron el castigo solar sobre mi pellejo y lo agradecí bastante.

En el paso de la A-3 a la A-31 que conecta con Albacete, Murcia, Alicante… la velocidad media del personal empezó a aumentar. En la A-3 no vi a casi nadie pasar de unos 140 Km/h, pero en la A-31 algunos se empezaron a desmelenar. Eso sí, nadie me adelantó a una velocidad digamos excesiva. Cerca de Albacete, la densidad del tráfico empezó a aumentar.

Turno de anécdota curiosa. Estaba un Patrol de la GC en el arcén con las sirenas puestas, y la gente pasó a 120 Km/H O’clock, pero lo curioso es lo que pasaba delante del coche patrulla. Estaba aparcado un Astra blanco, ¡pero en sentido contrario! Una de dos, o se metió por la salida 300-500 metros más adelante, o sufrió una especie de trompo-milagroso por que no parecía que hubiese rascado contra el guardarraíl.

Conduje una hora y cuarto e hice otra parada en Tobarra, más que nada para estirar las piernas y hacer un par de llamadas por teléfono. El odómetro parcial marcaba 320,7 Km (es decir, 140,9 Km desde la anterior parada) y la velocidad media que desarrollé en esta etapa fueron 111,24 Km/h. El consumo medio subió hasta 6,0 litros y la autonomía calculada 612 kilómetros. Si nos fiamos del ordenador, había consumido 19,3 litros de un total de 50.

Estaba prácticamente al lado de mi destino, Murcia capital. Seguía sin tener ninguna prisa, lo cual es todo un alivio psicológico. Rellené el estómago otro poco y continué mi camino. Salí de la gasolinera a las 17:41. Casi todo el camino pude mantener el crucero de 120 Km/h, dependiendo fundamentalmente del tráfico y de la inclinación del terreno.

Tuve de compañero de viaje a otro picado light, un Range Rover antiguo que debía ir cargadísimo, por que iba con el tren trasero hundido y la suspensión le botaba más que el balón de Chicho Terremoto. Unas veces me pasaba, otras yo a él; procuraba mantener mi ritmo sin molestar a los demás conductores. Tampoco hizo falta reducir a 4ª velocidad, de 95 Km/h no cayó en ninguna cuesta, y en esta zona algunas tienen una pendiente considerable.

Primera retención desde la salida de Madrid, en la intersección de la A-30 con la A-7. Se pasó relativamente rápido y al poco tiempo, la autopista pasaba a ser directamente “zona 50”. Aquí el cálculo de velocidad media se me iba al traste, pero no había otro remedio. Había quedado con una amiga en un punto de la ciudad, y como me equivoqué de redonda rotonda, tuve que dar una vueltecita pequeña que me alteró una miaja un poco los cálculos.

Finalmente la encontré y me guió hasta mi alojamiento, y pude dejar el coche aparcado cerca. Eran las 18:49 y momento de hacer balance.

418,4 kilómetros recorridos, gastando 25,6 litros de gasolina, un consumo medio de 6,1 litros y aún marca una autonomía de 470 kilómetros, y más o menos, he gastado la mitad del depósito. La velocidad media real desde Madrid han sido 94,5 Km/h, entre el error del velocímetro (habré ido a 112-114 Km/h reales), las paradas, retenciones y aquellos tramos en los que el coche no me permitía ir más deprisa.

La velocidad punta que alcancé fueron 125 Km/h en algunos momentos que se me embaló, nada más. Ahora queda la duda de si podría realizar el camino de regreso (Murcia-Madrid) sin repostar, aunque salte la reserva. Técnicamente es posible. Si el consumo de 6,1 se mantiene, se pueden hacer 820 kilómetros con 50 litros. Si hago caso al odómetro + autonomía, puedo hacer 888 kilómetros, eso es una media real de unos 5,65 litros cada 100 Km. A todo esto, el consumo mixto homologado del Logan es de 6,9 litros a los 100 Km.

Aceptemos barco como animal acuático y de momento el Logan 1.4 sin A/C y con kit de reducción de peso consume entre 5,65 y 6,1 litros cada 100 Km sin exceder los límites de velocidad. Esto con un motor gasolina 1.4 tecnológicamente superado y un coche que no brilla por su aerodinámica, ¿y si fuese un dCi de 70 CV? Pues mejor todavía…

¿Logrará el Logan llegar a casi 900 kilómetros sin repostar? ¿Me achicharraré vivo en el próximo viaje? ¿Qué peligros me acecharán? La respuesta en el próximo episodio post…

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