Te va a llevar menos de cinco minutos y lo vas a notar, en el ahorro y en la seguridad
Ahora que la gasolina y, sobre todo, el diésel, están por las nubes por culpa de la guerra de Irán, cualquier ayuda para rebajar el consumo es buena. Hablando de esto con mi mecánico, ha salido una cuestión muy interesante porque, como me ha dicho, es algo extremadamente sencillo, pero hay mucha gente que no lo tiene en cuenta.
Me refiero a llevar la presión de las ruedas recomendada por el fabricante. En el día a día, hay mucha gente que pasa olímpicamente de este asunto, hasta el punto de que ni siquiera revisan las presiones de los neumáticos con la frecuencia que deberían (o directamente no las revisan nunca), por lo que a la hora de viajar tampoco las modifican y eso les hace consumir más, además de conducir peor.
Se trata de hacer caso a tu coche, simplemente
Todos los coches tienen unas presiones de los neumáticos recomendadas por el fabricante. En función de la rueda que lleve, la marca recomienda inflar los neumáticos a una presión determinada por dos motivos: optimizar el comportamiento del coche y optimizar su consumo.
Esas recomendaciones vienen siempre en el libro de instrucciones, pero también en algún lugar del coche, ya sea en la parte interior de la tapa del depósito de combustible, en el umbral de una de las puertas o en el parte interior de la guantera.
Normalmente, hay una placa o una pegatina con una serie de presiones porque suelen ser diferentes para los dos ejes y también hay recomendaciones según el uso que se le vaya a dar al coche: para viajar solo y con poca carga y para viajar con más pasajeros y el maletero lleno. Además, en algunos modelos, también hay recomendaciones en función de la velocidad a la que se vaya a circular.
Pues bien, todas esas presiones no están puestas por casualidad. El fabricante ha calculado las que son óptimas para cada situación y es altamente recomendable seguirlas porque con otras presiones puede aumentar el consumo y empeorar notablemente el comportamiento del coche.
Es especialmente importante a la hora de viajar con toda la familia y el maletero cargado. De esa forma, el coche pesa mucho más y hay que cambiar las presiones para adaptarlo a esas condiciones. Los fabricantes suelen recomendar subir las presiones en estas condiciones y no hacerlo es perjudicial por partida doble.
Por un lado, si los neumáticos tienen menos presión de la recomendada en estas condiciones, el consumo se va a disparar. ¿Tanto se nota? La respuesta es sí. Y cuanto más largo sea el viaje, más lo vas a notar en tu cartera. Además, circular con tanto peso y con unas presiones más bajas de la cuenta puede provocar un mayor desgaste de los neumáticos o un desgaste irregular.
Por otro lado, más allá del ahorro, si la presión es baja y el coche va muy cargado, su comportamiento cambia mucho y lo vas a notar enseguida. No es lo ideal desde el punto de vista de la seguridad.
Con poca presión y mucha carga, los flancos de los neumáticos se flexionan demasiado y hacen que el coche sea más inestable porque flanean (notarás como que flota en las curvas), además, se calientan más de la cuenta y eso puede provocar un reventón cuando se circula a velocidades más altas. También se nota al frenar: en esas circunstancias, el neumático no pisa igual y tampoco frena igual de bien.
Ojo, ni es bueno llevar menos presión de la cuenta ni es bueno llevar más presión de la cuenta, simplemente haz caso a las recomendaciones del fabricante y pon esas presiones antes de empezar el viaje. Acuérdate de cambiar las presiones en frío. Tardarás menos de cinco minutos y lo vas a agradecer. Y cuando vuelvas del viaje, acuérdate de volver a cambiarlas si no conduces con el coche lleno todos los días.
Imágenes | Bridgestone y Omoda
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