A menudo, esos rayones parecen más profundos de lo que realmente son y se pueden eliminar sin pasar por el taller
Los coches con colores oscuros, cuando están limpios, son una pasada. Es así. Pero también se ven con mayor intensidad todos los pequeños rayones y manchas que otros automovilistas que aparcan de oído y le dan a tu coche. Odio volver a mi coche y ver que tiene unos rayones en una esquina del parachoques, porque alguien se ha creído que esos 10 cm son en realidad 30. Y como es oscuro se ven aún más.
Los rayones en la carrocería son una realidad casi inevitable para cualquier automovilista, sin importar cuán cuidadoso sea uno. Aunque existen soluciones caseras a las que podemos recurrir, nunca me fíe mucho de ellas. La solución más evidente para mí eran los pinceles correctores. Pero el resultado nunca terminó de ser satisfactorio. En realidad, la solución es más sencilla de lo que parece.
Los pinceles correctores no sirven
Las imperfecciones superficiales en una carrocería pueden tratarse con productos comerciales, pero los daños más severos generalmente requieren atención profesional. ¿Cómo saber si es algo que podemos arreglar uno mismo? Con dos sencillos trucos. El primer truco, muy sencillo, es mojar esa zona. Si con el agua los rayones parecen desaparecer, no es grave y tiene fácil solución.
Otro truco es pasar los dedos sobre esos microrayones. Si sientes que se enganchan en las rayadas como si fueran surcos, es muy probable que requiera una atención profesional. En cambio, si no notas nada, o notas un relieve positivo, como algo enganchado, también tiene solución fácil.
Lo primero de todo es olvidarse de los pinceles correctores de pintura. No sirven prácticamente para nada. Por mucho que el concesionario o el comercial de la tienda te diga que es exactamente la misma pintura que tu coche, el resultado nunca será el mismo. En lugar de ver rayones, lo que verás son líneas del mismo color que tu carrocería, pero en una tonalidad más clara o más oscura.
Y es que, como me pasaba, retocar una pintura en un coche de más de cinco años con ese pincel es imposible que los dos colores sean idénticos; el tiempo y el uso han hecho mella en la pintura original. La solución más eficaz, siempre y cuando los rayones no sean tan profundos como para ver la imprimación, es sencillamente pulir la zona.
¿Por qué pulir la zona? Porque la mayoría de las veces, lo que está rayado no es la pintura en sí, sino la capa protectora que la recubre, el barniz. Lo normal en una pintura típica (no hablamos aquí de pinturas metalizadas especiales con capas y capas de barniz de los coches de gama alta) el barniz tiene un espesor aproximado de 38 a 50 micras, equivalente al 40% del grosor total de lo que sería la pintura del coche. Dependiendo del tipo de producto y de la técnica utilizada, pulir una zona rayada puede eliminar entre 2 y 5 micras. Y en ese rango el ojo humano no verá la diferencia.
¿Cómo hago para eliminar un rayón?
Primero hay que desengrasar la zona afectada mediante un buen lavado y secado. A menudo, eso es suficiente para eliminar algunos rayones. Y es que ese rayazo en realidad no era la imprimación de tu parachoques sino la pintura y la suciedad del otro coche.
Después es preciso descontaminar esa zona de la carrocería, con una clay bar (una barra de arcilla para limpieza). Esta pequeña barra se presenta como una barra de plastilina normal, aunque es bastante más dura y compacta. Al pasarla sobre la carrocería permite eliminar la contaminación que se adhiere a la superficie de la pintura.
Y es que por mucho que se lave un coche a mano con el mejor champú del mundo, no es suficiente. ¿Cómo usarla? Se pulveriza el lubricante para clay bar sobre la superficie, y se desliza suavemente la plastilina sobre ella. Solo entonces se podrá proceder con el pulido.
El pulimento tiene distintos niveles de abrasividad. Según cuál sea el tipo de arañazo del coche, tendrás que utilizar uno u otro. Los hay por 10 euros, más o menos. Siempre es preferible empezar por el más suave e ir poco a poco que optar por uno potente de entrada y fastidiar la pintura. El pulimento se aplica en muy pequeñas dosis con una toalla de microfibra y se extiende con la herramienta más antigua y perfecta del mundo, la mano.
De hecho, si no se tiene experiencia es preferible hacerlo a mano antes que usar una pulidora. Con la pulidora es más caro, obviamente, y se corre el riesgo de pasarse y acabar haciendo un estropicio. Y es que un tratamiento demasiado agresivo puede eliminar esta protección, exponiendo la pintura base a problemas posteriores como decoloración, corrosión y descascaramiento. Es decir, no hay que pulir con mucha fuerza o como un poseso.
Se pule la zona en movimientos rectilíneos, alternando las direcciones, aunque para una pequeña zona, se pueden hacer movimientos circulares. Ya sabes, “dar cera, pulir cera", citando al Sr. Miyagi.
Es importante entender que al pulir no se borra realmente el rayón, sino que se unifica la superficie dañada con el resto del acabado. Mientras la capa de barniz del coche permanezca intacta, estos productos no deberían representar un riesgo significativo. Eso sí, hay un tipo de pintura en el que este y cualquier otro truco no funciona: las pinturas mates. Muy de moda en los últimos años, como en CUPRA o Mercedes AMG, no admiten ni pulimento ni retoque de pintura con lápiz.
Imágenes | Pixabay, Montana Colors
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